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22.10.12

El Festival de Publicidad El Sol y la censura

Hace unas semanas conocimos las modificaciones en el reglamento del Festival de Publicidad de San Sebastián que ahora se hace en Bilbao. Más allá de los tibios comentarios de algunos creativos en las páginas de Anuncios respondiendo a una encuesta, no consta ninguna reacción. Debería preocuparnos.
El festival ha incorporado lo que un amigo cachondo ha dado en llamar la cláusula Wert:
La organización del festival no aceptará la inscripción de aquellas piezas o campañas que pudieran herir los sentimientos de carácter nacional, religioso o político, o la sensibilidad del público. Así mismo no procederá a llevar a cabo  aquellas inscripciones de piezas o campañas que inciten a la violencia o sugieran actitudes de violencia, comportamientos ilegales, así como todas aquellas cuyos contenidos atenten contra los criterios imperantes del buen gusto y del decoro social, así como contra las buenas costumbres. Tampoco se procederá a la inscripción de aquellas piezas o campañas, cuyo contenido sugiera circunstancias de discriminación ya sea por razón de raza, nacionalidad, religión, sexo u orientación sexual, o que atenten contra la dignidad de la persona.
 Podría explayarme en lo rancio que resulta el lenguaje, recordándonos épocas pasadas de nuestra historia; en cómo se extiende por doquier un manto de intromisión y cercenamiento en las libertades en cualquiera que tenga una parcelita de poder, aunque sea algo tan trivial como este festivalito que se montan las agencias a mayor gloria de sí mismas... voy a resistir la tentación. Voy a intentar ceñirme al estricto ámbito que me ocupa como periodista. Llevo escribiendo sobre este festival desde su primera edición. La incorporación de esta cláusula invalida su razón de ser: publicitarios que reconocen, juzgan y premian el trabajo creativo de publicitarios. Quienquiera –"la organización", no queda claro de qué personas se trata ni qué criterios han de utilizar– que se arrogue el derecho de descalificar piezas por cualquier motivo que no tenga que ver con la excelencia creativa, está invalidando el resultado y la esencia misma del festival.
Siendo así, prefiero prescindir a partir de ahora y mientras esta cláusula siga ahí de cualquier tentación de escribir sobre este certamen, en el entendido que hacerlo supondría darle una validez que no tiene. Y comoquiera que el consejo de redacción de la revista en la que trabajo comparte esta opinión, sepan que ya no se hablará de él en las páginas de Visual.
Habrá quien opine que exageramos, que es una postura radical. Es posible. Tratándose de libertades, nunca se es lo suficientemente radical.

19.9.12

Categoría de branding y diseño en El Sol. Reparto de premios




El Festival de Publicidad de San Sebastián que se celebró en Bilbao, incorporaba en esta edición una nueva categoría de Branding y Diseño. El jurado estuvo formado por Víctor Mirabet (consejero delegado de Coleman CBX Branding); Carles Graell
(director creativo ejecutivo de CB'a Graell, Grupo Ogilvy); Jacobo Benbunan (fundador y consejero delegado de Saffron Brand Consultants), y Pau Dueñas (managing partner en Morillas).
El perfil de los jurados será para muchos una declaración de principios. No es criticable en sí, simplemente se orienta con ello los criterios, el “espíritu” de la convocatoria.
Para los amantes de la estadística, unos cuantos datos:
De las veintiseis piezas que pasaron a la lista corta, solo once no pertenecían a las empresas o grupos de los miembros del jurado.
El jurado otorgó dieciséis Soles. Diez de ellos fueron a parar a las compañías a las que pertenecen los jurados, o a sus grupos.
Saffron Brand, representada en el jurado por por J. Benbunan, no colocó en la lista corta ninguna pieza, ni ganó ningún Sol. El resto de las compañías con representante en el jurado, obtuvieron todas un mínimo de dos Soles.

8.7.11

¿Cuándo perdimos el norte?


