Este blog está discontinuado

Hola. Este blog ya no se actualiza. Pero me pareció bien que todo este material siguiera estando ahí. Por si alguna vez alguien quiere leerlo, y por contribuir a la basura informática.
Puedes ver y leer lo que hago y escribo ahora en instagram,
en facebook, en twitter...

31.1.11

Autoinculpación de este blog por la posible vulneración de la LPI


Este post es intencionadísimo. Hoy he conocido las tarifas de VEGAP (es como la SGAE pero de las imágenes) para 2011. He repasado las imágenes que ilustran los posts que vengo publicando desde 2003 y ciertamente, he comprobado que una buena cantidad de ellas pertenecen al repertorio de VEGAP. De muchas otras, cientos, no tengo la certeza.
Si cuento los años que llevan ahí, es muy posible que les deba mucho dinero, muchos miles de euros. Hasta ahora me preocupaba poco, porque me sentía amparado por la ley de Propiedad Intelectual, o más concretamente por la interpretación correcta que de esa ley los jueces hacen.
Ahora bastará que alguien, ellos mismos quizá, si escribo algo inconveniente me denuncie ante "la comisión" para cerrarme el chiringuito. Es cierto que tendré un par de días para quitar los posts que vulneran el derecho de los autores de VEGAP, pero no tengo tan claro de que disponga del mecanismo para saber cuáles son, o lo que es lo mismo, equivaldrá al cierre.

Así las cosas, no me queda sino dejar claro para que conste que:
  • Soy consciente de que algunas imágenes estarían sometidas a esas tarifas.
  • Cada vez que un autor me ha pedido que retire una imagen suya, NO lo he hecho. Básicamente porque en estos ocho años nunca nadie ha acudido a mí para que lo hiciera.
  • Con este post manifiesto de manera expresa mi voluntad de retirarlas si se me pide. No porque me parezca razonable ni justo, sino porque dejándolo escrito podré agarrarme a este clavo llegado el caso.
  • Que los ingresos por publicidad de este blog no superan los 60 euros mensuales, quiere decir que sólo podría tener cuatro imágenes, y eso dándoles el ciento por ciento y poniendo algún euro de mi bolsillo. Evidentemente, quitaría antes los anuncios.
Y para que así conste, a treinta y uno de enero de 2011,
Alvaro Sobrino

Posiblemente no suceda nada, nadie me denuncie, pero eso no es lo importante. Lo que es relevante y aterrador es que la posibilidad existe a partir de ahora. Solo nos queda confiar en que nadie decida agarrarse a esa posibilidad.

19.1.11

de churras, merinas, velocidades y tocino

Recurrir al refranero y a los dichos coloquiales en publicidad está bien, pero hay que hacerlo con un poquito de rigor. Una compañía de seguros está usando las churras y las merinas (las ovejas, digo) y nos enseña a distinguirlas: "esto es una churra, esto es una merina...". También el club de creativos tira por esa vía, con su campaña "velocidad y tocino, unidos por el cdec". A ver, que ni una ni otra pasarán a los anales de la creatividad, pero la publicidad chisposa también tiene que existir...
¿Cuál es entonces el problema? Pues que ya que echamos mano de los dichos populares, hagámoslo correctamente: las churras y las merinas, no es que no se distingan o se confundan, sino que se mezclan. Por contra, el problema de la velocidad y el tocino es que se confundan, no que estén unidas o separadas. Así que desde aquí propongo a los creativos chisposos de uno y otro engendro, que intercambien los refranes o los clientes. Que así no hay quien se aclare.

Querido Teddy...

La carta abierta desde ADG-FAD a la Fundación Autor, esa que dice de sí misma que "como se puede observar, muy poco de lo que tiene que ver con la cultura y con la defensa de los creadores, le es ajeno a la Fundación Autor".

Carta abierta a D. Eduardo Bautista,
Director General de la Fundación Autor

Estimado Señor Bautista:

Hemos tenido conocimiento en ADG-FAD (Asociación de Directores de Arte y Diseñadores Gráficos) del concurso que la Fundación Autor, que usted dirige, ha convocado para resolver su necesidad de “un logotipo que habrá de conformar la identidad corporativa de la Fundación Autor”.
Nos sentimos decepcionados. Nosotros también somos creadores, y defendemos el trabajo de los creadores. Por ello, no entendemos que para resolver lo que debiera ser un encargo profesional, esa Fundación opte por una solución que supone especular con el esfuerzo y las horas de trabajo de decenas de profesionales de la creación, para que solo uno de ellos se vea recompensado por ello. (seguir leyendo)

7.1.11

Del ilustrador Puño, de la señorita Nogales que plagia, de lo que puede crecer cualquier asunto en la red, y otras historias


Quiero dejar claro antes de escribir esto que el ilustrador Puño es amigo mío, que a veces viene a comer a nuestra casa y siempre dice eso de que “está muy bueno esto, oye”, que además hace ya unos años que colabora habitualmente en la revista que dirijo, y que edité un libro suyo magnífico hace unos años. Todo esto no es relevante para mí, pero admito que pueda serlo para el lector, que no tiene por qué creerme si afirmo que todo ello no influye en la percepción que puedo tener sobre lo que aquí se trata. Y digo esto también porque sobre ello he leído el artículo poco riguroso que en lainformacion.com se ha publicado, y en el que se obvia una información relevante: el director de ese medio era el jefe de la señorita Nogales en El Economista, donde se publicó la ilustración que utilizaba los iconos de Puño. Incluso es muy posible que fuera el director cuando fue publicada, y si así no fuera, pueden desmentirlo.

La historia, que está dando bastante guerra en twitter y en los blogs, es básicamente la siguiente: el ilustrador Puño encuentra una ilustración en la que se han utilizado unos iconos que él hiciera en 2003. Contacta con la “autora”, y cruzan una serie de mensajes. Como quiera que no hay ni el dolor de contricción ni el propósito de enmienda que nos aconsejaban los curas en el cole, sino altanería y desplante, el ilustrador Puño se da el gusto de reproducirlos en su blog. Merece la pena leerlos. A partir de aquí, el tema crece. En unas horas aparecen otros plagios de la señorita Nogales bastante más sangrantes que el que originó la polémica. Tanto es así, que incluso se ve obligada a cerrar la página donde recoge sus ilustraciones, ante la cascada de coincidencias y similitudes entre sus dibujos y los de otros que empiezan a correr por la red.
Al ilustrador Puño le llaman de la comisaría, ella le ha denunciado. Hasta aquí los hechos, que quien quiera puede seguir aquí.

