A alguien le saltan las alarmas sobre el ridículo que podemos llegar a hacer, y con buen criterio decide que no será el que se utilice. Aparece entonces este otro, que no tienen reparo en publicitar a bombo y platillo. El cachondeíto en las redes sociales es de órdago.
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28.11.11
Cartel de la Final de la Davis
A alguien le saltan las alarmas sobre el ridículo que podemos llegar a hacer, y con buen criterio decide que no será el que se utilice. Aparece entonces este otro, que no tienen reparo en publicitar a bombo y platillo. El cachondeíto en las redes sociales es de órdago.
23.11.11
Economía para zotes (VIII) La solución es el Ejército
Cita el artículo las palabras en el Congreso del secretario de Estado de Defensa Constantino Méndez –que no es sospechoso de antimilitarista–: “No deberíamos haber adquirido sistemas [de armas] que no vamos a utilizar, para escenarios de confrontación que no existen y, lo que es más grave, con un dinero que no teníamos entonces ni tenemos ahora”.
La cuestión, básicamente, es que debemos un montón de armamento ya entregado o comprometido. El Ministerio de Industria prestó a las empresas armamentísticas patrias créditos sin interés por 15000M de euros para que fabricaran esas armas que después íbamos a comprarles y ahora, como dice el artículo, "el problema es que recortar el pedido puede suponer penalizaciones económicas, disparar el coste unitario y poner en graves dificultades a empresas emblemáticas del sector".
No hace falta decir que si la solución pasa por que los fabricantes de armas no cobren y lo pasen mal, a algunos nos parece deliciosa, pero ya sabemos que en política eso no funciona así, no sigamos por ahí.
El caso es que llevamos tiempo oyendo el runrún de que la solución a la crisis pasa por una autoridad única europea en materia económica, o lo que es lo mismo, darle calidad de derecho a lo que de hecho ya está sucediendo visto como injieren los mandamases franceses y alemanes en todo lo que suceda en la UE.
Es mucho más fácil. Quizá el enemigo es económico. Pero como sucede desde la edad media, la solución está en unir los ejércitos para derrotar al enemigo común. Entonces era para ser más fuertes, hoy sería para ser razonablemente más eficaces. O menos costosos. Grecia, con todos sus recortes, no deja de comprar armas –sí, a franceses y alemanes, tiene delito la cosa– y tiene un ejército desproporcionado. Quiere eso decir que unificando ejércitos, ellos serían por una vez los ricos. Nosotros aportaríamos también nuestro potencial, trasladando al común europeo ese agujero que tenemos. Imaginen: todo 2012 sin tener que recortar un euro y nos sobrarían 10000M.
El que tengamos la certeza absoluta de que esto no va a suceder, no quiere decir que no sería una alternativa. No soy tan ingenuo como para pensar que ni siquiera se les ha pasado por la cabeza. De hecho, me he acercado al programa electoral de don Mariano a ver qué dice del asunto de la defensa. Ni por asomo, ni una alusión. Como me decía mi madre, no te metas en las conversaciones de los mayores.
16.11.11
Economía para zotes (VII) Los intereses de la deuda, ¿cuánto pagamos cada uno?
Dicen los expertos que tenemos una capacidad limitada de asimilar las cantidades, que llega un momento en que cuando son grandes, no distinguimos cuán grandes son. Así, con la economía nos está pasando: oímos cifras de endeudamiento, de intereses, de producto interior bruto, de inversión, pero nuestro cerebro no es capaz de mesurarlas. "Yo, es que a partir de X, me pierdo", solemos decir.
Así, la cifra del titular de ABC podría pasarnos desapercibida, sin llamar nuestra atención. Pero no sucedería si nos dijeran que a cada español, unos por otros, nos toca pagar dos euros diarios de intereses de la deuda. Y que cuando decimos a cada español, no dejamos fuera ni a los parados, ni a los jubilados, ni a los niños, ni a los enfermos... a todos. Y que esos dos euros no son de lunes a viernes; el sabado y el domingo... también tenemos que pagar los dos euros. Y en vacaciones, también.
Que esos dos euros son sesenta al mes, setecientos veinte al año. Y que son por persona, no por unidad familiar: en una casa, si hay dos niños, un matrimonio y un abuelo, a esa familia le toca pagar la friolera de trescientos euros al mes, tresmil seiscientos al año.
Y recordemos, esto son sólo los intereses, lo que se paga porque existe la deuda, pero después de pagarlos, la deuda sigue ahí. Creciendo. Y hay que pagarla aparte.
Nadie se atreve a decirlo: estamos en bancarrota. Nosotros y todos los demás países. Los gobernantes y el sistema financiero parecen haber llegado a un pacto diabólico: cada día nos entretienen con un susto, una noticia peor que la del día anterior, con ello se nos olvida el análisis real de lo que pasa. En lugar de dejarnos ver el bosque, nos pasan cada día la diapositiva de un árbol.
No toca aquí dar una solución, aunque si dependiera de mí lo tendría claro. Hacer un simpa en toda regla, todos a la vez. Como los adolescentes en las cafeterías.
Pues eso, que hoy a ti te tocan dos euros. Y a mí, otros dos. Y mañana, también.
10.11.11
Antonio María de Ávila, director de la Federación de Gremios de Editores, confirma que las ventas de e-books alcanzan los 815 millones de euros en los seis primeros meses del año
En ella puede leerse que la piratería alcanza ya el 49,3% en el sector del libro digital, de tal forma que la mitad de los libros consumidos son descargados fuera de las tiendas online. Don Antonio María declara que el valor económico de los libros pirateados en los seis primeros meses del año ascendió a 793,2 millones de euros.
Bastaría cruzar esos dos datos para conocer el que la Federación se niega sistemáticamente a dar: si el valor económico de lo pirateado es de 793,2 millones, y supone el 49,3%, las ventas de libros electrónicos alcanzan en sólo la primera mitad del año los 815 millones de euros. No está nada mal. Lástima que no sea verdad.
Estoy seguro de que se me acusará de que el titular de este post es más falso que un euro de cien pesetas. Evidentemente lo es. Aunque sería más fácil si la Federación aportara las cifras de las ventas legales (¿cómo es posible conocer las de la piratería hasta con decimales, y no dar nunca las de las ventas legales?), si nos contaran cómo se llega al porcentaje de piratería, y así podríamos echar nosotros la cuenta de la vieja.
16.10.11
La ley de la botella
Gallardón es un megalómano, que quiere un Madrid cortesano y folcklórico. Con sus aventuras olímpicas, su matadero gafado y donde la cultura no cabe, porque lo que le interesa son "las artes". Un Madrid de cartonpiedra donde vivir es cada día más difícil. La otra de momento es sólo una facha perlona que dirigirá el consistorio como quien dirige el costurero de la parroquia, o eso espero. Esta es una ciudad maravillosa, que casi basta con dejar hacer para que rule. Es lo que espero de la Botella, que se haga muchas fotos y deje a los madrileños que seamos los que hagamos Madrid. Como en los ochenta. Como la Barcelona de los noventa. Tenemos que empezar a valorar a los políticos no por lo que hacen, sino por lo que dejan hacer. Yo quiero una alcaldesa florero. Ojalá lo sea.
10.10.11
Economía para zotes (VI). ¿Por qué nadie habla de Islandia?
- Islandia crece al 2,3%.
- Ha estabilizado su sistema financiero tras su colapso total en 2008.
- Ha reducido el paro, que ha descendido al 6,7%.
- Ha relegitimado su sistema político mediante la preparación de una nueva Constitución con amplia participación ciudadana.
- Ha devaluado la corona islandesa en un 40% (algo que no puede hacer Grecia)
- Con ello ha espoleado sustancialmente las exportaciones de pesca y aluminio.