  1. Cuando la cosa está cuesta arriba debiéramos ser especialmente cuidadosos en la imagen que de nuestra actividad proyectamos. En momentos de bonanza los deslices se enjuagan mejor, y duelen menos.
  2. Hace poco supimos de una iniciativa loable según la cual, bajo el denominativo de “¡Publicidad, sí!” asociaciones vinculadas a los medios, las agencias de publicidad, los anunciantes, prometían establecer un frente común para la defensa y puesta en valor de la publicidad como actividad. Debiera ser una buena noticia.
  3. Nos llega ahora que la primera iniciativa visible consiste en una campaña de defensa y promoción del sector hortofrutícola. Bien está aunque chirría que los implicados vayan a tener que trabajar gratis. Ni los agricultores son Cáritas ni el Ministerio de Medio Ambiente es la UNICEF.
  4. Asistimos a la rueda de prensa, con puesta en escena inmejorable: el presidente de la Asociación de Agencias, el del Club de Creativos, y la ministra como maestra de ceremonias. La primera incomodidad surge cuando se nos comunica que ni los medios, ni las agencias de publicidad van a cobrar por sus inserciones ni por su trabajo. La creatividad también será gratis, por cuenta del cdec. En estas, alguien pregunta a la ministra cuanto aporta el ministerio en todo esto. Nada. El ministerio ofrece su colaboración, sin que se defina en qué consiste esa colaboración, pero no aporta cantidad alguna. Esto es como que te inviten a cenar al mejor restaurante y pretendas que además te den las gracias por asistir.
  5. El precedente es terrible. A nadie escapa que sobre la mesa del Ministerio tenía que estar la puesta en marcha de una campaña para contrarrestar el efecto que la sospecha lanzada desde Europa pueda haber tenido sobre el consumo de los productos implicados. Una campaña que en buena lógica hubiera salido a concurso, la hubiera realizado una agencia de publicidad, la hubieran pensado sus creativos, y se hubiera traducido en inserciones publicitarias en los medios. Quienes deberían defenderles a unos y a otros, sus asociaciones, en realidad les han levantado el cliente y además han ofrecido gratis lo que ellos, como no puede ser de otro modo, cobran. La situación va mucho más allá del dumping o la competencia desleal, roza la prevaricación.
  6. Los cultivadores de productos hortícolas merecen el mayor respeto. Pero no nos equivoquemos, son un sector productivo próspero y no exento de ayudas, nos referimos a que no son ni cooperantes en misiones arriesgadas ni monjas de la caridad que regenten comedores sociales. Pero incluso ellos, sin saberlo, son los damnificados. La graciosa generosidad de las asociaciones sectoriales ha resultado en una campaña de perfil bajo –sin duda, no ha de pasar a los anales de la creatividad– con una planificación sin más estrategia que el “allá donde sea gratis”, a la que hay que preverle una eficacia cuando menos dudosa. Pero su existencia puede ser la coartada para que la otra campaña, la que debiera haber puesto en marcha con todos los controles y garantías el ministerio, se eluda.
  7. Nadie sale ganando. Tampoco el Club de Creativos saldrá bien parado de esta: inmerso en los últimos años en una crisis de identidad con sus socios y quienes no lo son, parecía que empezaba a abrirse una nueva vía por la que avanzar. La reciente celebración del Día A, en la que una élite definida son los invitados –los de siempre– mientras la tropa se ha quedado fuera un año más, a la que hay que sumar ahora esta novedosa forma de defender a los socios –regalando su trabajo–, puede hacer tambalear el entusiasmo con que se recibió hace unos meses la llegada de una nueva junta directiva sin estrellas y con un programa de renovación.
  8. Las agencias y creativos saben que tienen ahora un nuevo agente en el mercado dispuesto a regalar su trabajo. Hoy son los agricultores, pero ¿harán lo mismo si la DGT viene a pedirles que hagan gratis también sus campañas? Porque, al fin y al cabo, estaría mucho más justificado: entre una campaña para vender pepinos y una para salvar vidas… ß
  9. Cuando la cosa está cuesta arriba debiéramos ser especialmente cuidadosos en la imagen que de nuestra actividad proyectamos. En momentos de bonanza los deslices se enjuagan mejor, y duelen menos.
  10. Hace poco supimos de una iniciativa loable según la cual, bajo el denominativo de “¡Publicidad, sí!” asociaciones vinculadas a los medios, las agencias de publicidad, los anunciantes, prometían establecer un frente común para la defensa y puesta en valor de la publicidad como actividad. Debiera ser una buena noticia.
  11. Nos llega ahora que la primera iniciativa visible consiste en una campaña de defensa y promoción del sector hortofrutícola. Bien está aunque chirría que los implicados vayan a tener que trabajar gratis. Ni los agricultores son Cáritas ni el Ministerio de Medio Ambiente es la UNICEF.
  12. Asistimos a la rueda de prensa, con puesta en escena inmejorable: el presidente de la Asociación de Agencias, el del Club de Creativos, y la ministra como maestra de ceremonias. La primera incomodidad surge cuando se nos comunica que ni los medios, ni las agencias de publicidad van a cobrar por sus inserciones ni por su trabajo. La creatividad también será gratis, por cuenta del cdec. En estas, alguien pregunta a la ministra cuanto aporta el ministerio en todo esto. Nada. El ministerio ofrece su colaboración, sin que se defina en qué consiste esa colaboración, pero no aporta cantidad alguna. Esto es como que te inviten a cenar al mejor restaurante y pretendas que además te den las gracias por asistir.
  13. El precedente es terrible. A nadie escapa que sobre la mesa del Ministerio tenía que estar la puesta en marcha de una campaña para contrarrestar el efecto que la sospecha lanzada desde Europa pueda haber tenido sobre el consumo de los productos implicados. Una campaña que en buena lógica hubiera salido a concurso, la hubiera realizado una agencia de publicidad, la hubieran pensado sus creativos, y se hubiera traducido en inserciones publicitarias en los medios. Quienes deberían defenderles a unos y a otros, sus asociaciones, en realidad les han levantado el cliente y además han ofrecido gratis lo que ellos, como no puede ser de otro modo, cobran. La situación va mucho más allá del dumping o la competencia desleal, roza la prevaricación.
  14. Los cultivadores de productos hortícolas merecen el mayor respeto. Pero no nos equivoquemos, son un sector productivo próspero y no exento de ayudas, nos referimos a que no son ni cooperantes en misiones arriesgadas ni monjas de la caridad que regenten comedores sociales. Pero incluso ellos, sin saberlo, son los damnificados. La graciosa generosidad de las asociaciones sectoriales ha resultado en una campaña de perfil bajo –sin duda, no ha de pasar a los anales de la creatividad– con una planificación sin más estrategia que el “allá donde sea gratis”, a la que hay que preverle una eficacia cuando menos dudosa. Pero su existencia puede ser la coartada para que la otra campaña, la que debiera haber puesto en marcha con todos los controles y garantías el ministerio, se eluda.
  15. Nadie sale ganando. Tampoco el Club de Creativos saldrá bien parado de esta: inmerso en los últimos años en una crisis de identidad con sus socios y quienes no lo son, parecía que empezaba a abrirse una nueva vía por la que avanzar. La reciente celebración del Día A, en la que una élite definida son los invitados –los de siempre– mientras la tropa se ha quedado fuera un año más, a la que hay que sumar ahora esta novedosa forma de defender a los socios –regalando su trabajo–, puede hacer tambalear el entusiasmo con que se recibió hace unos meses la llegada de una nueva junta directiva sin estrellas y con un programa de renovación.