De todo lo que está pasando yo me quedo con algunas consideraciones.
  • El ilustrador Puño está en todo su derecho de hacer pública su correspondencia, porque es suya, y porque sus derechos como autor han sido vulnerados y hacerla pública contribuye en parte a restituir su imagen y su reputación (que aunque sean malas, las tiene).
  • A mí me gusta que los autores, cuando les pasa esto, lo hagan público. Los defensores de Elisabeth Nogales y ella misma le han afeado la conducta, pero con ello el ilustrador Puño está defendiendo sus derechos morales –que también están en la Ley de P. Intelectual–, porque los económicos le corresponden a quien los ostenta, en este caso, su cliente.
  • Toda esta polémica se reduce a lo siguiente: el ilustrador Puño tiene poco que perder, a lo sumo, un juicio de faltas que le acarree una multa que a buen seguro sus amigos pagarán a escote, aunque solo sea por lo que se están riendo con toda esta historia. La señorita Nogales, en cambio, está jugándose mucho más, y debería ser la interesada en que esto no siga creciendo. Por eso no se entiende –yo al menos, no entiendo– ni que haya denunciado al ilustrador Puño ni que haya movido los hilos para que su exjefe le eche un capote aprovechando que dirige un importante medio de comunicación, capote tan burdamente tejido que se está volviendo en su contra.
  • Tanto la web donde se recogen otros plagios de la señorita Nogales como el enlace al blog del ilustrador Puño donde relata el caso han llegado a las primeras páginas en meneame.net, superando ambos los quinientos “meneos” por parte de los internautas. Supongo que es la manera en que ilustradores (o no) y amigos (o no) de Puño le están diciendo a la señorita Nogales que recule y no siga por ahí.
  • Con esta denuncia se reabre por enésima vez la polémica sobre la responsabilidad del bloguero sobre los comentarios anónimos que sus seguidores hacen. El ilustrador Puño se ha cuidado de insistir en que no se profieran insultos, y ha ido quitando los que se producían. Llama la atención el hecho de que en el artículo de lainformacion.com no sucede esto, y a uno y a otra los están poniendo a caer de un burro.
  • El señor Puño no tendría por qué meterse en líos y denunciar el plagio en los juzgados, pero es que la señorita Nogales no le está dejando otra opción. Con una diferencia: la denuncia por plagio se sostiene, la otra no hay por donde cogerla. Y el plagio es una cosa seria con penas considerables, y lo del ilustrador Puño, si fuera punible, no pasaría de colleja y multa.
  • Con internet lo de que los plagios no se descubrían ha pasado a la historia. Me parece peligrosa la reacción que están teniendo algunos, cada vez más, arguyendo que ya todo está inventado, que si se modifica un poco ya es una obra distinta, que tampoco es tan importante y que todos cogemos cosas de todos... no, no todo vale. Y si en el caso de los iconos del ilustrador Puño puedo entender que haya quien discrepe, los que han ido saliendo después no dejan lugar para las dudas: hay límites que no hay que traspasar, y si se traspasan, hay que apechugar con las consecuencias. El día que a Google le dé por compartir una buena herramienta –no lo que hay ahora– que compare imágenes en la red, no vamos a ganar para sustos.
Y escrito esto, quiero insistir en lo del principio: aunque el ilustrador Puño sea mi amigo, no tengo ningún inconveniente en desautorizarle cuando no tiene razón, por ejemplo cuando se pone pesado con eso de que los zombies existen y están por todas partes, e intenta venderme sus teorías sobre lo que hay que hacer el día que salgan a la superficie. Pero, cuando tiene razón, y esta vez la tiene, hay que dársela.

23.12.10

Chico & Rita... (lo que hay que dar no se quita)



(Carta abierta a Fernando Trueba)

Estimado Fernando:

No nos conocemos, soy amigo de Javier, él me ha hablado mucho de ti y del trabajo que habéis hecho juntos. Acabo de leer hoy en El País las declaraciones en las que afirmas: "Yo pago religiosamente mis impuestos desde el primer día que recibí mi primer sueldo y la ley no me protege. Si se me puede robar tan impunemente, si nadie me defiende de esos robos, no sé porqué tengo que pagar mis impuestos. Estoy contemplando muy seriamente la posibilidad de hacerme objetor fiscal". Te refieres, lógicamente, a la Ley Sinde que con mejor o peor criterio tumbaron ayer unos señores a los que hemos votado entre todos.

Desde el respeto, quiero decirte que la insumisión fiscal (no existe en este caso la objección como posibilidad) puede ser una posición respetable, siempre que se esté de acuerdo en asumir las consecuencias. Para ello, hay que hacerla pública y estar dispuesto a que te multen, o incluso a ir a la cárcel. Porque lo otro, no pagar los impuestos que a cada uno le toquen sin decir nada no es ni objección ni insumisión, es choriceo. Deberías aclarar a qué te refieres.

Por otra parte, creo que hay muchos ciudadanos con motivos mucho más contrastables que los que podamos tener tú o yo para pensar en negarse a pagar impuestos. Hablo de gente que ve sufrir a su familia, gente que vive en condiciones que nosotros sólo vemos en la tele... Hay que tener cuidado, cosas como éstas, dichas así, me parece que pueden ofender mucho.

Por último, y ahora sí, necesito saber qué vas a hacer. Tengo previsto ver en cuanto se estrene la película que has hecho con Javier. Me ha hablado mucho de ella, y como es él me ha contagiado el entusiasmo y tengo enormes ganas de verla. No acostumbro a piratear películas, me gusta disfrutarlas en pantalla grande o esperar a verlas con buena calidad en el sofá de casa, en televisión. Pero si tú decides no pagar impuestos tienes que entender que algunos no queramos pagar por ver una peli subvencionada con el dinero de nuestros impuestos. Espero que rectifiques la afirmación a la que me refería antes de que se estrene, me basta un comentario aquí pero estaría bien que esa rectificación fuera pública. Si no lo haces, al menos yo no pienso pagar una entrada por verla. Y sin verla tampoco me voy a quedar... o sea que me pasaré al lado oscuro para encontrarla. No me hace falta que te parezca bien, a mí tampoco me parece bien que tú no quieras pagar impuestos pero que yo tenga que pagar por ver películas que haces a costa de los que yo sí pago.

Un abrazo para tí y otro para Javier.

Alvaro Sobrino

P.S.: He usado un fotograma de la película para ilustrar este post. Algunos dicen que debería pagar por ello. Si te molesta, me lo dices y lo quito.