- Con ello además, ha abaratado el turismo al tiempo que ha limitado las importaciones en favor del consumo interno.
- El Gobierno ha adoptado medidas de austeridad pero apenas se ha visto obligado a disminuir los gastos sociales porque se ha ahorrado el costo que hubiera representado recapitalizar a los bancos.
¿editar para iPad?. Inquietudes de editor...
La mitad no paga por contenidos. Como mucho por algún juego. 75.000.
Es gente culta, pensemos que dos terceras partes lee libros: 50.000.
De ellos, un 20% tiene ya un e-reader, y del resto, la mitad prefiere leer en papel a una pantalla que emite luz (sí, el iPad emite luz, algo que nos obsesionaba hasta hace poco y que parece que hoy ya no importa a nadie): 20.000.
En papel trabajamos sobre un target, digamos, de 10 millones de lectores. Aquí, sobre 20.000.
Por cada mil ejemplares en papel que podamos vender, aquí venderíamos 2.
Dos de cada tres libros se comprar para regalar, no para leer (¿o acaso creéis que a todos nos da por leer en navidades?). Y no se regalan archivos de iPad. O sea, que esos dos ejemplares quedan reducidos a "uno o ninguno".
Y ahora, puedes seguir insistiendo en preguntarme por qué no me molesto en publicar títulos para iPad.
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Ya sé que cualquiera de estas cifras puede ponerse en duda... antes de hacerlo, piensa que deliberadamente he obviado la más importante: la de los que leen sin pagar, vía "lado oscuro"...
27.9.11
Economía para zotes (V). De los eufemismos de los políticos y la ética periodística
Cataluña pide a médicos y enfermeros que renuncien a la mitad de la extra de navidad.
Es cierto, ese es el lenguaje torticero que usan los que mandan... pero cabría esperar algo de crítica por parte de los que escriben en los periódicos y quienes redactan las noticias en los informativos.
Ignoro si pueden o no quitarles la paga extra a los sanitarios, y si para ello se sacarán un decreto, una ley express o lo harán a capón, y que vengan luego tribunales varios a enmendarles la plana. Lo que está claro es que no están pidiendo nada. La acción de pedir implica que el sujeto pueda elegir si concede o no lo que se pide, y me temo que los sufridos trabajadores no se van a poder negar.
El planteamiento es inmoral, porque implica que la última decisión es del personal sanitario, cosa que no es cierta, pero eso da igual: se trata de poner a la ciudadanía en contra de ese colectivo –como hace Espe con los educadores, Cospedal con los farmacéuticos o Tomás Gómez con los padres que llevan a sus hijos a colegios privados ahorrándonos a todos una pasta– y trasladar el mensaje de que son insolidarios y egoístas.
Deberían ser los periodistas menos complacientes o más avispados. Y los políticos más leales a los ciudadanos. De lo primero, albergo alguna esperanza, de lo segundo, no.
23.9.11
Economía para zotes (IV). ¿Por qué todos coinciden en que es malo que la bolsa baje?
A mí no me preocupan estos desplomes, al contrario, solo les veo ventajas.
Porque el dinero de la economía especulativa no está en la economía real. Todo los que invierten en empresas que sin motivo aparente incrementan su supuesto valor un diez por ciento en un par de días, dejan de invertirlo en la economía de verdad, la que crea empleo, la que paga impuestos, la que produce...
Porque el dinero busca refugios donde puede. Si la bolsa sube, la deuda de los países deja de ser interesante, y por tanto sube su precio también.
Porque si los especuladores (perdón, los inversores) pierden, alguien gana. No sé quién, pero alguien gana. ¿quizá los estados? ¿quizá las empresas más pequeñas que no cotizan en bolsa?
Por las mismas, cuando los inversores dan un pelotazo alguien pierde, y sospecho que somos nosotros.
Porque me gusta que el negocio de un señor que hace viviendas o vende petróleo sea sacarle un margen razonable a lo que produce cuando yo compro. Para lo otro, para que las empresas incrementen desmesuradamente su valor, sólo hay una vía: vender sus productos y servicios más caros de lo que tendría que ser. Lo que ha pasado y nos ha llevado a donde estamos.
Y por último, porque parece que hemos asumido que la recuperación económica sólo se produce si las bolsas suben. Pero para que suban tienen que estar abajo, así que cuanto antes toquen fondo, mejor. Lo peor de esta crisis no es que sea dura, sino que es larga.
Resumiendo, que aunque sea ir contracorriente, a mí me alegra cada vez que se cae la bolsa.
14.9.11
Economía para zotes (III). De cómo nos han levantado las cajas de ahorros y les tenemos que dar las gracias
Todos pensábamos que las cajas de ahorros (antiguas cajas de pensiones y montes de piedad) eran de los impositores, de quienes teníamos ahí nuestros ahorros. Las sanearon con dinero de todos, y una vez puestas en bonito, las banquirizan y se ponen a vender las acciones de la resultante en la bolsa. El dinero de esas acciones no van a los impositores, ni siquiera al Estado, sino que se queda en la entidad. Quienes han pagado por esas acciones en realidad no compran, porque pasan a ser propietarios de algo que crece proporcionalmente al dinero que han invertido: en realidad se pagan a sí mismos. Yo creo que nos han hecho un trile en toda regla.
13.9.11
Economía para zotes (II). De cómo arreglábamos esta crisis sin tocar las pensiones, ni la Constitución, sin recortes sociales… en realidad sólo hay que ser valientes y cambiar la Ley de Costas
12.9.11
Economía para zotes. ¿por qué somos tan generosos con Grecia?
Es hora de decirlo claro. A Grecia lo que la mata es el euro. Y si se le inyecta, es sólo para evitar, o al menos retrasar su salida de la moneda europea.
Si Grecia se sale del euro lo que pasará es esto:
- Volverá a imprimir dracmas.
- Prohibirá la circulación interna de euros, con lo que sus ciudadanos tendrán que cambiarle los euros por dracmas. En unas semanas, Grecia se habrá hecho con todo el circulante. Incluso con buena parte de los ahorros de los griegos. Pasará a tener un capitalito para empezar a negociar la quita con sus acreedores.
- Grecia dejará de importar más que lo imprescindible, pero crecerá el consumo interno frente a lo importado.
- Pasará a ser un país "barato": incremento de turismo, y sus exportaciones crecerán. Hasta crecerá el empleo. Y para el estado, no será lo mismo pagar los sueldos públicos –su mayor quebradero de cabeza– y las pensiones en euros que en dracmas.
- Pasará a ser un país interesante para instalarse las multinacionales.
1.8.11
de las putas y los rastrojos
De Arco no cabe esperar al respecto nada, indignados ha tenido siempre a los fotógrafos, a los artistas y a los diseñadores, pues juega siempre a favor utilizando eso de que "si deberías pagarnos tú, tal es la importancia de trabajar para nosotros". Y hay que decir que les suele funcionar...
Cosa peor es que un Centro de Promoción del Diseño (ya saben, dinero público para determinados fines) no entienda que a según que cosas, desde su posición, no hay que darles bola.
Hace ya tiempo decidí que en este blog no denunciaría sino aquellos concursos mal convocados que, por una u otra razón, fueran diferentes del resto, pues hay muchos y resulta cansino.
Lo chirriante esta vez es que "El jurado valorará positivamente tanto la novedad y originalidad de la propuesta, como aquellos proyectos que gracias a la contribución de un patrocinador o marca se presupuesten por debajo del importe máximo establecido para la ejecución".
Desde luego, es una nueva variable que no habíamos visto en un concurso: si vienes con el esponsor debajo del brazo, tiene bonus. Ni la excelencia ni la calidad, ahora lo que cuentan son los padrinos. La cosa está muy malita.
13.7.11
el precio fijo ha muerto, ¡Viva el precio fijo!