Las agencias y creativos saben que tienen ahora un nuevo agente en el mercado dispuesto a regalar su trabajo. Hoy son los agricultores, pero ¿harán lo mismo si la DGT viene a pedirles que hagan gratis también sus campañas? Porque, al fin y al cabo, estaría mucho más justificado: entre una campaña para vender pepinos y una para salvar vidas… (Publicado en Visual 151)Cuando la cosa está cuesta arriba debiéramos ser especialmente cuidadosos en la imagen que de nuestra actividad proyectamos. En momentos de bonanza los deslices se enjuagan mejor, y duelen menos.

Hace poco supimos de una iniciativa loable según la cual, bajo el denominativo de “¡Publicidad, sí!” asociaciones vinculadas a los medios, las agencias de publicidad, los anunciantes, prometían establecer un frente común para la defensa y puesta en valor de la publicidad como actividad. Debiera ser una buena noticia.
Nos llega ahora que la primera iniciativa visible consiste en una campaña de defensa y promoción del sector hortofrutícola. Bien está aunque chirría que los implicados vayan a tener que trabajar gratis. Ni los agricultores son Cáritas ni el Ministerio de Medio Ambiente es la UNICEF.
Asistimos a la rueda de prensa, con puesta en escena inmejorable: el presidente de la Asociación de Agencias, el del Club de Creativos, y la ministra como maestra de ceremonias. La primera incomodidad surge cuando se nos comunica que ni los medios, ni las agencias de publicidad van a cobrar por sus inserciones ni por su trabajo. La creatividad también será gratis, por cuenta del cdec. En estas, alguien pregunta a la ministra cuanto aporta el ministerio en todo esto. Nada. El ministerio ofrece su colaboración, sin que se defina en qué consiste esa colaboración, pero no aporta cantidad alguna. Esto es como que te inviten a cenar al mejor restaurante y pretendas que además te den las gracias por asistir.
El precedente es terrible. A nadie escapa que sobre la mesa del Ministerio tenía que estar la puesta en marcha de una campaña para contrarrestar el efecto que la sospecha lanzada desde Europa pueda haber tenido sobre el consumo de los productos implicados. Una campaña que en buena lógica hubiera salido a concurso, la hubiera realizado una agencia de publicidad, la hubieran pensado sus creativos, y se hubiera traducido en inserciones publicitarias en los medios. Quienes deberían defenderles a unos y a otros, sus asociaciones, en realidad les han levantado el cliente y además han ofrecido gratis lo que ellos, como no puede ser de otro modo, cobran. La situación va mucho más allá del dumping o la competencia desleal, roza la prevaricación.
Los cultivadores de productos hortícolas merecen el mayor respeto. Pero no nos equivoquemos, son un sector productivo próspero y no exento de ayudas, nos referimos a que no son ni cooperantes en misiones arriesgadas ni monjas de la caridad que regenten comedores sociales. Pero incluso ellos, sin saberlo, son los damnificados. La graciosa generosidad de las asociaciones sectoriales ha resultado en una campaña de perfil bajo –sin duda, no ha de pasar a los anales de la creatividad– con una planificación sin más estrategia que el “allá donde sea gratis”, a la que hay que preverle una eficacia cuando menos dudosa. Pero su existencia puede ser la coartada para que la otra campaña, la que debiera haber puesto en marcha con todos los controles y garantías el ministerio, se eluda.
Nadie sale ganando. Tampoco el Club de Creativos saldrá bien parado de esta: inmerso en los últimos años en una crisis de identidad con sus socios y quienes no lo son, parecía que empezaba a abrirse una nueva vía por la que avanzar. La reciente celebración del Día A, en la que una élite definida son los invitados –los de siempre– mientras la tropa se ha quedado fuera un año más, a la que hay que sumar ahora esta novedosa forma de defender a los socios –regalando su trabajo–, puede hacer tambalear el entusiasmo con que se recibió hace unos meses la llegada de una nueva junta directiva sin estrellas y con un programa de renovación.
Las agencias y creativos saben que tienen ahora un nuevo agente en el mercado dispuesto a regalar su trabajo. Hoy son los agricultores, pero ¿harán lo mismo si la DGT viene a pedirles que hagan gratis también sus campañas? Porque, al fin y al cabo, estaría mucho más justificado: entre una campaña para vender pepinos y una para salvar vidas… ß
[publicado en la revista Visual, nº 151] Cuando la cosa está cuesta arriba debiéramos ser especialmente cuidadosos en la imagen que de nuestra actividad proyectamos. En momentos de bonanza los deslices se enjuagan mejor, y duelen menos.
Hace poco supimos de una iniciativa loable según la cual, bajo el denominativo de “¡Publicidad, sí!” asociaciones vinculadas a los medios, las agencias de publicidad, los anunciantes, prometían establecer un frente común para la defensa y puesta en valor de la publicidad como actividad. Debiera ser una buena noticia.
Nos llega ahora que la primera iniciativa visible consiste en una campaña de defensa y promoción del sector hortofrutícola. Bien está aunque chirría que los implicados vayan a tener que trabajar gratis. Ni los agricultores son Cáritas ni el Ministerio de Medio Ambiente es la UNICEF.
Asistimos a la rueda de prensa, con puesta en escena inmejorable: el presidente de la Asociación de Agencias, el del Club de Creativos, y la ministra como maestra de ceremonias. La primera incomodidad surge cuando se nos comunica que ni los medios, ni las agencias de publicidad van a cobrar por sus inserciones ni por su trabajo. La creatividad también será gratis, por cuenta del cdec. En estas, alguien pregunta a la ministra cuanto aporta el ministerio en todo esto. Nada. El ministerio ofrece su colaboración, sin que se defina en qué consiste esa colaboración, pero no aporta cantidad alguna. Esto es como que te inviten a cenar al mejor restaurante y pretendas que además te den las gracias por asistir.
El precedente es terrible. A nadie escapa que sobre la mesa del Ministerio tenía que estar la puesta en marcha de una campaña para contrarrestar el efecto que la sospecha lanzada desde Europa pueda haber tenido sobre el consumo de los productos implicados. Una campaña que en buena lógica hubiera salido a concurso, la hubiera realizado una agencia de publicidad, la hubieran pensado sus creativos, y se hubiera traducido en inserciones publicitarias en los medios. Quienes deberían defenderles a unos y a otros, sus asociaciones, en realidad les han levantado el cliente y además han ofrecido gratis lo que ellos, como no puede ser de otro modo, cobran. La situación va mucho más allá del dumping o la competencia desleal, roza la prevaricación.
Los cultivadores de productos hortícolas merecen el mayor respeto. Pero no nos equivoquemos, son un sector productivo próspero y no exento de ayudas, nos referimos a que no son ni cooperantes en misiones arriesgadas ni monjas de la caridad que regenten comedores sociales. Pero incluso ellos, sin saberlo, son los damnificados. La graciosa generosidad de las asociaciones sectoriales ha resultado en una campaña de perfil bajo –sin duda, no ha de pasar a los anales de la creatividad– con una planificación sin más estrategia que el “allá donde sea gratis”, a la que hay que preverle una eficacia cuando menos dudosa. Pero su existencia puede ser la coartada para que la otra campaña, la que debiera haber puesto en marcha con todos los controles y garantías el ministerio, se eluda.
Nadie sale ganando. Tampoco el Club de Creativos saldrá bien parado de esta: inmerso en los últimos años en una crisis de identidad con sus socios y quienes no lo son, parecía que empezaba a abrirse una nueva vía por la que avanzar. La reciente celebración del Día A, en la que una élite definida son los invitados –los de siempre– mientras la tropa se ha quedado fuera un año más, a la que hay que sumar ahora esta novedosa forma de defender a los socios –regalando su trabajo–, puede hacer tambalear el entusiasmo con que se recibió hace unos meses la llegada de una nueva junta directiva sin estrellas y con un programa de renovación.
Las agencias y creativos saben que tienen ahora un nuevo agente en el mercado dispuesto a regalar su trabajo. Hoy son los agricultores, pero ¿harán lo mismo si la DGT viene a pedirles que hagan gratis también sus campañas? Porque, al fin y al cabo, estaría mucho más justificado: entre una campaña para vender pepinos y una para salvar vidas…