19.12.10

el buen librero, esa leyenda urbana


A quienes defienden que las librerías seguirán siendo el espacio natural donde comprar libros...
Hemos oído y hemos leído defensas numantinas sobre el papel del librero tradicional. Excepciones habrá, y yo conozco alguna... pero la tónica general poco tiene que ver con ese perfil idílico que algunos se empeñan en defender.
Hoy, en las librerías, encontramos varios tipos de libreros.
El becario. Suele ser estudiante, y en el mejor de los casos, le gustará la lectura. Pero no nos equivoquemos, está ahí para sacarse unas perras, no ha tenido tiempo por su juventud para leer mucho, y si puede estar al día de lo más nuevo y evidente, su cultura librera carece de fondo de armario. En el mejor de los casos agradeceremos su jovialidad y entusiasmo, porque todavía no ha dado tiempo a que se le retuerza el colmillo. Aunque con toda probabilidad encontremos otros muchos a los que nuestras inquietudes literarias le traigan al pairo y no tengan inconveniente en demostrarlo, una reacción comprensible y acorde con la retribución que reciben.
El que no se levanta. Si vamos a Zara o a una perfumería, un adiestrado dependiente de sonrisa profidén se dirige a nosotros, nos pregunta, nos orienta, se refiere a lo elegante que es nuestra bufanda... en la librería el dependiente muchas veces no levanta la cabeza del ordenador, en el que posiblemente esté revisando albaranes de devolución. Cuando nos dirijamos a él, su buena educación, que se le presupone, no podrá empañar la sensación de que le estamos molestando. A nuestra pregunta sobre determinado ejemplar, en muchas ocasiones nos indica la sección o estantería donde lo encontraremos, ni siquiera se levanta... él sabe dónde está, nosotros tendremos que buscarlo, él necesita vender, nosotros sólo estamos dispuestos a comprar. No tiene sentido, pero es lo habitual.
El que lo ha leído todo. Es una mentira extendida que los libreros leen mucho. Algunos de ellos se empeñan en mantener ese bulo, y cuando les preguntas opinan si tener la menor idea, cualquier cosa antes que reconocer que ese libro no lo han leído. Los libreros antiguamente dedicaban tiempo a leer, en las horas de baja afluencia de público. ¿Cuánto hace que no vemos leer al librero? Bastante tiene con mantener al día la burocracia intrínseca a su profesión: altas, bajas, devoluciones, novedades, actualizar la web o dinamizar el perfil de Facebook... La jornada del librero es extendida, si los demás apenas tenemos tiempo para leer... ¿por qué nos empeñamos en pensar que él sí lo tiene?
El que establece un enfrentamiento en cada venta. No importa si es porque deletreas mal el nombre del autor, si es porque el ejemplar solicitado se corresponde con una de esas editoriales/distribuidoras que le cobran el porte, hay libreros que entienden el ejercicio de la venta como una batalla, una yinkana que tenemos que superar. Sólo así, nos venderá el libro.
Si alguien quiere conocer un ejemplar único de esta especie, en la cuesta de Moyano hay una señora con gafas, malencarada, que muerde cuando te acercas. A veces tiene cosas interesantes a buen precio en cajas de madera. Si se te ocurre empezar a rebuscar, te regaña con un "no toques los libros que se estropean, si quieres algo lo coges y ya está...".

Seguro que a alguien se le ocurren otros para completar esta tipología. Es cierto que no se puede generalizar, yo mismo conozco unos cuantos libreros fantásticos que se ofenderán si leen esto, y con razón. Pero me queda la duda: esos libreros, que dedican tiempo a la conversación, que orientan, que conocen mis gustos... son mis amigos, soy un habitual en sus librerías... ¿tratarán así a todos los clientes?

22.11.10

este miércoles, Chill Laus en Visual (entrada libre)

Miércoles 24 de noviembre, a las 19.00 h
Visual. C/ Abtao, 25. Interior, nave C
(entrando por el paso de carruajes)
Entrada libre

Diseño, papel y planeta
Papel ecológico, sí… ¿pero cual? ¿barniz o plastificado? ¿el tamaño importa? El diseño responsable y la mejor elección y utilización del papel, así como de los recursos y técnicas de impresión, afectan directamente al medioambiente. ¿Sabemos realmente qué decisión tomar en cada caso para que nuestro trabajo sea respetuoso con el planeta?

El diseñador David Pérez Medina (Estudio Pérez Medina) y Gilles Perrin, de Arjowiggins Graphic, nos acercarán a la relación entre el diseño para ser impreso y el impacto medioambiental, y como puede éste minimizarse teniendo en cuenta unos pocos conceptos a la hora de diseñar.

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21.11.10

Las incongruencias del comunicado de LABoral


Decenas de diseñadores gráficos se han sumado a la protesta contra el concurso convocado por LABoral de Gijón, y lo han hecho como mejor saben: diseñando piezas y presentándolas al concurso. El Centro de Arte convocaba al diseño de carcasas de móvil a los profesionales, ofreciendo un iPad como premio. Según las bases, los autores que se presentaran por el hecho de hacerlo renunciaban a los derechos de propiedad intelectual, pudiendo el convocante explotar los diseños.

A mitad del concurso, los organizadores sin hacerlo público ni comunicarlo a los participantes, decidió eliminar de las bases los puntos en que se especificaba esa cesión. El hecho de cambiarlas es cuando menos sonrojante. El no comunicarlo sólo podía tener la intención de que pareciera que la protesta era injustificada. Cinco días más tarde, y ante las quejas recibidas, hubieron de reconocer que el cambio se había producido y hacerlo público.

Este asunto cobra una dimensión nueva cuando excede el ámbito de los participantes y las redes sociales para aparecer en sendos artículos de la prensa asturiana. Ese mismo día, LABoral hace público el comunicado titulado “Aclaraciones de LABoral ante la polémica surgida en torno al Concurso de Diseño Gráfico LABmóvil” (aquí, en pdf). En él, atribuyen el problema a un "error inicial recogido en las bases" de la convocatoria, argumentando que estas ya han sido modificadas.

Este comunicado merece sin embargo algunas consideraciones.

La primera es que la reclamación de los diseñadores era justa, en la medida en que a pesar de su desprecio inicial por las protestas, finalmente LABoral se ha visto obligada a rectificar.

Dice el comunicado: "LABoral nunca ha tenido intención de hacer uso comercial de los diseños recibidos, sino difundir una iniciativa de creación colectiva a través de las redes sociales”.

Es imposible saber si esta afirmación es cierta. En realidad no tiene sentido hablar de las intenciones de una institución, porque no las tiene. Las personas tienen intenciones, y cuando cambien las personas, también lo pueden hacer las intenciones. Lo sabemos bien los diseñadores, cuántas veces una copia de nuestro diseño desestimado queda en algún cajón, alguien lo encuentra meses más tarde y la empresa lo utiliza sin avisarnos. Entonces nos toca protestar e intentar cobrarlo. Si sucediera en este caso ese intento sería vano, porque los derechos habían sido cedidos.

Pero, ¿realmente –como ahora trata de argumentar LABoral– estamos sólo ante un caso de error en la redacción?

El documento concluye a continuación.
"La trayectoria seguida hasta el momento por el Centro de Arte muestra claramente su posición en la defensa de los derechos morales y económicos de los creadores y artistas y de las disposiciones recogidas en la Ley de Propiedad Intelectual".