Ando enfrascado en la lectura de una serie de artículos que sobre el precio fijo del libro aparecen en el último número de la revista Texturas. A falta de acabar de leerlos, me quedo con el certero análisis –y valiente, me consta que está levantando ampollas– de Julieta Lionetti, sugerente desde el enunciado, "De eso no se habla", hasta la sentencia final, que le he tomado prestada para titular este post.
No menos interesante es la propuesta de Manuel Gil, a quien se la tengo oída y bien argumentada: que el precio fijo lo sea hasta el punto de venta, sea éste librería de barrio, cadena o gran superficie, y a partir de ahí, libre hasta el comprador final.
Los argumentos a favor y en contra son muchos, y resistiré la tentación de añadir los míos; baste decir que no creo en el precio fijo. Pero hay una consideración que me parece oportuna. En lo leído se menciona a los libreros, a los editores, a los distribuidores, a los autores, incluso a las bibliotecas... pero sobre los lectores y la lectura , apenas alguna alusión de pasada. Me preocupa. Es de sentido común que debieran estar en el centro del debate. El precio fijo dicen que beneficia al librero, no perjudica a las cadenas, y quizá nos sea cómodo a los editores... pero tiene jodidos a los lectores. Los libros son caros. Y todo parece orquestado para que eso no cambie. El precio fijo es en realidad un pacto entre todos para que el libro siga siendo un lujo, para que no tenga segundo mercado, no es importante que se lean y se vendan muchos libros, sino mantener unos precios suficientes como para que todos pillen su trozo de pastel sin ceder una miga, a costa del lector.
No me gustan estos pactos. Me recuerda a lo que pasa en el mercado de la ropa: suelo comprar en rebajas pantalones, camisas, cinturones... pero no seré el único que se ha dado cuenta: no hay rebajas en la ropa interior. El libro, por obra y gracia del precio fijo, es como los gallumbos y las bragas. Y no me gusta.
8.7.11
¿Cuándo perdimos el norte?

- Cuando la cosa está cuesta arriba debiéramos ser especialmente cuidadosos en la imagen que de nuestra actividad proyectamos. En momentos de bonanza los deslices se enjuagan mejor, y duelen menos.
- Hace poco supimos de una iniciativa loable según la cual, bajo el denominativo de “¡Publicidad, sí!” asociaciones vinculadas a los medios, las agencias de publicidad, los anunciantes, prometían establecer un frente común para la defensa y puesta en valor de la publicidad como actividad. Debiera ser una buena noticia.
- Nos llega ahora que la primera iniciativa visible consiste en una campaña de defensa y promoción del sector hortofrutícola. Bien está aunque chirría que los implicados vayan a tener que trabajar gratis. Ni los agricultores son Cáritas ni el Ministerio de Medio Ambiente es la UNICEF.
- Asistimos a la rueda de prensa, con puesta en escena inmejorable: el presidente de la Asociación de Agencias, el del Club de Creativos, y la ministra como maestra de ceremonias. La primera incomodidad surge cuando se nos comunica que ni los medios, ni las agencias de publicidad van a cobrar por sus inserciones ni por su trabajo. La creatividad también será gratis, por cuenta del cdec. En estas, alguien pregunta a la ministra cuanto aporta el ministerio en todo esto. Nada. El ministerio ofrece su colaboración, sin que se defina en qué consiste esa colaboración, pero no aporta cantidad alguna. Esto es como que te inviten a cenar al mejor restaurante y pretendas que además te den las gracias por asistir.
- El precedente es terrible. A nadie escapa que sobre la mesa del Ministerio tenía que estar la puesta en marcha de una campaña para contrarrestar el efecto que la sospecha lanzada desde Europa pueda haber tenido sobre el consumo de los productos implicados. Una campaña que en buena lógica hubiera salido a concurso, la hubiera realizado una agencia de publicidad, la hubieran pensado sus creativos, y se hubiera traducido en inserciones publicitarias en los medios. Quienes deberían defenderles a unos y a otros, sus asociaciones, en realidad les han levantado el cliente y además han ofrecido gratis lo que ellos, como no puede ser de otro modo, cobran. La situación va mucho más allá del dumping o la competencia desleal, roza la prevaricación.
- Los cultivadores de productos hortícolas merecen el mayor respeto. Pero no nos equivoquemos, son un sector productivo próspero y no exento de ayudas, nos referimos a que no son ni cooperantes en misiones arriesgadas ni monjas de la caridad que regenten comedores sociales. Pero incluso ellos, sin saberlo, son los damnificados. La graciosa generosidad de las asociaciones sectoriales ha resultado en una campaña de perfil bajo –sin duda, no ha de pasar a los anales de la creatividad– con una planificación sin más estrategia que el “allá donde sea gratis”, a la que hay que preverle una eficacia cuando menos dudosa. Pero su existencia puede ser la coartada para que la otra campaña, la que debiera haber puesto en marcha con todos los controles y garantías el ministerio, se eluda.
- Nadie sale ganando. Tampoco el Club de Creativos saldrá bien parado de esta: inmerso en los últimos años en una crisis de identidad con sus socios y quienes no lo son, parecía que empezaba a abrirse una nueva vía por la que avanzar. La reciente celebración del Día A, en la que una élite definida son los invitados –los de siempre– mientras la tropa se ha quedado fuera un año más, a la que hay que sumar ahora esta novedosa forma de defender a los socios –regalando su trabajo–, puede hacer tambalear el entusiasmo con que se recibió hace unos meses la llegada de una nueva junta directiva sin estrellas y con un programa de renovación.
- Las agencias y creativos saben que tienen ahora un nuevo agente en el mercado dispuesto a regalar su trabajo. Hoy son los agricultores, pero ¿harán lo mismo si la DGT viene a pedirles que hagan gratis también sus campañas? Porque, al fin y al cabo, estaría mucho más justificado: entre una campaña para vender pepinos y una para salvar vidas… ß
- Cuando la cosa está cuesta arriba debiéramos ser especialmente cuidadosos en la imagen que de nuestra actividad proyectamos. En momentos de bonanza los deslices se enjuagan mejor, y duelen menos.
- Hace poco supimos de una iniciativa loable según la cual, bajo el denominativo de “¡Publicidad, sí!” asociaciones vinculadas a los medios, las agencias de publicidad, los anunciantes, prometían establecer un frente común para la defensa y puesta en valor de la publicidad como actividad. Debiera ser una buena noticia.
- Nos llega ahora que la primera iniciativa visible consiste en una campaña de defensa y promoción del sector hortofrutícola. Bien está aunque chirría que los implicados vayan a tener que trabajar gratis. Ni los agricultores son Cáritas ni el Ministerio de Medio Ambiente es la UNICEF.
- Asistimos a la rueda de prensa, con puesta en escena inmejorable: el presidente de la Asociación de Agencias, el del Club de Creativos, y la ministra como maestra de ceremonias. La primera incomodidad surge cuando se nos comunica que ni los medios, ni las agencias de publicidad van a cobrar por sus inserciones ni por su trabajo. La creatividad también será gratis, por cuenta del cdec. En estas, alguien pregunta a la ministra cuanto aporta el ministerio en todo esto. Nada. El ministerio ofrece su colaboración, sin que se defina en qué consiste esa colaboración, pero no aporta cantidad alguna. Esto es como que te inviten a cenar al mejor restaurante y pretendas que además te den las gracias por asistir.
- El precedente es terrible. A nadie escapa que sobre la mesa del Ministerio tenía que estar la puesta en marcha de una campaña para contrarrestar el efecto que la sospecha lanzada desde Europa pueda haber tenido sobre el consumo de los productos implicados. Una campaña que en buena lógica hubiera salido a concurso, la hubiera realizado una agencia de publicidad, la hubieran pensado sus creativos, y se hubiera traducido en inserciones publicitarias en los medios. Quienes deberían defenderles a unos y a otros, sus asociaciones, en realidad les han levantado el cliente y además han ofrecido gratis lo que ellos, como no puede ser de otro modo, cobran. La situación va mucho más allá del dumping o la competencia desleal, roza la prevaricación.