18.4.11

Creativos chisposos


(pulse en la foto para ampliar)


Podría ser un ejercicio interesante de estudiante de pubicidad. O un chascarrillo de sobremesa entre amigotes. Pero no, es un intento zafio de viral de una agencia de comunicación “importante”.
En cuestión se trata de una oferta en ebay para subastar una campaña de publicidad para cualquier partido. Y a partir de ahí, nota de prensa a los medios para ver si pican y se apuntan al ruido.
Alguien debería avisar de que los periodistas están hartos de este tipo de ejercicios, que ya no cuelan. A no ser que sean muy buenos. Y este no lo es.
En cualquier caso, merece un análisis la estrategia. Porque cuando alguien pone en marcha una acción de comunicación, aunque sea tan mala como esta, hay que suponerle detrás una estrategia.
Leo en la nota de prensa:
“Se tratará de un slogan genérico que se puede adaptar a cualquier ideología ya que está basado en la petición que todos los ciudadanos hacemos a nuestros representantes políticos: salir de la crisis económica y mirar hacia el futuro”. Vaya, ahora resulta que los productos se adaptan al trabajo de los publicitarios, y no al revés.
No contentos, insisten:
“La idea surgió porque las agencias publicitarias suelen tener archivadas campañas con grandes Ideas que por diferentes circunstancias no han visto la luz. Ideas que si no se ponen en práctica se pierden y se quedan en nada; Ideas que se hacen buenas cuando pasan de ser un ideal a algo tangible. Por ello CP Proximity Madrid cree que rescatarlas de ese “baúl de los recuerdos” puede devolverles la vida y salvarlas del olvido”. Podría pensarse que eso es lo que hacen las agencias, guardar los gatillazos, que deben tener a cientos a juzgar por el número de agencias que se presentan cada vez que hay un concurso aunque el presupuesto de campaña no alcance para los cafés. Ese baúl de los recuerdos debe ser un contenedor portuario... reconocer abiertamente que el trabajo reutilizado se vende como original no estoy seguro de que sea la mejor manera de conseguir clientes ni de mantener los que se tienen.
¿Debemos entender que es una práctica habitual en las agencias intentar colocarle al cliente la campaña que otro no aprobó, o sólo son los señores de CP Proximity los que lo hacen? Porque lo normal es venderle al cliente una comunicación estudiada a su medida. Si yo fuera cliente de esa agencia, estaría preocupado...
En la descripción de la oferta leemos:
“Como cualquier campaña que se precie consta de la estrategia, slogan, la creatividad y los Artes Finales para los diferentes soportes publicitarios: valla (tradicional y especial), banderola, marquesina de autobús, merchandising, programas electorales y apariencia de la web del candidato/a. (...) Estos serán entregados por CP Proximity Madrid al partido ganador de la puja en 2 días laborables, a contar desde la recepción de todos los materiales necesarios”. Por muy “aprovechada” que esté la campaña anterior, dos días para el desarrollo de las piezas, no sé, quizá quieran transmitir que son como los cerrajeros 24 horas...
Y para acabar, el precio de salida de la subasta: 100 euros. Toda una declaración de principios. Si una agencia está dispuesta a hacer sus campañas por cien euros, se me ocurren unos cuantos motivos: ¿no vale ya nada el trabajo de las agencias? ¿están mano sobre mano y hay que meter curro como sea, aunque sea gratis? ¿van a cerrar y este es el último estertor? Lo peor: quedan cuatro días para cerrar la subasta y, ni siquiera por hacer una gracia, nadie ha pujado por los cien euros. Así están las cosas. Las agencias de publicidad tiene un serio problema de credibilidad, de confianza de los clientes, de valorización de su trabajo... pero ellos ahí siguen, con sus chistes de pandilla, porque otra cosa no, pero a los publicitarios, a chisposos, no les gana nadie.