Estas afirmaciones contrastan con la manera de actuar de LABoral, no en este concurso, sino en otros también. En el concurso de diseño “Tunea tu móvil”, dirigido éste a no profesionales y que acaba de cerrarse en su fase de convocatoria y aun no ha sido fallado, LABoral se reserva también según las bases los derechos de explotación de todos los diseños presentados, así como los de transformación y la utilización para la promoción de LABoral. ¿Se trata otra vez de un error de redacción en las bases? ¿modificarán éstas, comunicándolo adecuadamente, antes de que se haga público el fallo del concurso?

Llamativas resultan también las bases de un concurso de fotografías y artículos de divulgación. En este caso se obliga a los concursantes por el hecho de serlo, no sólo a los premiados, a ceder el uso público del material presentado, sin ofrecer contraprestación ni premio por ello, siempre que se utilice sin fines comerciales. Esta fórmula que corresponde a una licencia creative commons es interesante, pero sólo en la medida en que fuera el autor quien optara voluntariamente a ello, y no forzado por el hecho de haberse presentado a un concurso que no ha ganado.

Y también tenemos el concurso de Ideas de Aplicaciones para Dispositivos Móviles. Este concurso considera como uno de los cuatro criterios de valoración el grado de viabilidad tecnológica y potencial comercial de las propuestas, pero una vez más, la sola presentación al concurso supone la cesión de los derechos de explotación sobre la idea.

Con estos ejemplos, queda claro que lo que LABoral quiere hoy hacer pasar por un error puntual de redacción en las bases, en realidad es una práctica habitual en los concursos que convoca.

Pero además, llegamos aquí al espinoso asunto que todo esto encierra. A juzgar por las explicaciones de LABoral, aunque sea verdad que no pretendan ejercer ese derecho de explotación –pero la cesión existe y no pueden garantizar que no sea así en el futuro si cambian los responsables–, el que lo utilicen no es sino una pequeña parte, la menos importante, del problema. La cesión implica que tampoco el autor podrá ejercerlo: una idea premiada y decenas de ellas imposibilitadas para su utilización y puesta en práctica.
¿Tiene sentido cercenar las posibilidades de todo ese capital creativo?. Más allá, ¿Ha registrado LABoral todas esas obras, esos diseños, y esas ideas con "alto potencial comercial"? Porque el autor no puede hacerlo, puesto que ha cedido los derechos. Aunque LABoral no los explote, si mañana alguien lo hace el autor no está en condiciones de defender su autoría, ¿está dispuesto a hacerlo LABoral, que es quien ostenta los derechos?

El documento de LABoral no deja de ser una declaración de intenciones, para un caso puntual. Pero el problema no es puntual ni las intenciones son suficientes: LABoral, para que su discurso sea mínimamente coherente, tiene que devolver a los autores los derechos que les pertenecían no sólo en este concurso, sino en todos los que haya convocado anteriormente con las mismas cláusulas. Y debe hacerlo de manera pública, del mismo modo que lo fue la cesión. Y si es posible, debe dejar de convocar estos concursos, cuya finalidad es únicamente la promoción y el autobombo del convocante y la obtención con el esfuerzo de otros de tráfico para su web.

Por último, si como se afirma en el comunicado "iniciativas como este concurso tienen como fin, además, profundizar en el objetivo de LABoral de contribuir a hacer un análisis de situación del trabajo y desarrollo de la creación de nuestra región, cumpliendo lo que el Centro de Arte y Creación Industrial considera una obligación adquirida" ahora LABoral tiene una buena oportunidad de profundizar y contribuir a ese análisis. A partir de esta experiencia, no estaría mal que organizara de la mano de los colectivos de diseñadores de Asturias alguna actividad encaminada a debatir sobre la propiedad intelectual en el campo del diseño, y las relaciones que éste tiene con las instituciones y la promoción cultural.

14.11.10

Diseñadores en huelga "a la japonesa" para protestar por un concurso organizado por la Laboral de Gijón


A estas alturas quizá estés ya al tanto de la que se ha liado en este concurso de La Laboral de Gijón. Te dejo los enlaces al blog de Nano y al de Annie, donde explican lo que está pasando.
Hemos protestado muchas veces, unos más que otros, sobre la banalización de nuestra actividad que suponen esos concursos que las empresas e instituciones organizan para generar tráfico en su web y darse autobombo a costa del esfuerzo y las espectativas de jóvenes diseñadores. Pero esta vez está siendo distinto, decenas de diseñadores han participado en el concurso de Laboral de carcasas de móviles para protestar por el propio concurso.
De momento, los organizadores han cambiado las bases a mitad de concurso, lo que es una chapuza enorme. Pero el chorreo de protestas en forma de carcasas no ha cesado. La verdad es que Bittia, la consultora que ha organizado esto, no está siendo especialmente hábil en gestionar la crisis, y el muro del concurso en Facebook es un hervidero de diseñadores con los ánimos encendidos.
De todo esto hay que quedarse con lo positivo: por una vez, además de quejarnos los diseñadores estamos haciendo algo: aun estás a tiempo de participar. O al menos, entra y vota los diseños críticos, esta vez podemos hacernos oir.

28.10.10

"...is dead"... y ahora, ¿qué?

Esa tendría que ser la pregunta: y ahora, ¿qué?. Pues poco va a cambiar. El Ddi se ha mantenido bastante al margen del diseño real, del colectivo. Nunca ha apostado por ningún proyecto que no fuese propio. Aunque a veces hemos podido ver su logo en algunas actividades, su apoyo ha sido testimonial casi siempre, con cantidades simbólicas.
Como ya he mencionado en alguna ocasión, propuestas y realidades ambiciosas como el Congreso Internacional de Tipografía, que en su última edición, la octava, tenía un programa de más de 60 actividades, que es sin duda el evento de habla hispana más importante sobre tipografía en el mundo, no ha podido crecer en estos ocho años por falta de apoyo, y sigue limitado a medio millar de asistentes cuando podría haber multiplicado por cinco su tamaño de haber tenido un espacio y medios para ello. Lo menciono porque es el caso más sangrante, pero hay decenas de ejemplos: cualquier iniciativa ha de dimensionarse a la baja, al ámbito local, porque así lo exigen los apoyos institucionales, que son locales.
Tampoco ninguna asociación ni elemento de representación del colectivo ha contado con un apoyo estable del Ddi a su estructura, a su actividad. Es algo impensable en cualquier otro colectivo. De hecho, las distintas asociaciones han tenido que buscar el apoyo en los gobiernos autonómicos o los grandes ayuntamientos, lo que en la práctica se ha traducido en una fragmentación absurda: Nuestro país esta lleno de pequeñas asociaciones locales y autonómicas de diseñadores, y no existe un proyecto fuerte a nivel del Estado. Es cierto que desde el Ddi se les ha animado siempre a configurarse en una federación que nunca ha funcionado. Y no ha funcionado porque esa propuesta del Ddi nunca iba acompañada del dinero necesario para ello. Y la precariedad con la que las asociaciones locales trabajan no ha permitido nunca que despegara.
Lo que va a pasar ahora es lo que lleva pasando desde hace muchos años: si alguien quiere emprender una iniciativa relativa al diseño, tiene que hacerlo a nivel autonómico si espera algo de apoyo. No pasa en la artesanía, no pasa en la arquitectura, no pasa en la tecnología... pero sí en el diseño. La distancia que ha mantenido el Ddi con respecto al sector ha devenido en una dispersión y una fragmentación que nos hace débiles, anecdóticos.
Por si ello fuera poco, el Ddi ha sido modelo para los Centros de Diseño oficiales que han ido apareciendo como setas por toda la geografía, con iniciativas de perfil bajo y escaso criterio, que pueden tener su sentido en el restringido ámbito territorial, pero cuya eficacia es nula cuando de lo que se trata es de dotar de identidad el diseño español.
El legado es nulo. El Ddi, en lugar de potenciar al colectivo para que se mostrara fuerte y emprendiera acciones comunes, ha preferido siempre ocupar ese espacio y acometer en primera persona las iniciativas que debían afrontar los diseñadores a través de sus estructuras, eso sí, como sucede en cualquier sector o colectivo, con un apoyo institucional que no echaremos de menos porque apenas existió. Ahora que lo defenestran los esfuerzos hechos desaparecen, y lo que nos encontramos es un páramo desolador.
El Ddi se ocupó de regalar diseño a las PYMES, y se obsesionó con su protagonismo. Y eso no lo hizo mal, precisamente las críticas estos días están viniendo más por la desaparición de la "marca" Ddi que por lo que nos pueda pasar a los que nos dedicamos a esto.
Lo dicho, partimos de cero. Yo personalmente, iría a llamar a la puerta de Cultura... ¿alguien más se viene?