- Los cultivadores de productos hortícolas merecen el mayor respeto. Pero no nos equivoquemos, son un sector productivo próspero y no exento de ayudas, nos referimos a que no son ni cooperantes en misiones arriesgadas ni monjas de la caridad que regenten comedores sociales. Pero incluso ellos, sin saberlo, son los damnificados. La graciosa generosidad de las asociaciones sectoriales ha resultado en una campaña de perfil bajo –sin duda, no ha de pasar a los anales de la creatividad– con una planificación sin más estrategia que el “allá donde sea gratis”, a la que hay que preverle una eficacia cuando menos dudosa. Pero su existencia puede ser la coartada para que la otra campaña, la que debiera haber puesto en marcha con todos los controles y garantías el ministerio, se eluda.
- Nadie sale ganando. Tampoco el Club de Creativos saldrá bien parado de esta: inmerso en los últimos años en una crisis de identidad con sus socios y quienes no lo son, parecía que empezaba a abrirse una nueva vía por la que avanzar. La reciente celebración del Día A, en la que una élite definida son los invitados –los de siempre– mientras la tropa se ha quedado fuera un año más, a la que hay que sumar ahora esta novedosa forma de defender a los socios –regalando su trabajo–, puede hacer tambalear el entusiasmo con que se recibió hace unos meses la llegada de una nueva junta directiva sin estrellas y con un programa de renovación.
Las agencias y creativos saben que tienen ahora un nuevo agente en el mercado dispuesto a regalar su trabajo. Hoy son los agricultores, pero ¿harán lo mismo si la DGT viene a pedirles que hagan gratis también sus campañas? Porque, al fin y al cabo, estaría mucho más justificado: entre una campaña para vender pepinos y una para salvar vidas… (Publicado en Visual 151)Cuando la cosa está cuesta arriba debiéramos ser especialmente cuidadosos en la imagen que de nuestra actividad proyectamos. En momentos de bonanza los deslices se enjuagan mejor, y duelen menos.
8.6.11
El día que a los lectores, a los autores y a los pequeños editores nos robaron el ISBN
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Ayer pedimos un número de ISBN en la editorial donde trabajo. No puedo resistirme a reproducir la respuesta por email, confirmando nuestra solicitud.
“Su correo ha sido recibido correctamente. No repita el envío del (de los) formulario(s) ya enviado(s) ya que puede provocar retrasos en su tramitación. Por favor, no telefonee ni escriba para preguntar por los plazos de tramitación: la Agencia no mantiene correspondencia sobre ese asunto. Muchas gracias”. Con ello, posiblemente nuestro libro no esté en la calle hasta bien entrado el mes de julio, todo por un numerito que cuando dependía de los vagos e ineficaces funcionarios se obtenía en tres días. Y que hoy es un misterio saber cuanto puede tardar. Fastidiará nuestra labor, comprometerá la viabilidad ya de por sí escasa de una edición como las que hacemos los pequeños editores, y se venderá menos, lo que repercutirá también en los ingresos del autor.
La agencia del ISBN ha sido un servicio que funcionaba bien. Dependía de la Subdirección General del Libro, la Lectura y las Letras. Obtener un número de ISBN es un requisito obligatorio para editar un libro en este país. Y era gratuito. Está previsto que dentro de unos meses sea de pago.
Se me escapan los entresijos del cómo y el porqué, pero a finales del año pasado este servicio se privatizó. A partir de ese momento, su gestión es contratada (aunque lo disfracen con el eufemismo de “convenio”) sin concurso a una entidad privada. Estamos hablando de cientos de miles de euros al año.
Cuando era un servicio público, además de asignar “numeritos” la agencia mantenía al día la base de datos del ISBN, un instrumento esencial para editores, libreros, bibliotecas, autores, centros de formación… y lectores. Esa base de datos ha dejado de estar al día, con lo que deja de ser un instrumento fiable. ¿Extraño? No tanto.
Quien ahora se encarga de gestionar los ISBN es la (FGEE) Federación de Gremios de Editores de España. Con ese nombre puede sonarnos a que ahí estamos representados en pie de igualdad todos los que editamos, pero no seamos ingenuos. Esto es una patronal, y como en todas las patronales, tanto facturas, tanto vales y tanto decides. O lo que es lo mismo, ahí los que mandan son los grandes editores, y las decisiones se toman según los intereses de éstos.
El requisito obligatorio de tener un número para poder editar queda al albur de unos señores que son juez y parte, que deciden a quién le retrasan el trámite, y se curan en salud con ese enojante “no telefonee ni escriba para preguntar por los plazos de tramitación: la Agencia no mantiene correspondencia sobre ese asunto”. Evidentemente, aquí los editores esporádicos y los autores-editores –que tanto inquietan a los “editores de verdad”– son los que llevan las de perder, los que ya están perdiendo. El lobo al cuidado de las ovejas, y sacando de ello buena tajada.
Decíamos que la base de datos del ISBN, que cualquier ciudadano podía consultar, ha dejado de ser un instrumento fiable, lo que podríamos atribuir a los comienzos y rodaje de la nueva situación… otra vez pecaríamos de ingenuos. La FGEE tiene su propia base de datos, llamada DILVE, que se nutre del trabajo que los editores hacen “enriqueciéndola” cada vez que editan un libro. Un esfuerzo que nadie les paga, pero que hay que hacer porque hay que estar. Los editores, además de hacerles el trabajo, deben pagar por ello.
Por cierto, no intente usted acceder como ingenuo ciudadano, no podrá. Y no sería extraño que nos enteráramos más pronto que tarde de que esa base de datos se está vendiendo a quienes tienen dinero y pueden sacar partido de ella.
No hay que atar muchos cabos para entender por qué la base de datos del ISBN, a la que usted sí puede acceder, ya no se actualiza como antes. Bienvenidos a la economía de mercado. Lástima que, como en tantos otros asuntos, el mercado sea para unos pocos y nuestros gobernantes les den todas las facilidades para ello.
5.6.11
La bolsa de la feria del libro
La bolsa de la Feria del Libro de Madrid tiene anverso y reverso, o cubierta y contracubierta. Por delante el cartel de la feria. Que se lo encargaron a Alberto Corazón. Muchas veces lamentamos los diseñadores esa querencia a encargarle carteles culturales a los artistas, porque suelen anunciarse a sí mismos, que para eso lo son.
Los carteles de los artistas no funcionan casi nunca, porque se agarran a la propuesta formal y ningunean el concepto. Así, deberíamos felicitar la decisión de encargárselo esta vez a un diseñador, al diseñador. Lo malo es que ha hecho un cartel de artista, y eso nos deja un poco con el culo al aire. Lo de la escalera y las explicaciones que Corazón da nos lleva al punto uno de la introducción del manual de diseño para principiantes: si necesita explicarse, no funciona.
Y más molesto es el envés, espacio reservado para la publicidad. Cierto es que la cultura anda cada día más tocada por extraños cuando no incómodos compañeros de viaje. Y un banco siempre lo es. El copy es inquietante. "Había un banco"... ¿ya no lo hay? "le gustaría regalarte todos los libros..." como si no nos dejaramos regalar libros. El problema es que los bancos lejos de regalar nada nos machacan a comisiones y gastos de gestión. Ese "le gustaría" me sonó a "es una pena que seamos la banca, pero no podemos evitarlo. Recuerda el próximo recibo de la hipoteca que vence la semana que viene".