19.1.11

de churras, merinas, velocidades y tocino

Recurrir al refranero y a los dichos coloquiales en publicidad está bien, pero hay que hacerlo con un poquito de rigor. Una compañía de seguros está usando las churras y las merinas (las ovejas, digo) y nos enseña a distinguirlas: "esto es una churra, esto es una merina...". También el club de creativos tira por esa vía, con su campaña "velocidad y tocino, unidos por el cdec". A ver, que ni una ni otra pasarán a los anales de la creatividad, pero la publicidad chisposa también tiene que existir...
¿Cuál es entonces el problema? Pues que ya que echamos mano de los dichos populares, hagámoslo correctamente: las churras y las merinas, no es que no se distingan o se confundan, sino que se mezclan. Por contra, el problema de la velocidad y el tocino es que se confundan, no que estén unidas o separadas. Así que desde aquí propongo a los creativos chisposos de uno y otro engendro, que intercambien los refranes o los clientes. Que así no hay quien se aclare.

19.7.10

Adiós a los anuncios de contactos

"José Luis Rodríguez Zapatero anunció ayer durante la sesión final del Debate del Estado de la Nación, que eliminará la publicidad de contenido sexual (prostitución y contactos) de la prensa española", leo en casa de mis amigos de El Publicista. Es cogerse el rábano con papel de fumar por las hojas.
Está en la línea de tantas otras medidas como criminalizar las páginas de enlaces porque no son capaces de meterle mano a los servidores donde se hospedan los contenidos, o poner diez veces más multas de tráfico de lo que sería razonable, obligándonos a todos a contratar a unas empresas privadas que se están forrando con los recursos, en lugar de poner menos multas y ponerlas bien, que es lo que tendrían que hacer.
Tengo mi opinión al respecto, pero no procede ahora. Me interesa más ver cómo evolucionará ese género del copy publicitario, uno de los mejores, para eludir la norma. Porque la censura siempre trae intrínsecos ingenio y creatividad. "Soy estudiante y me he quedado sin dinero", "necesito hablar con alguien porque mi belleza asusta a los hombres", "mi marido no me entiende"... frases como estas serán los próximos reclamos. Veremos si el delito lo cometerá el diario o el anunciante. Me recuerda a aquel dueño de un bar al que preguntaron en televisión sobre las multas por fumar en los bares y restaurantes: "de putamadre. Pero si a mí me multan si alguien fuma en mi bar, que también multen al corteinglés cuando pillen a alguien robando allí".
Estos brindis al sol que hacen los políticos, sabiendo que son puertas al campo que no van a poner, distraen y ocupan las conversaciones de los bares; y eso es importante ahora que ya no hay mundial de fútbol.

8.4.10

Otra entrega más de la gráfica del festival. Aumenta el desasosiego


Lamento ir publicándolas por entregas, pero lo hago según las recibo. Qué diseño tan burdo, vuelvo atrás en mis sospechas. Si por un momento pude pensar que era una estrategia desconcertante a modo de teaser para desvelar al final "algo", a la vista de esta última entrega, vuelvo a creer que no, que es simplemente dejadez, falta de interés, o que a algún familiar de alguien con el curso CCC de CorelDraw aprobado le ha caído digitalmente el encargo. Como regalo, añado también en este post el banner que figura hoy en la cabecera de la web del festi. Para no dormir.

27.3.10

Más sobre la inquietante gráfica del Festival

Hace unos días comentaba acerca de la gráfica de las piezas promocionales que van llegando sobre el próximo Festival de Publicidad de San Sebastián. Aquí la última que he recibido. Veo claro que detrás tiene que haber una estrategia oculta, no puede ser no intencionada tanta caspa gráfica, tan poca coherencia entre unas y otras... tengo una enorme curiosidad por saber cuál es el desenlace.



24.3.10

La inquietante gráfica del Festival de Publicidad de S. Sebastián


Desconcertado. De a poco voy recibiendo comunicaciones del próximo festival de San Sebastián. No me digan que no es inquietante: gráficas denostadas, incoherencias tipográficas, todo huele a rancio, es landismo publicitario en estado puro. Como alguien ha sugerido, es el ataque póstumo de CorelDraw... comentándolo con colegas en el rellano de la escalera, hay opiniones para todos los gustos. Desde quien está convencido de que forma parte de una estrategia y que estamos en el punto que ellos desean, hasta los que indignados piensan que no es sino fruto de la desidia, del cutrerío, de no buscar a alguien mínimamente capacitado para la comunicación –imperdonable sería, tratándose de lo que se trata–. No quiero pensar que lo que sucede se parezca siquiera a la segunda opción. No, seguro que no. Tiene que haber algo detrás, y este post sería entonces sólo la demostración palpable de que la estrategia es acertada. Eso espero.
Dejo aquí, aquí y aquí enlaces a los comentarios que las imágenes han suscitado. No tienen desperdicio.

5.3.10

El Golpe, by Toni Segarra


Toni Segarra es un gran creativo, el mejor, pero bastante más feo que Paul Newman y Robert Redford. Y sin embargo ha conseguido, elevándolo a la enésima potencia, llevar a la vida real el argumento de aquella gran película. Toni es un gran tipo. Y sé que no se va a enfadar porque yo escriba esto.

Tengo que felicitarle, porque lo que está consiguiendo con la campañita de marras es el mayor éxito de comunicación que se recuerda (aclaro que no hay nada de ironía en este post, lo escribo como yo lo veo).

Alguien puede pensar que se les está volviendo en contra por un error un error de cálculo. Nada más lejos.