27.10.10

"Ddi is dead". Con nocturnidad y alevosía, de mala fe

Hemos sido unos ingenuos. Cuando en el BOE hace unos meses leímos que el Ddi se integraba en la empresa nacional de innovación ENISA, nos lo creímos. Era una noticia de esas que no se sabe si son buenas o malas.
A algunos nos llamó la atención que la noticia no apareciera en la web de ENISA. En la del Ddi, una escueta nota de menos de cien palabras. Pero en nuestra ingenuidad, no le dimos importancia. Al fin y al cabo, lo atríbuimos a la desidia con que trabajan la comunicación en muchos organismos públicos.
En todo este tiempo, la única comunicación oficial fue un mensaje en el que decían "nos trasladamos". Bueno, algo que se traslada es que existe. Unos días después, notificaron los cambios de email. Donde antes eran "ddi.es" a partir de entonces iba a ser "enisa.es". Eso debía haber hecho saltar las alarmas. Pero bueno, a veces se opta por unificar y no mantener dos marcas. Volvimos a ser ingenuos.
Hay que decir que algunos –yo lo hice– íbamos preguntando de manera informal a los que trabajaban en el Ddi. Ellos no sabían nada. O no nos dijeron lo que supieran.
El otro día a Oscar Mariné le dieron el Premio Nacional (¡enhorabuena, Óscar!). Se lo daba el Ddi, y el Ministerio de Innovación, que fueron quienes lo convocaron. Era una buena señal... pero no: setenta y dos horas después desaparecía la web del Ddi. Unos días despúes, también el perfil en Facebook. Sin una explicación, sin una despedida. Como el Ministerio de la Verdad de Orwell, se están tomando muchas molestias para que parezca que el Ddi nunca existió.
Visto con perspectiva en el tiempo, nos han robado la cartera. Si abiertamente hubieran desmantelado el Ddi quizá hubieramos sido beligerantes (o no). Hubiéramos podido opinar. O pedir explicaciones. Pero lo han hecho muy bien, una envolvente en toda regla. La absorción/fusión, como he dicho, no era una buena noticia ni mala tampoco, simplemente era mentira. Qué torticeros.
Buscando el lado positivo, partimos desde cero. Podremos dirigirnos a otros organismos, departamentos e instituciones y no podrán decirnos aquello de "vete al Ddi, que son los que se ocupan del diseño". Quizá alguien vea el hueco que queda y tome el testigo, ya sea en Innovación, en Cultura, en Economía o incluso en Industria. Quizá emprenda una estrategia nueva y mejor.
O quizá nada de esto suceda. En cualquier caso, quedémonos con estos nombres: Estela Gallego Valdueza y Enrique Gómez Espinar. Los que hicieron todo lo posible para que el Ddi no hubiera existido. Orwell se sentiría orgulloso.

13.10.10

líbranos de los amigos, que de los enemigos ya nos encargamos nosotros


Leo con desazón este "publirreportaje" en toda regla sobre el crowdsourcing. La desazón viene por la web en que se halla: la del Centro de Diseño de Castilla-La Mancha. O lo que es lo mismo, escrito está por quienes han de promocionar y defender el diseño, con dinero público para más señas.
He escrito intencionadamente desazón, ni estupor ni sorpresa. En primer lugar, porque no es la primera vez que denotan los burócratas del diseño una nula sensibilidad por aquello que han de defender. En segundo, porque dentro de la estrategia equivocada para la promoción del diseño que nuestros poderes auspician –ya saben, como herramienta para las empresas y no como cultura y bienestar para los ciudadanos– podría incluso deducirse que el texto es adecuado: si los diseñadores precarizan su actividad las empresas ganan. Aunque evidentemente algunos podamos pensar que "ese" diseño ni nos hará más competitivos, ni innovadores, ni exportadores.
De todo el texto, lo que me subleva más es esta afirmación: "que cada diseñador juzgue si le merece la pena dedicar parte de su tiempo a estas propuestas". Con ella, aparentemente adoptan una postura aséptica o equidistante frente al fenómeno. Es inaceptable. Por las mismas, alguien podría argumentar que también los inmigrantes ilegales que trabajan recogiendo fresa en Huelva o clavel en el Maresme a 12 euros la jornada, lo hacen porque juzgan que les merece la pena pena dedicar parte de su tiempo a ello.
No tiene mucho sentido darle más vueltas, pero es bueno saber quiénes son "nuestros amigos" y a qué dedican el dinero que el Estado destina a la supuesta promoción del diseño. A mantener webs en las que aparecen cosas como ésta.

23.9.10

DG en Portbou


[una de pelín autopromo] Ando esta semana ultimando la exposición de libros de Daniel Gil que he ido recopilando desde hace años. Hay más de mil, por lo que me ha parecido bien que el título sea 1.080 recetas de Daniel Gil, en alusión al libro de Simone Ortega que le introdujo en millones de cocinas.
Esta colección lleva tiempo en Flickr, pero no es lo mismo. Aunque algunos me dicen que esto debería exponerse de otra manera, más a lo grande, a mí me ilusiona que esta sea una exposición de tres días, que apenas verán ciento y pico personas, en un pueblín... son libros de bolsillo, y me parece que así es lo más parecido a verlos como los veo yo, en casa.
Es un motivo para acercarse a la Festa del Grafisme ese fin de semana, pero no el único, al contrario, el programa está llenito de sugerencias a cual más apetecible.