2.6.11
Las Matriuskas Culturales

El efecto cultural matriuskas. Una actividad es subvencionable en sí misma. Se mete en contenedor con otras, y el contenedor es subvencionable. Ese contenedor con otros conforman un "año del", "noche de" o lo que sea. Subvencionable también. Y además los políticos lo incorporarán a una "estrategia" de innovación, de promoción local o de turismo. Subvencionable también. Que se joda el que hizo la primera matriuska, todos menos él sacarán tajada. De su trabajo, porque en el proceso nadie aporta valor, sólo vende el de otros. Pasa mucho. Me está pasando. Y encima tengo que sonreir.
31.5.11
Aprendamos

(publicado originariamente en La Vanguardia del 30 de mayo)
Ya se han hecho todos los análisis posibles sobre el fenómeno de las protestas que en las plazas de nuestro país y del extranjero se han sucedido en las últimas dos semanas… seguramente sea así, si nos circunscribimos a los aspectos políticos y sociales. Pero, pasadas las elecciones, merece la pena afinar y reflexionar sobre otros matices que en la vorágine de información nos han pasado desapercibidos.
Por primera vez, en sólo unos días hemos visto crecer unas microciudades dentro de las ciudades. Sin organización jerárquica, la comunidad ha definido sus espacios, sus edificios de lona y cuerda, sus servicios, sus estructuras y sus normas de convivencia. Esos ciudadanos en sus micrópolis han asumido deberes y derechos sobre la marcha, sin que nadie les impusiera nada ni les dijera lo que tenían que hacer. Igualmente interesante resultará reflexionar acerca de la manera de comunicarlo al mundo. Sin especialistas en las relaciones con la prensa, sin técnicas de marketing on-line, sin community managers, han conseguido que los informativos y diarios de todo el mundo abrieran con sus imágenes y sus eslóganes. Se han hecho oir y entender, y lo que es más importante, han conseguido que millones de ciudadanos anónimos en el mundo se convirtieran en sus altavoces.
Los arquitectos y diseñadores, los empleados públicos, las empresas y sus trabajadores deberíamos fijarnos y aprender cómo es posible esa eficacia del caos, frente a las prácticas farragosas y absurdamente complicadas y metódicas que en todos los ámbitos nos empeñamos en reproducir. Y por supuesto, más que nadie quienes deberían fijarse y sacar conclusiones son los políticos. Mientras estos manejaban, con todo a favor, eslóganes vacíos y ambiguos en sus despilfarradoras campañas orquestadas por sesudos expertos en comunicación, un mensaje directo desde una pancarta hecha con rotulador o un video grabado desde un móvil podía dar la vuelta al mundo rebotado en miles de blogs y perfiles de las redes sociales. Mientras en el mundo real podemos llevar hasta la extenuación el debate sobre determinado mobiliario urbano o sobre como reorganizar cuatro calles de un barrio, ellos en unos días han construido un modelo de convivencia que seguramente no sea muy estético, pero que se ha demostrado eficaz. Hagamos todas las críticas, pongamos todas las objeciones, pero no dejemos pasar la oportunidad de aprender: valoremos la sencillez, la improvisación –bendita improvisación– y el esfuerzo colectivo como motor… si nos fijamos bien, seguro que podemos aplicarlo a lo que hacemos todos los días. Y si los políticos se fijan también, quizá empecemos a caminar hacia una sociedad si no mejor, al menos no tan complicada.
27.5.11
editor de mierda
¿Pequeño editor? ¿Editor independiente? Nos tienen engañados con la terminología. La Dirección General del Libro, CEDRO, la "Federación" (sí, suena a Stars War...), todos damos por buenas esas etiquetas que nos han o nos hemos puesto. El libro es el único sector donde ser "pequeño" se nos vende como un valor añadido. Lo de independientes... ¿independientes de qué? editor independiente es aquel que no ha conseguido a otro que le ponga el dinero. Pues vaya.
Somos el que ponía los discos en los guateques. Tiene que existir, incluso sentirse importante, pero sólo para que los demás disfruten de la fiesta. Y de las tajadas que de la fiesta puedan salir.
Hace mucho que me he alejado de las cifras, me resisto no ya solo a creérmelas, ya también a conocerlas, que hay que ver lo palotes que nos ponen a los editores las cifras. Por poner solo un ejemplo, basten las que se barajan respecto a los porcentajes de devolución. Nadie dice nunca que ahí esta metido el libro de texto, que vende muchísimo y en el que no hay devolución. Y también están ahí los best sellers. Nos engañan con lo del precio fijo (tabú, tabú...) para que nosotros y los libreros "pequeños e independientes" seamos los únicos que lo cumplimos, porque no nos queda otra. Con ellos compartimos también el honor de ser los felpudos de la distribución.
Desde este momento, y para que así conste, declaro que no voy a ser más ni pequeño editor ni editor independiente. A partir de ahora, solo soy un editor de mierda. Asumámoslo. Y a partir de ahí, quizá podamos empezar a cambiarlo.
19.5.11
Enrique Flores
Deliciosa la crónica ilustrada que cada tarde Enrique Flores está haciendo sobre lo que sucede en la Puerta del Sol estos días.
10.5.11
Una de política, que estamos en campaña
Estrategia: tenemos un candidato al que la gente no le pone cara, porque no ha participado de la vida política. Y le hacemos un cartel con bromita de photoshop en el que se parece más a Van Damme que a sí mismo. Lo de la "gente común" en el eslogan es de chiste... ¿quién quiere ser gente común? Vale que Espe te tiene derrotado sin mover una pestaña, pero tampoco hay que regalárselo. Esto es Madrid...
6.5.11
18.4.11
Creativos chisposos

(pulse en la foto para ampliar)
Podría ser un ejercicio interesante de estudiante de pubicidad. O un chascarrillo de sobremesa entre amigotes. Pero no, es un intento zafio de viral de una agencia de comunicación “importante”.
En cuestión se trata de una oferta en ebay para subastar una campaña de publicidad para cualquier partido. Y a partir de ahí, nota de prensa a los medios para ver si pican y se apuntan al ruido.
Alguien debería avisar de que los periodistas están hartos de este tipo de ejercicios, que ya no cuelan. A no ser que sean muy buenos. Y este no lo es.
En cualquier caso, merece un análisis la estrategia. Porque cuando alguien pone en marcha una acción de comunicación, aunque sea tan mala como esta, hay que suponerle detrás una estrategia.
Leo en la nota de prensa:
“Se tratará de un slogan genérico que se puede adaptar a cualquier ideología ya que está basado en la petición que todos los ciudadanos hacemos a nuestros representantes políticos: salir de la crisis económica y mirar hacia el futuro”. Vaya, ahora resulta que los productos se adaptan al trabajo de los publicitarios, y no al revés.
No contentos, insisten:
“La idea surgió porque las agencias publicitarias suelen tener archivadas campañas con grandes Ideas que por diferentes circunstancias no han visto la luz. Ideas que si no se ponen en práctica se pierden y se quedan en nada; Ideas que se hacen buenas cuando pasan de ser un ideal a algo tangible. Por ello CP Proximity Madrid cree que rescatarlas de ese “baúl de los recuerdos” puede devolverles la vida y salvarlas del olvido”. Podría pensarse que eso es lo que hacen las agencias, guardar los gatillazos, que deben tener a cientos a juzgar por el número de agencias que se presentan cada vez que hay un concurso aunque el presupuesto de campaña no alcance para los cafés. Ese baúl de los recuerdos debe ser un contenedor portuario... reconocer abiertamente que el trabajo reutilizado se vende como original no estoy seguro de que sea la mejor manera de conseguir clientes ni de mantener los que se tienen.