En la teoría del brief y contrabrief, quiero pensar que puede haber sido este el proceso:

1. Hay que conseguir movilizar a la gente, que tome como propia una acción y se entusiasme.

2. El buen rollo mueve poco. La indignación es lo que de verdad hace que la gente actúe.

3. Para ello hay que crear un enemigo común, tangible, capaz de aunar la antipatía de todos, al margen de ideologías.

4. Los bancos, son una buena opción. Son los culpables de la crisis, y la gente está convencida que ellos se van a ir de rositas, están dando beneficios a costa de los ahorros de todos. Y las constructoras, claro. Los que nos venden la gasolina y la electricidad también, todo el mundo cree, incluido el tribunal de la competencia, que pactan los precios para que no bajen. Si hay una empresa que aglutine los cabreos de los usuarios, esa es Telefónica, metámosla también. Y si alguien aun no odia a Telefónica, ya se encargará Alierta de hacer unas declaraciones para reforzar los argumentos. También vale Renfe, que prefiere llevar los trenes vacíos antes que bajar el precio de los billetes, para que no se enfade Iberia... pues las metemos a las dos.

5. Más difícil es encontrarle un enemigo común a los autónomos y pequeñas empresas... ¡ya está! Esas cámaras de comercio, que les cobra un canon obligatorio sin darles nada a cambio...

6. Bien, ya tenemos los objetivos, pero hacen falta cuatro millones de euros. A ver quien pone ahora ese pastón con la que está cayendo, y sobre todo enfrentándose a todo ese poder aglutinado, va a ser imposible...

7. Nada hay imposible. El dinero lo van a poner esos mismos. Porque protestar es una cosa, pero si la cuenta la pagan ellos, la protesta es mucho más reconfortante. Solo hay que hacerles creer que la campaña es en su beneficio, no será tan difícil: desprecian tanto la inteligencia de los ciudadanos, tienen el ego tan grande, que será fácil hacerles creer que la gente saldrá a la calle a bailar de alegría y volverán a gastarse lo que no tienen en cuanto chasquemos los dedos... y qué son cuatro millones, si les convencemos que con esto el frenazo del consumo va a dejar de ser un problema.

El resto, ya lo conoceis. Toni, eres el mejor. Hacía falta que este país compartiera un objetivo, un entusiasmo, y lo has conseguido.
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(el grupo de Facebook de la contracampaña está a punto de alcanzar ya ha alcanzado en número de fans al oficial (57.000 frente a 52.000 el seis de marzo), cientos de personas están parodiando los carteles, con un sentido del humor, acidez y creatividad envidiables, por lo que el efecto viral es infinitamente mayor que el del buenrrollismo. Disfruto imaginando al bueno de Toni, con sus amigos Ferrán, Andreu, Marc... juntos brindando después de cenar, en Cala Montjoi mirando al mar... "que sí, Toni, que estáis invitados"... "tranquilo, Ferrán, dame la cuenta que yo se la paso a los de la Fundación Confianza; no te preocupes... tienen pasta").

1.3.10

Esponsorizar la crisis

A casi nadie ha pasado inadvertida la campaña de estosololoarreglamosentretodos.org. Y la primera reacción es positiva, parece bien que mucha gente se ponga de acuerdo para tratar de aunar esfuerzos y transmitir energía positiva, contra la crisis o contra lo que sea.
En cualquier caso, no hay que rascar mucho para darse cuenta de que no todo es tan inocente como nos lo pintan. Aun a riesgo de que se nos acuse de poner palos en no se sabe bien qué ruedas, analicemos qué se publicita, y sobre todo quién lo publicita.
Las campañas de espíritu patriótico –y ésta lo es– pertenecen a un género propio de los sistemas totalitarios y democracias en desarrollo. Aquí ya tuvimos las nuestras en las épocas de la dictadura, y salimos vacunados. Acaso no esté perdiendo fuerza esa inmunidad.
Si hubiera que buscar el antecedente, tendríamos que mirar hacia el fenómeno que Cuatro fue capaz de generar con la Eurocopa de Fútbol, aquel "podemos" que convirtieron en clamor para apoyar a la selección de fútbol. Apostaron muy fuerte y les salió bien. Pero aquello era sólo fútbol, y quedaba claro quién estaba detrás.
Aquí la cosa es distinta. Por un lado, detrás de esos rostros mediáticos que se prestan a ello, está la Fundación Confianza, creada al efecto. Y detrás de la fundación, y aquí viene lo que chirría, los cuatro millones de euros que han puesto las Cámaras de Comercio, la patronal de las grandes empresas constructoras (Seopan) y un buen número de grandes empresas (Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, BBVA, Santander, La Caixa, Caja Madrid, Repsol, Cepsa, Endesa, Iberdrola, Mapfre, Abertis, Mercadona, Indra, Renfe y Red Eléctrica).
A más de uno se le ocurrirán sugerencias dirigidas a estas empresas, bancos y patronales que podrían adoptar para ayudar a la situación económica: a los bancos, bastaría con que aflojaran un poco del dinero que llevamos ahorrando los ciudadanos desde hace años. A las empresas constructoras... mejor que se queden quietas, con eso es suficiente. A Renfe, que en vez de llevar medio vacíos los trenes que circulan por esa red de Alta Velocidad que les hemos pagado entre todos, bajara los precios lo que favorecería a las familias y a las empresas, aun a riesgo de que las líneas aéreas les afeen la conducta. A Repsol y Cepsa, que dejaran de pactar los precios y así el tribunal de la competencia dejaría de ponerles esas multas que tan a gusto pagan para poder seguir haciéndolo. A Telefónica, que olvide ese intervencionismo económico que pretenden imponer sobre internet: "la inteligencia está en las redes, y las redes son nuestras" declaraba no hace mucho el señor Alierta para justificar la intención de cobrar no sólo a quienes reciben los contenidos, sino también a quienes los producen. A las eléctricas, a Mapfre, a El Corte Inglés... seguro que cada uno tenemos nuestros argumentos y propuestas para cada una de estas empresas, sobre como pueden colaborar en sacar esto adelante.
¿Qué tiene toda esa gente en común? Es sencillo: necesitan que volvamos a consumir, a gastar, les va en ello sus cuentas de resultados. Ellos tienen el dinero para convencernos, sólo hace falta disfrazarlo de buen rollito. Y para eso está la publicidad, las agencias y los medios.
Son los mismos que han tenido su parte de protagonismo en meternos donde ahora estamos, quienes vienen ahora a convencernos de que empujemos para poder salir.
En resumidas cuentas: muchos creen que el consumo es la manera de salir de la crisis. Hay que hacer una campaña para fomentar ese consumo, o para minimizar los agentes que lo están frenando. ¿Y quien puede estar interesado en promover y, sobre todo, pagar esa campaña? Evidentemente, los que primero van a sacar tajada si el consumo remonta. Ni más, ni menos. Así de sencillo. Disfrazarlo de optimismo colectivo, de euforia compartida, vale para la selección de fútbol. Cuando lo que está en juego es la miseria, el dolor, la felicidad de las personas, es mezquino. O a mí me lo parece. No todo es manipulable, no todo se puede esponsorizar. La persuasión es un don, pero si abusas puede volverse en tu contra. Y puede acabar pasándoles.