18.9.10

Diseños para olvidar VIII. Correos del siglo pasado


Si tiene usted que brear con Correos, no le arriendo las ganancias. Es inoperante en su estructura y eso se acaba trasladando, con lo que los funcionarios (hay excepciones y algunas las conozco) se contagian. En Correos manda "el programa". Aunque tu tengas derecho, porque te ampare la ley, el reglamento o el sentido común, no se te ocurra pedir algo que no se permita o esté contemplado en "el programa".
Pero si algo es indignante, que debería obligar a dimitir en bloque a todos sus directivos, es la incapacidad para trasladar los procesos a la época actual. Una vez al mes, donde trabajo nos vemos obligados a mandar un centenar de envíos contrarreembolso. De nada sirve que nuestras bases de datos estén actualizadas y relucientes. Tampoco que tengamos unas espléndidas impresoras, tanto de láser como de chorro de tinta. Todos los datos de cada cliente habrán de ser "trasladados" a unos arcaicos boletines autocopiativos, bien a mano, con el riesgo de errata que ello comporta, bien mediante una arcaica máquina de escribir, que por cierto si un día se estropea no creo que quede nadie que la arregle.
Sí, en nuestra oficina sigue habiendo máquina de escribir. Es lo que tiene trabajar con Correos.
Es inoperante para nosotros y para ellos, supone un desgaste humano enorme –la semana de reembolsos, mejor no acercarse a mi compañera Ali, que muerde– y un coste altísimo. Sería impensable que cualquier otro proveedor pretendiera algo así. Pero es Correos. Seguro que la culpa la tiene "el programa".
Eso sí, ironía –o mala leche– no les falta: en el encabezado del dichoso boletín puede leerse "Reembolso electrónico". Cachondeíto encima...

6.9.10

Espotilibros: leer o tener...


Hoy he soñado que me aparecía un libro en el spotify. Sí, andaba buscando algo y de repente... ¡Zas! ahí estaba. Al descargarlo y empezar a leerlo, en la página de créditos ponía:

"Leer un libro no es exactamente lo mismo que tener un libro. Los editores, después de tantos recursos invertidos en vano, nos hemos dado cuenta al fin. Este no podrás compartirlo, y tendrás que leerlo en el aparato en el que lo descargarte. Es posible que cada quince o veinte páginas te aparezca un e-faldón (lo que viene siendo un banner, mayormente) con publicidad. Para evitarlo puedes contratar la versión Premium, con la que además no necesitarás estar conectado a la red para disfrutarlo. Si te gusta el libro puedes añadirlo a tu biblioteca de favoritos que compartes con otros lectores, y puedes recomendarlo en las redes sociales con solo pinchar un botón".

En mi sueño, me di cuenta de que no tendría que volver a pisar el lado oscuro para buscar libros, como me sucedió con la música hace una par de años, toda una eternidad.

He despertado. He volado al ordenador, y he hecho una búsqueda de "libro" en el programa. Nada. no hay. Pero ya que estaba ahí, he desayunado con "Oye el libro", de Mártires del Compás. Que tampoco está mal...

"Oye, mira lo que te digo,
Con lo que tú me haces,
Yo voy a escribir un libro,
Con palabritas de hambre
Y de sueño perdido.

Y el que va leyendo el suelo
Tiene que esperar a que llueva
Y haga un charquito de agua
Pa ver su carita buena

Si del corazón a la cabeza,
Hubiera una escalera,
Hubiera un ascensor
Tú serías mi amor,
Mi única idea."

27.8.10

Tapa dura, mentiras y el libro electrónico

A veces, sin que nadie lo pretenda, una noticia equivocada en internet puede extenderse hasta el punto de convertirse en verdad aparente.
En julio publicaba El País en titulares "Amazon vende más libros digitales que en tapa dura", a lo que añadía el subtítulo "Excluyendo los de bolsillo, de cada cien libros tradicionales vendidos, la librería coloca 143 en formato electrónico".
Ese mismo día, Europa Press distribuye la misma noticia, pero el titular es "Amazon vende más libros digitales que en papel". Muchos medios se hacen eco, como por ejemplo Público, el Diario de Burgos, o 20 minutos, entre otros. De los medios, el salto se da a los blogs. Interartix se congratula de que "quienes reciben con gran regocijo está noticia son los miles de árboles que se salvarán de ser convertidos en papel, y es sin duda una gran noticia para el bien de nuestro planeta". Podemos leerlo también en el blog especializado lectoreselectronicos.com, y en muchísimos más.
Enseguida se extiende y hoy podemos encontrar que Google enlaza más de 37.000 páginas donde aparece la frase. Incluso en algún foro especializado he oído utilizar el argumento a un ponente. La mentira ya está hecha. A alguien estará beneficiando.

28.7.10

Encuestas con error de bulto

No creo mucho en la eficacia de las encuestas sectoriales. Tiene uno siempre la sensación de que se invierten ingentes recursos en hacer entrevistas, tabular datos, publicar los resultados, y al final siempre nos queda la percepción de que estos no tienen mucho que ver con la realidad.
Anda en marcha ahora una para realizar un estudio sobre el Sector de Servicios de Diseño en España. de la mano de la Federación para la Utilización del Diseño como Herramienta Política con la Innovación de por Medio.
Se responde de manera anónima a través de un formulario web, y con ello queda en manos de quien desee torticeramente manipular los resultados: bastaría con dedicar una tarde a rellenarla una y otra vez para decidir por todos cuánto facturan las empresas de diseño, si crecen o encogen, si exportan o no. Se me ocurren ahora mismo unos cuantos a quiénes puede interesar esa manipulación, visto el poco esfuerzo que requiere.
Pero más allá, lo que quiero cuestionar es la muestra y el método. No hay que ser sociólogo para ello. Supongamos que por cada estudio de más de 20 personas, hay cincuenta de menos de diez (algo que puede que no esté alejado de la realidad).
Como quiera que incomprensiblemente la encuesta no la contestan los estudios, sino individualmente los que en ellos trabajan, se concede mayor valor a los grandes estudios aunque sean pocos, porque de ellos saldrá, proporcionalmente, mayor número de respuestas. A partir de ahí, saldrán unos datos en los que el sector no aparecerá lo atomizado que está en la realidad. Quizá sea eso lo que se pretende.