¿Debemos entender que es una práctica habitual en las agencias intentar colocarle al cliente la campaña que otro no aprobó, o sólo son los señores de CP Proximity los que lo hacen? Porque lo normal es venderle al cliente una comunicación estudiada a su medida. Si yo fuera cliente de esa agencia, estaría preocupado...
En la descripción de la oferta leemos:
“Como cualquier campaña que se precie consta de la estrategia, slogan, la creatividad y los Artes Finales para los diferentes soportes publicitarios: valla (tradicional y especial), banderola, marquesina de autobús, merchandising, programas electorales y apariencia de la web del candidato/a. (...) Estos serán entregados por CP Proximity Madrid al partido ganador de la puja en 2 días laborables, a contar desde la recepción de todos los materiales necesarios”. Por muy “aprovechada” que esté la campaña anterior, dos días para el desarrollo de las piezas, no sé, quizá quieran transmitir que son como los cerrajeros 24 horas...
Y para acabar, el precio de salida de la subasta: 100 euros. Toda una declaración de principios. Si una agencia está dispuesta a hacer sus campañas por cien euros, se me ocurren unos cuantos motivos: ¿no vale ya nada el trabajo de las agencias? ¿están mano sobre mano y hay que meter curro como sea, aunque sea gratis? ¿van a cerrar y este es el último estertor? Lo peor: quedan cuatro días para cerrar la subasta y, ni siquiera por hacer una gracia, nadie ha pujado por los cien euros. Así están las cosas. Las agencias de publicidad tiene un serio problema de credibilidad, de confianza de los clientes, de valorización de su trabajo... pero ellos ahí siguen, con sus chistes de pandilla, porque otra cosa no, pero a los publicitarios, a chisposos, no les gana nadie.
28.3.11
los recortes y la cultura

En Cataluña con más significación, pero también en el resto de España, hemos visto protestas acerca de los recortes que en cultura están produciéndose. Yo mismo he firmado algún que otro manifiesto y he participado en una campaña de imágenes para la protesta, que es como últimamente los diseñadores damos golpes en la mesa. Bien está.
Pero más allá, se hace necesaria una reflexión algo más profunda. Si se reduce el presupuesto de guarderías, protestan los padres. Si es el de sanidad, los enfermos, que somos todos. Pero tratándose de la cultura parecería que sólo han levantado la voz quienes se ven afectados directamente en su bolsillo, los "agentes" de la cultura. Ni los lectores, ni los espectadores, ni los que visitan exposiciones... debería preocuparnos, acaso la cultura haya acabado siendo un coto de clientelismo y quehaydelomíos que apenas importa fuera de sí misma.
Por otro lado, si se recorta en educación y en sanidad, en prestaciones sociales, en sueldos públicos, no parece que sea muy defendible ese "no a los recortes en cultura" sin más. Hecha la protesta, es importante que admitamos que los recortes han de producirse, y que se abra un debate serio acerca de cómo recortar, qué es lo esencial y qué lo menos imprescindible... y de eso, del debate, nada de nada. Bueno sí, este artículo de Oscar Guayabero y Claret Serrahima. No estoy de acuerdo en algunos aspectos de lo que proponen, pero eso no es importante. Ellos, al menos, proponen.
18.3.11
Heineken, 50.000 litros de cerveza y el talento gratis

Heineken organizó de la mano de ARCO un concurso de diseños de botellas. Como es más habitual de lo que nos gustaría, por el hecho de presentarse los participantes cedían todos los derecho de propiedad intelectual y explotación. En algunos foros se produjeron tímidas protestas –se han quedado con todos los derechos de los más de 600 diseños presentados–, algún bloguero lamentó que sucediera... lo normal en estos casos.
Pero quiso la casualidad que alguien se encontrara con el video que se reproduce al final de este post, con cortes de conversaciones con anunciantes realizado por Contrapunto BBDO. En él aparecía, en el minuto 1:55, Don Miguel de Jaime, Marketing General Manager de Heineken España, afirmando que "hay que tener en cuenta que tú puedes tener talento creativo, en la red, gratis".
Dos anécdotas que por separado no hubieran tenido más importancia, pero que unidas han vuelto a enceder los ánimos de un colectivo, el de los diseñadores, cada vez más sensible a estas situaciones.
No ha tardado en surgir este grupo en Facebook, que ya tiene más de 500 miembros, y en el que se recogen las piezas que los diseñadores van colgando para tratar de convencer a Heineken de que no están en lo cierto, que el talento es escaso y hay que pagarlo. Y para ello, se comprometen a retirar las piezas si Heineken brinda 50.000 litros de cerveza para eventos culturales.
Las marcas están usando lícitamente las redes sociales para sus objetivos. Eso está bien. Pero también han de servir para que los ciudadanos puedan protestarle a las marcas, e incluso hacerles cambiar en aquello que hacen mal.
11.3.11
La letra digital
Estupendo libro el que ha editado el FAD con el resumen de las mesas redondas y conferencias de La lletra digital, dentro del programa de Xarxes d'opiniò. Puede comprarse el ejemplar físico, pero la edición electrónica es gratuita. Puede descargarse aquí.
Debería ser obligado, es de sentido común, que cuando se recibe dinero público para generar contenidos, esos contenidos también sean públicos. Y sin embargo, iniciativas así son excepción. Cuando sucede como en este caso, debemos felicitarnos.
8.2.11
Del proyecto del DHUB, de ACTAR, de la transparencia y de la mujer del César
Uno piensa que el DHUB no nació con buen pie. Un denominativo impronunciable, que no define. Aunque al final, nos hemos ido acostumbrando al nombre, y poco a poco ha penetrado en la cotidianeidad del diseño barcelonés. Hoy forma parte del paisaje cultural de la ciudad, y su aportación creo que es bien recibida.
Como sucede con estas cosas, el proyecto levantó recelos en quienes vieron ahí una amenaza, que los recursos son limitados, pero ha contado con la condescendencia en las opiniones, incluso los más críticos han considerado atenuante el hecho de que ha tenido y tiene que vivir de prestado en dos edificios inapropiados hasta que le acaben el casoplón de Glòries. Por no hablar de la herencia envenenada que hubo de asumir procedente de dos antiguos museos, el de Artes Decorativas y el del Textil.
Esa provisionalidad que arrastra y subyace en todo lo que hace, no quita para que el balance en este tiempo pueda ser calificado de positivo. Sin embargo, tiene un lastre. No es el que pudiera suponer su directora Marta Montmany, antigua directora del Museo de Artes Decorativas, antes conservadora del museo etnológico, y que ha demostrado en este tiempo eficacia, capacidad para adaptarse a su nueva realidad y sensibilidad hacia el diseño. Alguien debió pensar con buen criterio que además era necesario incorporar otra figura que tendiera los lazos y garantizara la fluidez con el sector del diseño. Y aunque la idea tenía sentido, equivocaron la elección. Bajo la intrigante etiqueta de “comisario del DHUB” se promovió para el cargo a quien no está claro que fuera el idóneo: Ramón Prat, propietario de la editorial Actar, especializada en fotografía, diseño y arquitectura.
Hoy, la relación del colectivo con el museo es en ocasiones espesa, está viciada, y el elemento que había de ser conductor es en realidad un palo en las ruedas.
Cualquiera que haya estado relacionado con las ediciones de diseño sabe cómo funciona la cosa. El modus operandi es el siguiente: Actar demora por sistema hasta la eternidad los pagos, y con ello, con el dinero del diseño, puede abrir oficinas en Nueva York, comprar una editorial suiza o abrir una librería en la milla de oro cultural de Madrid. Todo ello mientras sus autores se las ven y se las desean para cobrar sus derechos, y es difícil encontrar en Barcelona una asociación, un editor o un colectivo que no haya tenido que pasar por el tedioso trance de intentar cobrar por aburrimiento. Unos lo consiguen, otros no.