12.1.10

Las marcas no son mis amigas

Parece una estrategia que se extiende. Las marcas que nos tutean y twitean, que quieren ser nuestras amigas, que nos invitan a compartir con ellas nuestras trivialidades, incluso que se apuntan a la máxima de que "los amigos de mis amigos, son mis amigos", y pretenden que les facilitemos ese camino... me agota.
Las marcas y los productos son lo que son: beneficios y placeres que obtenemos a cambio de euros. Es lo que queremos que sean. Al menos yo.
En el pasado, sólo algunas consiguieron que sus usuarios hicieran comunidad, orgullo de pertenencia. El Apple de los primeros años, Lego, las cámaras Lomo, Vespa... y los fabricantes velaban por ese activo, apoyándo pero sin inmiscuirse en demasía... estamos en el extremo opuesto: hoy un laxante no se conforma con que lo compre en la farmacia, pretende que participe en sus foros y sus muros, que comparta mi experiencia de evacuación con otros usuarios (clientes, coño, clientes).
Ojalá pase pronto la fiebre, no sé cuanto tardará, pero si de algo estoy seguro es de que por hastío esta estrategia dejará de ser eficaz.
Hoy es novedoso, pero nos aburriremos pronto de que las marcas y los productos se dirijan a nosotros como si fueran personas, y pretendan que actuemos como si lo fueran. Si yo sólo quiero pagar por algo y disfrutarlo. Si es un buen jamón, comérmelo, y si es un champú, que me deje el pelo como el del anuncio, brillante y sedoso. No es pedir mucho.

10.1.10

A mí me gustan los anuncios

Dicen que los anuncios en la tele ya no funcionan, que si la saturación, que si la fragmentación de audiencias. Yo pienso que si cada anuncio antes de poder emitirse pasara un estricto examen de calidad (calidad de la idea, de la realización, de la estética), no estorbarían. Los veríamos encantados. A mi me gustan los anuncios. Lo malo es que de cada cien, sólo me gustan uno o dos.

24.11.09


Diset y TBWA: El límite de lo insospechado

Que alguien plagie el estilo y algo más que el estilo de otro no tiene nada de nuevo. Que ese alguien sea una agencia perteneciente a un grupo multinacional, y el cliente no sea precisamente el bar de la esquina... pues va a ser que tampoco nos vamos a sorprender por eso a estas alturas. Y que sea una práctica generalizada, en la que cliente y proveedor conniven, no quita para que no sea deleznable.
Que a Mauro Entrialgo le hayan fusilado sus dibujos una vez más, no es noticia. Como a tantos, a él le queda el derecho a la pataleta. Y en el ejercicio libre de ese derecho, publica en su blog:

"De vez en cuando veo ilustraciones comerciales que se “inspiran” demasiado en mi estilo de dibujo. La ocasión más reciente ha sucedido con esta cutreweb de la casa Diset. Se me ocurren de entrada tres posibilidades por las que una empresa pueda llegar a utilizar ilustraciones de un imitador en vez de los del dibujante original:
• La empresa-cliente cree que el original resultará más caro y encarga a un estudio de diseño o a la agencia de publicidad que imite el trazo deseado. El estudio o agencia copia mal, cobra bien y calla.
• La empresa quiere el original, el estudio o agencia copia mal y le cobra al cliente los dibujos colándoselos como si los hubiera realizado el dibujante original.
• El cliente no sabe lo que quiere. El estudio de diseño o agencia es cutre y copia y le vende la copia al cliente haciéndola pasar por un estilo propio original.
En cualquiera de estos casos la empresa-cliente que contrató a ese estudio o agencia sufre una pérdida de credibilidad pública por una mezcla de ignorancia, torpeza y caradura de los agentes implicados. Y también sufre mi reputación profesional, claro, ya que algunos posibles clientes míos pueden llegar a creer que ese subproducto es obra mía".

Hasta aquí, lo normal. Ya hemos aprendido que no merece la pena ni calentarse ni llevar estas cosas más allá. Pero lo que ya no es tan normal es que el plagiador se te chotee en la cara. Y eso es lo que a Mauro le ha sucedido. A ese post en su blog, ha recibido respuesta y ha querido compartirla con los que le seguimos. No tiene desperdicio:

"Buenos días,
Antes de nada me gustaría disculparme en nombre de toda la empresa por la situación que se ha dado.
Como empresa de juguetes, desarrollamos los productos a nivel interno y trabajamos con equipos externos de diseño e ilustración, y este es el caso que se ha dado en el juego Party&Co.