27.7.10

Diseño recortado, de Chema Faerna

Otra voz más, la enésima, se une a denunciar el desmantelamiento del Ddi, que parece que ya es un hecho. Esta vez es la de Chema Faerna a través de Diseño Interior.
"Suele repetirse que las crisis tienen la virtud de poner algunas cosas en su sitio. Esta ya ha puesto de relieve cuál es el verdadero valor del diseño para las instituciones: el de un espejismo prescindible, un barniz, un lacito. Por lo menos ya sabemos qué terreno pisamos". No se puede decir más claro.
Lo curioso es que todo se desarrolla a golpe de rumor. La absorción o lo que sea por parte de ENISA es un misterio. En la web de esta empresa ni siquiera apareció la noticia cuando se produjo –sospechoso– y sigue sin aparecer, tres meses después, ni una alusión a su nueva incorporación. Tampoco en la del Ddi hay nada más allá de la nota que publicaron entonces, apenas cien palabras.
Los rumores son eso, rumores, pero la ausencia de información los hace grandes, e incluso están provocando reacciones, y eso es peligroso.
Si algo le adeudamos al Ddi, y no digo que sea así, sería sólo el trabajo que han hecho un grupo de personas allí, torciendo lo que han podido la estrategia para que al diseño le cayera algo. Desgraciadamente, todo apunta a que esas personas van a ser lo que ahora se llama daños colaterales. ¿Realmente el modelo que se ha seguido es el que esta profesión quiere y necesita? Desde luego que no. Y esto es una consecuencia. Porque de lo que podemos estar seguros es que en la toma de la decisión –la que se tome o acaso se haya tomado ya– ni por asomo va a estar encima de la mesa nuestra profesión. Hay que optimizar, y dejar de promocionar el diseño en las empresas para convertir esos recursos en financiación pura y dura (que es lo que va a pasar). Es, desde su punto de vista, lo que hay que hacer tal como están las cosas. Es decir, nosotros también seríamos un daño colateral. Otra cosa es que no va a tener apenas incidencia, porque hace mucho tiempo que el diseño dejó de ser la prioridad.

21.7.10

leer o tener un libro




Anda esta semana revolucionado el patio a partir de la interesante comparativa de los precios de los ebooks que han publicado Alberto Vicente y Silvano Gozzer en el blog Anatomía de la Edición.
Los más críticos han querido cuestionar el rigor de una fiabilidad que ellos no pretendían, quedándose así en lo anecdótico y eludiendo lo que hay en el trasfondo, que a mi entender podría resumirse en:
  • La referencia es siempre el precio en papel, y es un error. Coger un taxi no vale lo mismo que comprarse un taxi. Ni tan sólo un poquito menos. Cuanto antes nos demos cuenta y aceptemos que leer un libro no es lo mismo que tener un libro, mejor.
  • Los editores, en parte arrastrados posiblemente por Amazon, están fijando el precio con un único criterio: en la medida en que afecte a la venta en papel. Quizá ahora tiene sentido, pero no será así en el futuro.
  • Mientras tanto, el lado oscuro crece, se convierte en hábito, ofrece mejores productos: cada vez es más fácil encontrar pedeefes optimizados para pantalla de 6 pulgadas, y en el piso de arriba las editoriales ni se lo plantean.
  • Los pequeños editores y los autores que no venden cienmil ejemplares tienen mucho que decir. Y cuentan con una ventaja: a ellos se les piratea menos. No deben dejarse arrastrar por la tendencia. Ellos pueden hacer guerrilla en las redes, crear comunidad... y el precio es también un arma. No todo es Planeta ni Mondadori, y no todos son Larsson o Dan Brown.

19.7.10

Adiós a los anuncios de contactos

"José Luis Rodríguez Zapatero anunció ayer durante la sesión final del Debate del Estado de la Nación, que eliminará la publicidad de contenido sexual (prostitución y contactos) de la prensa española", leo en casa de mis amigos de El Publicista. Es cogerse el rábano con papel de fumar por las hojas.
Está en la línea de tantas otras medidas como criminalizar las páginas de enlaces porque no son capaces de meterle mano a los servidores donde se hospedan los contenidos, o poner diez veces más multas de tráfico de lo que sería razonable, obligándonos a todos a contratar a unas empresas privadas que se están forrando con los recursos, en lugar de poner menos multas y ponerlas bien, que es lo que tendrían que hacer.
Tengo mi opinión al respecto, pero no procede ahora. Me interesa más ver cómo evolucionará ese género del copy publicitario, uno de los mejores, para eludir la norma. Porque la censura siempre trae intrínsecos ingenio y creatividad. "Soy estudiante y me he quedado sin dinero", "necesito hablar con alguien porque mi belleza asusta a los hombres", "mi marido no me entiende"... frases como estas serán los próximos reclamos. Veremos si el delito lo cometerá el diario o el anunciante. Me recuerda a aquel dueño de un bar al que preguntaron en televisión sobre las multas por fumar en los bares y restaurantes: "de putamadre. Pero si a mí me multan si alguien fuma en mi bar, que también multen al corteinglés cuando pillen a alguien robando allí".
Estos brindis al sol que hacen los políticos, sabiendo que son puertas al campo que no van a poner, distraen y ocupan las conversaciones de los bares; y eso es importante ahora que ya no hay mundial de fútbol.

3.7.10

editores con las barbas en remojo...

He pasado dos días en un encuentro de editores de revistas culturales, organizado por ARCE.
Me gustaría poder decir que he sacado algo en claro. Al menos, nunca fue más cierto eso de que conocer las preguntas es el principio del camino para alcanzar las respuestas.
Sí creo que podría ser interesante glosar algunas reflexiones no concluyentes.
  1. Los editores vemos cuestionando el modelo existente, pero no acertamos ni siquiera a esbozar el alternativo.
  2. Lo he visto claro cuando Silvano Gozzer nos ha espetado: "Yo no quiero el archivo del libro o revista para nada, quiero poder leerlo y saber que está ahí, en la nube, si lo vuelvo a necesitar". Una cosa es ver una película u oír una canción, y otra tenerla. Y el precio no puede ser el mismo, ni un 30% más barato. Yo creo que los tiros van por ahí, aunque parece que circulo en sentido contrario.
  3. Los editores sabemos ya que la comunidad es importante. Pero no nos equivoquemos, somos empresas y estamos aquí para hacer negocio. He tenido la sensación de que los "consultores" nos han dicho lo que teníamos que hacer, pero dejaban en segundo plano la rentabilidad de lo que nos proponían.
  4. Los libreros están en una posición difícil, y deberían ser los primeros en proponer y aceptar formas de distribución más eficientes. Quizá pase por olvidar el precio único, el depósito, y cómo no, porque disfruten a cambio de un porcentaje sustancial.
  5. El exceso de títulos que se editan cada año sigue sobre la mesa. Hoy, vía e-libros, print on demand o impresión digital es rentable para el editor (cosa distinta para el autor) editar un libro que venda menos de mil ejemplares. Empecemos cuanto antes a convivir con eso.
  6. Ciñéndonos a las revistas culturales... nunca nos preocupó en exceso tener decenas de miles de lectores... la revista, como dice Manuel Ortuño, es una propuesta.
  7. Finalmente, esta mañana he bajado y me he dado un paseo por el lado oscuro, a ver si encontraba Tiempo entre costuras. Lo he encontrado en pdf optimizado para pantalla de 6 pulgadas, algo que ni por asomo encontraría en el piso de arriba. Eso sí debe hacernos reflexionar.
  8. He tenido la suerte de conocer a David Soler y discrepar con él. Con eso sólo hubiera dado por amortizados estos dos días. No ha sido el único, al contrario. Queda claro que lo mejor de estos encuentros está siempre en el pasillo.