En cualquier sector existen sujetos y empresas que actúan de modo parecido. No debía sorprendernos ni justificaría de por sí este texto. Normalmente suelen ser identificados, se corre la voz y, como dirían algunos, en el pecado suelen llevar la penitencia. Pero no es el caso, aquí coincide que el sujeto es a la vez quien decide cómo se invierte, a qué se dedica el dinero público para la promoción del diseño, lo que le sitúa en una posición especialmente cómoda e impune, que se acompaña de una suerte de pacto de silencio en el que todos en mayor o menor medida incurrimos.
Esta situación que se extiende en el tiempo, tiene que ser corregida. Es importante que sea así porque estas cosas no hacen sino enrarecer el clima en el que una actividad como es el diseño interacciona con la administración, una relación que debe ser transparente y sin rincones. Siempre habrá quien piense que estas cosas es mejor que no se sepan, que son inevitables y forman parte de lo cotidiano en las relaciones entre la sociedad y la administración. Pero quizá sea así precisamente por eso, porque nadie se molesta en ponerlas de manifiesto.
31.1.11
Autoinculpación de este blog por la posible vulneración de la LPI

Si cuento los años que llevan ahí, es muy posible que les deba mucho dinero, muchos miles de euros. Hasta ahora me preocupaba poco, porque me sentía amparado por la ley de Propiedad Intelectual, o más concretamente por la interpretación correcta que de esa ley los jueces hacen.
Ahora bastará que alguien, ellos mismos quizá, si escribo algo inconveniente me denuncie ante "la comisión" para cerrarme el chiringuito. Es cierto que tendré un par de días para quitar los posts que vulneran el derecho de los autores de VEGAP, pero no tengo tan claro de que disponga del mecanismo para saber cuáles son, o lo que es lo mismo, equivaldrá al cierre.
Así las cosas, no me queda sino dejar claro para que conste que:
- Soy consciente de que algunas imágenes estarían sometidas a esas tarifas.
- Cada vez que un autor me ha pedido que retire una imagen suya, NO lo he hecho. Básicamente porque en estos ocho años nunca nadie ha acudido a mí para que lo hiciera.
- Con este post manifiesto de manera expresa mi voluntad de retirarlas si se me pide. No porque me parezca razonable ni justo, sino porque dejándolo escrito podré agarrarme a este clavo llegado el caso.
- Que los ingresos por publicidad de este blog no superan los 60 euros mensuales, quiere decir que sólo podría tener cuatro imágenes, y eso dándoles el ciento por ciento y poniendo algún euro de mi bolsillo. Evidentemente, quitaría antes los anuncios.
19.1.11
de churras, merinas, velocidades y tocino
¿Cuál es entonces el problema? Pues que ya que echamos mano de los dichos populares, hagámoslo correctamente: las churras y las merinas, no es que no se distingan o se confundan, sino que se mezclan. Por contra, el problema de la velocidad y el tocino es que se confundan, no que estén unidas o separadas. Así que desde aquí propongo a los creativos chisposos de uno y otro engendro, que intercambien los refranes o los clientes. Que así no hay quien se aclare.
Querido Teddy...
Carta abierta a D. Eduardo Bautista,
Director General de la Fundación AutorEstimado Señor Bautista:
Hemos tenido conocimiento en ADG-FAD (Asociación de Directores de Arte y Diseñadores Gráficos) del concurso que la Fundación Autor, que usted dirige, ha convocado para resolver su necesidad de “un logotipo que habrá de conformar la identidad corporativa de la Fundación Autor”.
Nos sentimos decepcionados. Nosotros también somos creadores, y defendemos el trabajo de los creadores. Por ello, no entendemos que para resolver lo que debiera ser un encargo profesional, esa Fundación opte por una solución que supone especular con el esfuerzo y las horas de trabajo de decenas de profesionales de la creación, para que solo uno de ellos se vea recompensado por ello. (seguir leyendo)
7.1.11
Del ilustrador Puño, de la señorita Nogales que plagia, de lo que puede crecer cualquier asunto en la red, y otras historias

Quiero dejar claro antes de escribir esto que el ilustrador Puño es amigo mío, que a veces viene a comer a nuestra casa y siempre dice eso de que “está muy bueno esto, oye”, que además hace ya unos años que colabora habitualmente en la revista que dirijo, y que edité un libro suyo magnífico hace unos años. Todo esto no es relevante para mí, pero admito que pueda serlo para el lector, que no tiene por qué creerme si afirmo que todo ello no influye en la percepción que puedo tener sobre lo que aquí se trata. Y digo esto también porque sobre ello he leído el artículo poco riguroso que en lainformacion.com se ha publicado, y en el que se obvia una información relevante: el director de ese medio era el jefe de la señorita Nogales en El Economista, donde se publicó la ilustración que utilizaba los iconos de Puño. Incluso es muy posible que fuera el director cuando fue publicada, y si así no fuera, pueden desmentirlo.
La historia, que está dando bastante guerra en twitter y en los blogs, es básicamente la siguiente: el ilustrador Puño encuentra una ilustración en la que se han utilizado unos iconos que él hiciera en 2003. Contacta con la “autora”, y cruzan una serie de mensajes. Como quiera que no hay ni el dolor de contricción ni el propósito de enmienda que nos aconsejaban los curas en el cole, sino altanería y desplante, el ilustrador Puño se da el gusto de reproducirlos en su blog. Merece la pena leerlos. A partir de aquí, el tema crece. En unas horas aparecen otros plagios de la señorita Nogales bastante más sangrantes que el que originó la polémica. Tanto es así, que incluso se ve obligada a cerrar la página donde recoge sus ilustraciones, ante la cascada de coincidencias y similitudes entre sus dibujos y los de otros que empiezan a correr por la red.
Al ilustrador Puño le llaman de la comisaría, ella le ha denunciado. Hasta aquí los hechos, que quien quiera puede seguir aquí.
De todo lo que está pasando yo me quedo con algunas consideraciones.
- El ilustrador Puño está en todo su derecho de hacer pública su correspondencia, porque es suya, y porque sus derechos como autor han sido vulnerados y hacerla pública contribuye en parte a restituir su imagen y su reputación (que aunque sean malas, las tiene).
- A mí me gusta que los autores, cuando les pasa esto, lo hagan público. Los defensores de Elisabeth Nogales y ella misma le han afeado la conducta, pero con ello el ilustrador Puño está defendiendo sus derechos morales –que también están en la Ley de P. Intelectual–, porque los económicos le corresponden a quien los ostenta, en este caso, su cliente.
- Toda esta polémica se reduce a lo siguiente: el ilustrador Puño tiene poco que perder, a lo sumo, un juicio de faltas que le acarree una multa que a buen seguro sus amigos pagarán a escote, aunque solo sea por lo que se están riendo con toda esta historia. La señorita Nogales, en cambio, está jugándose mucho más, y debería ser la interesada en que esto no siga creciendo. Por eso no se entiende –yo al menos, no entiendo– ni que haya denunciado al ilustrador Puño ni que haya movido los hilos para que su exjefe le eche un capote aprovechando que dirige un importante medio de comunicación, capote tan burdamente tejido que se está volviendo en su contra.
- Tanto la web donde se recogen otros plagios de la señorita Nogales como el enlace al blog del ilustrador Puño donde relata el caso han llegado a las primeras páginas en meneame.net, superando ambos los quinientos “meneos” por parte de los internautas. Supongo que es la manera en que ilustradores (o no) y amigos (o no) de Puño le están diciendo a la señorita Nogales que recule y no siga por ahí.
- Con esta denuncia se reabre por enésima vez la polémica sobre la responsabilidad del bloguero sobre los comentarios anónimos que sus seguidores hacen. El ilustrador Puño se ha cuidado de insistir en que no se profieran insultos, y ha ido quitando los que se producían. Llama la atención el hecho de que en el artículo de lainformacion.com no sucede esto, y a uno y a otra los están poniendo a caer de un burro.