Hemos estado mirando su página web y sí que es cierto que, aunque no sea exacto, tiene similitudes con su estilo. Ya nos hemos encargado de hablar con la agencia que nos hizo estas ilustraciones para que no vuelva a suceder tal cosa.

Igualmente esperamos que entienda que nunca ha habido mala intención por nuestra parte y es por eso que nos entristece que, antes de saber los motivos de dicha situación, se haya permitido juzgar nuestra web y nuestra manera de trabajar.

Sentimos el desconocimiento de su obra y el hecho de haberle causado problemas, por nuestra parte intentaremos que no vuelva a suceder.

Marcos González
Product Manager
DISET, S.A."

Es decir: reconocen un uso fraudulento de la propiedad intelectual, que se traduce en un tirón de orejas a la agencia de publicidad ("nos hemos encargado de hablar con la agencia que nos hizo estas ilustraciones para que no vuelva a suceder tal cosa"). Ni la web van a retirarla, ni se plantean compensar al plagiado, ni presionar a la agencia para que lo haga. Saben de la impunidad que les protege. Les parece lo normal, que una agencia utilice el trabajo de otros y se lo venda como propio no les parece un engaño, una mala práctica, simplemente algo que "no debe suceder" (queda la duda, ¿no debe suceder que se plagie o que se descubra?).

La publicidad apesta. No porque sucedan estas cosas, que eso ha sido siempre, sino porque se ha conseguido que los anunciantes den por buenas estas prácticas. Hasta el punto de estar dispuestos a comprar como jabugo la mortadela.

8.9.09

Coca-cola no nos cuenta toda la verdad

[publicado originariamente en soitu.es el 24 de agosto] El nuevo anuncio de Coca-Cola emplea un razonamiento trapacero para revestir a la marca de refrescos de mayores virtudes ecológicas de las que pueda tener y ocultar con ello un grave problema empresarial que afecta a su red de distribución.

Desde el punto de vista de la lógica, la falacia es un razonamiento no válido pero con apariencia de razonamiento correcto o, en otras palabras, la falacia sería un razonamiento erróneo que pretende ser convincente o persuasivo.

Esta definición resulta, en nuestra opinión, más acertada y neutra que la que proporciona la Real Academia de la Lengua sobre el mismo término y que afirma que falacia es, en una primera acepción, el "engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien" y, en una segunda, el "hábito de emplear falsedades en daño ajeno".

Como les decíamos, quedémonos con la primera idea pues no es nuestra intención imputarle a nadie tan aviesas intenciones y, por otra parte, lo que les vamos a contar resulta curioso, tal vez roce la picardía, pero tampoco es para tanto. [seguir leyendo]

1.7.09



El Dinero de Cristiano Ronaldo

[publicado originariamente en soitu.es el 1 de junio] En ocasiones es difícil entender cómo puede llegar a aprobarse una campaña de publicidad. Y ésta es una de ellas. El Banco Espirito Santo, un nombre muy a juego con el del jugador, presenta a la flamante estrella del Real Madrid rodeado de enormes maletas, en las que puede leerse "aquí está mi dinero". [seguir leyendo]

26.12.08


Nuestra carta a los Reyes

[publicado originariamente en soitu.es]
A lo largo de este año que acaba hemos sido buenos, así que le hemos escrito una carta a los reyes con el convencimiento de que nos traerán lo que les pedimos y alguna que otra cosa más.

La crisis no entiende de buenas acciones así que antes de que la situación económica deje a los Reyes Magos en bancarrota, hemos intentado rentabilizar nuestro buen comportamiento a lo largo de este año 2008 pidiendo una serie de cosas que harán las delicias de los creativos y diseñadores. El año que viene, Dios dirá. [seguir leyendo].

20.12.08

Decepción Freixenet

[publicado originariamente en soitu.es el once de diciembre] Qué decepción la del spot de las burbujas doradas de este año. Once meses aguardando el anuncio más esperado del año, y no es ni siquiera bonito. Acaso forme parte de la estrategia: sólo se nos ocurre que la crisis sea tan dura que hayan tenido que rebajar el nivel y renunciar al glamour para entrar a competir con Rondel —verde, negro— o la sidra El Gaitero.



Si hubiera que buscar un ejemplo de estrategia consolidada en el tiempo en publicidad ese sería Freixenet. Sólo es comparable a los anuncios ingleses de los cigarrillos Hamlet, que durante años fueron el paradigma de publicidad de marca en el tiempo. La marca de cava ha conseguido que año tras año su comercial para la campaña navideña sea esperado. Su lanzamiento ocupa espacios en los informativos de televisión, el sueño de cualquier creativo y el primer pase es comentado en los periódicos como un acontecimiento de interés general. [seguir leyendo]

19.12.08


¿Criminalización?: El ciudadano contraataca
[publicado originariamente en soitu.es, el 18 de diciembre] Hace unas semanas el Ministerio de Cultura lanzaba su campaña de criminalización del usuario bajo el eslógan «si eres legal, eres legal». Dinero público gastado en la defensa bizantina de los intereses de una industria obsoleta y unas entidades de gestión de derechos de autor a quienes poco a poco la justicia va poniendo en su sitio por vulnerar la intimidad, por extorsionar a particulares y empresarios, por su falta de transparencia en el reparto de lo recaudado… Es la hora de los ciudadanos: sin presupuesto pero con imaginación, la contracampaña está en marcha.
Esta es la auténtica publicidad de guerrillas. No está detrás ninguna agencia, sólo un grupo de usuarios de internet. Son los «pendejos electrónicos», como los llama Teddy Bautista.
Una página web a imagen y semejanza de la oficial del ministerio, pero mucho más divertida, se ofrece como alternativa válida. Va a ser una batalla interesante: el presupuesto frente a la imaginación. [seguir leyendo]
Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.