- El señor Puño no tendría por qué meterse en líos y denunciar el plagio en los juzgados, pero es que la señorita Nogales no le está dejando otra opción. Con una diferencia: la denuncia por plagio se sostiene, la otra no hay por donde cogerla. Y el plagio es una cosa seria con penas considerables, y lo del ilustrador Puño, si fuera punible, no pasaría de colleja y multa.
- Con internet lo de que los plagios no se descubrían ha pasado a la historia. Me parece peligrosa la reacción que están teniendo algunos, cada vez más, arguyendo que ya todo está inventado, que si se modifica un poco ya es una obra distinta, que tampoco es tan importante y que todos cogemos cosas de todos... no, no todo vale. Y si en el caso de los iconos del ilustrador Puño puedo entender que haya quien discrepe, los que han ido saliendo después no dejan lugar para las dudas: hay límites que no hay que traspasar, y si se traspasan, hay que apechugar con las consecuencias. El día que a Google le dé por compartir una buena herramienta –no lo que hay ahora– que compare imágenes en la red, no vamos a ganar para sustos.
23.12.10
Chico & Rita... (lo que hay que dar no se quita)
(Carta abierta a Fernando Trueba)
Estimado Fernando:
No nos conocemos, soy amigo de Javier, él me ha hablado mucho de ti y del trabajo que habéis hecho juntos. Acabo de leer hoy en El País las declaraciones en las que afirmas: "Yo pago religiosamente mis impuestos desde el primer día que recibí mi primer sueldo y la ley no me protege. Si se me puede robar tan impunemente, si nadie me defiende de esos robos, no sé porqué tengo que pagar mis impuestos. Estoy contemplando muy seriamente la posibilidad de hacerme objetor fiscal". Te refieres, lógicamente, a la Ley Sinde que con mejor o peor criterio tumbaron ayer unos señores a los que hemos votado entre todos.
Desde el respeto, quiero decirte que la insumisión fiscal (no existe en este caso la objección como posibilidad) puede ser una posición respetable, siempre que se esté de acuerdo en asumir las consecuencias. Para ello, hay que hacerla pública y estar dispuesto a que te multen, o incluso a ir a la cárcel. Porque lo otro, no pagar los impuestos que a cada uno le toquen sin decir nada no es ni objección ni insumisión, es choriceo. Deberías aclarar a qué te refieres.
Por otra parte, creo que hay muchos ciudadanos con motivos mucho más contrastables que los que podamos tener tú o yo para pensar en negarse a pagar impuestos. Hablo de gente que ve sufrir a su familia, gente que vive en condiciones que nosotros sólo vemos en la tele... Hay que tener cuidado, cosas como éstas, dichas así, me parece que pueden ofender mucho.
Por último, y ahora sí, necesito saber qué vas a hacer. Tengo previsto ver en cuanto se estrene la película que has hecho con Javier. Me ha hablado mucho de ella, y como es él me ha contagiado el entusiasmo y tengo enormes ganas de verla. No acostumbro a piratear películas, me gusta disfrutarlas en pantalla grande o esperar a verlas con buena calidad en el sofá de casa, en televisión. Pero si tú decides no pagar impuestos tienes que entender que algunos no queramos pagar por ver una peli subvencionada con el dinero de nuestros impuestos. Espero que rectifiques la afirmación a la que me refería antes de que se estrene, me basta un comentario aquí pero estaría bien que esa rectificación fuera pública. Si no lo haces, al menos yo no pienso pagar una entrada por verla. Y sin verla tampoco me voy a quedar... o sea que me pasaré al lado oscuro para encontrarla. No me hace falta que te parezca bien, a mí tampoco me parece bien que tú no quieras pagar impuestos pero que yo tenga que pagar por ver películas que haces a costa de los que yo sí pago.
Un abrazo para tí y otro para Javier.
Alvaro Sobrino
P.S.: He usado un fotograma de la película para ilustrar este post. Algunos dicen que debería pagar por ello. Si te molesta, me lo dices y lo quito.
19.12.10
el buen librero, esa leyenda urbana

A quienes defienden que las librerías seguirán siendo el espacio natural donde comprar libros...
Hemos oído y hemos leído defensas numantinas sobre el papel del librero tradicional. Excepciones habrá, y yo conozco alguna... pero la tónica general poco tiene que ver con ese perfil idílico que algunos se empeñan en defender.
Hoy, en las librerías, encontramos varios tipos de libreros.
El becario. Suele ser estudiante, y en el mejor de los casos, le gustará la lectura. Pero no nos equivoquemos, está ahí para sacarse unas perras, no ha tenido tiempo por su juventud para leer mucho, y si puede estar al día de lo más nuevo y evidente, su cultura librera carece de fondo de armario. En el mejor de los casos agradeceremos su jovialidad y entusiasmo, porque todavía no ha dado tiempo a que se le retuerza el colmillo. Aunque con toda probabilidad encontremos otros muchos a los que nuestras inquietudes literarias le traigan al pairo y no tengan inconveniente en demostrarlo, una reacción comprensible y acorde con la retribución que reciben.
El que no se levanta. Si vamos a Zara o a una perfumería, un adiestrado dependiente de sonrisa profidén se dirige a nosotros, nos pregunta, nos orienta, se refiere a lo elegante que es nuestra bufanda... en la librería el dependiente muchas veces no levanta la cabeza del ordenador, en el que posiblemente esté revisando albaranes de devolución. Cuando nos dirijamos a él, su buena educación, que se le presupone, no podrá empañar la sensación de que le estamos molestando. A nuestra pregunta sobre determinado ejemplar, en muchas ocasiones nos indica la sección o estantería donde lo encontraremos, ni siquiera se levanta... él sabe dónde está, nosotros tendremos que buscarlo, él necesita vender, nosotros sólo estamos dispuestos a comprar. No tiene sentido, pero es lo habitual.
El que lo ha leído todo. Es una mentira extendida que los libreros leen mucho. Algunos de ellos se empeñan en mantener ese bulo, y cuando les preguntas opinan si tener la menor idea, cualquier cosa antes que reconocer que ese libro no lo han leído. Los libreros antiguamente dedicaban tiempo a leer, en las horas de baja afluencia de público. ¿Cuánto hace que no vemos leer al librero? Bastante tiene con mantener al día la burocracia intrínseca a su profesión: altas, bajas, devoluciones, novedades, actualizar la web o dinamizar el perfil de Facebook... La jornada del librero es extendida, si los demás apenas tenemos tiempo para leer... ¿por qué nos empeñamos en pensar que él sí lo tiene?
El que establece un enfrentamiento en cada venta. No importa si es porque deletreas mal el nombre del autor, si es porque el ejemplar solicitado se corresponde con una de esas editoriales/distribuidoras que le cobran el porte, hay libreros que entienden el ejercicio de la venta como una batalla, una yinkana que tenemos que superar. Sólo así, nos venderá el libro.
Si alguien quiere conocer un ejemplar único de esta especie, en la cuesta de Moyano hay una señora con gafas, malencarada, que muerde cuando te acercas. A veces tiene cosas interesantes a buen precio en cajas de madera. Si se te ocurre empezar a rebuscar, te regaña con un "no toques los libros que se estropean, si quieres algo lo coges y ya está...".
Seguro que a alguien se le ocurren otros para completar esta tipología. Es cierto que no se puede generalizar, yo mismo conozco unos cuantos libreros fantásticos que se ofenderán si leen esto, y con razón. Pero me queda la duda: esos libreros, que dedican tiempo a la conversación, que orientan, que conocen mis gustos... son mis amigos, soy un habitual en sus librerías... ¿tratarán así a todos los clientes?
Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.