30.6.10

Ombligos como el culo de un mandril

He recibido un dossier de la agencia de relaciones públicas de un festejado diseñador de Madrid, del que no diré el nombre, que me tiene avisado con el "cuidadito con lo que escribes sobre mí". El dossier incluye una entrevista enlatada, "para reproducir total o parcialmente". Es una fórmula que usan los presidentes de multinacionales, las estrellas de la música y del cine, Bill Gates, Al Gore... gente a la que los medios solicitan muchas más de las que pueden atender. Entre los periodistas gusta poco, porque eso de que uno se haga las preguntas a medida y las conteste... en fin. Suelen ser preguntas muy obvias, formuladas para poder decir lo que se pretende decir, o simplemente para el lucimiento. Leo por curiosidad y casi me caigo de la silla:

PREGUNTA: ¿Le gustaría que le encargaran hacer el logo del mundo, del universo mundo como concepto?

RESPUESTA: Puestos a desear un encargo ideal, me gustaría que me encargaran el logo de un mundo sin fronteras, sin pobres insultantemente pobres y sin ricos innecesariamente ricos. Y como los deseos, al igual que las cartas a los Reyes Magos, pueden ser tan largos como uno quiera, ponga también de un mundo que hubiese frenado el cambio climático. Y terminado con las guerras. Me encantaría hacer ese logo. No me importaría para un encargo así no solo no cobrar, sino recorrer el alambre con una sola pierna, ida y vuelta.
A mí me parece que estamos perdiendo el norte. Está bien eso de que somos creadores y como tales un pellizco de vanidad es una condición intrínseca, casi necesaria y hasta beneficiosa para lo que hacemos, pero, ¿qué tiene que pasar por la cabeza de un diseñador para cuestionarse algo así?. La verdad es que provoca un poco de risa... ¿o escalofríos?

10.6.10

información "meteoroilógica"











Se prevén en Madrid dos exposiciones de diseño próximamente. Por un lado, la del Ddi, comisariada por Oscar Mariné, con la participación de Enric Satué, Alberto Corazón, Pati Núñez, Isidro Ferrer, Mario Eskenazi, y Javier Mariscal, entre otros. Se titula "Todo es diseño".
Por su parte, Dimad propone la suya, de la que he escrito ampliamente en este blog los últimos días. Se titula Cartográfica.
Aún están a tiempo. A unos y otros quiero proponerles que intercambién los títulos, de manera que la de Dimad pase a llamarse Todo es diseño, que es la única manera de justificar el gazpacho que han hecho. Del mismo modo, la del Ddi podría pasar a llamarse Caretográfica. Porque eso es lo que es, otra vez los caretos de siempre.

6.6.10

cuando los "hostings" son los jueces


Le ha sucedido a Diego Areso en su blog Quintatinta. Los abogados del Grupo Zeta consideraron que era un abuso que Diego reprodujera a veces cubiertas y dobles páginas de Interviu y otras revistas del grupo, aunque fuera para hablar de ellas como ejemplos de diagramación. Así lo cuenta:

Hoy me he encontrado con que el servidor que aloja el blog, Hostony, me había bloqueado la cuenta y todos mis dominios. No sólo Quintatinta, también mi página personal. Todo. Les he pedido explicaciones (siempre tengo problemas técnicos, como bien sabéis) y me han aclarado a) que la suspensión tenía su origen en un “abuso” por mi parte y b) que habían recibido un requerimiento de unos abogados españoles (sor-pre-sa) por un infringimiento del derecho de la propiedad intelectual.
A Diego no le sirve tener la razón, que con la ley en la mano la tiene. Los abogados no van ahora por la vía legal, costosa e incierta. Es mucho más fácil amenazar a las empresas que hospedan los contenidos, quienes no van a tener inconveniente en actuar de mamporreros. Evidentemente, no se la van a jugar por lo que un bloguero pueda publicar. No saben de derechos ni de libertad de expresión.

Se me ocurren tres consideraciones:
1. Que los abogados del bufete Querol, Coll & Yzaguirre Abogados Asociados S.L. no hacen bien su trabajo. Hay un sistema del que ellos son parte, que pagamos entre todos, y deberían tener cierto cuidado antes de bordearlo. Amenazar a los proveedores es matonismo. Si yo fuera Diego no les denunciaría en un juzgado, sino en el Colegio de Abogados.

2. No ayuda el que el gobierno/los gobiernos hayan renunciado a la neutralidad de la red también en esto. Meter en el saco de los delincuentes a las empresas de hospedaje es tanto como culpar al constructor cuando en una casa se produce un crimen. Lo que es impensable en el mundo tangible, en el virtual está a la orden del día. Economía sostenible, lo llaman. Y no se trata aquí de películas o canciones pirateadas, estamos hablando del control de los contenidos, de las ideas. Aquí no se discute de leyes, porque los abogados de la propiedad intelectual saben que ahí los jueces no les dan la razón, básicamente porque no la tienen. Es más fácil amenazar al árbitro que ganar el partido metiendo goles.

3. La torpeza del Grupo Zeta es en este caso inmensa. Ellos forman parte de la historia de la libertad de expresión de este país. No puedo evitar recordar mis años de estudiante de periodismo, cuando nos partíamos la cara (en realidad nos la partían los maderos a nosotros) a cuenta del caso Vinader: carreras en la Plaza Catalunya, manifestaciones, encierros en el rectorado... aquello fue para mi generación la demostración práctica de que la libertad de expresión no sabía de condicionales. Con el criterio que ahora imponen ellos a los demás, la revista Interviu hubiera dejado de salir a la calle una semana sí, otra también. No sé que ganan, pero tengo claro lo que pierden, lo que ya han perdido.

Para acabar, uno no se resiste a ver como justifican esto en la "advertencia legal":
el Usuario reconoce que la reproducción, distribución, comercialización, transformación, y en general, cualquier otra forma de explotación, por cualquier procedimiento, de todo o parte de los contenidos de este Web constituye una infracción de los derechos de propiedad intelectual y/o industrial del titular del Web o del titular de los mismos.
O lo que es lo mismo, no importa lo que la ley diga, porque nosotros que somos más chulos que un ocho obligamos al usuario a reconocer que la reproducción infringe los derechos de propiedad intelectual, aunque sea mentira. Ya les vale, picapleitos.

Y una vez más, intentemos la prueba del algodón:

Pinche usted aquí y verá la portada que Diego tuvo que retirar.

O bien, copie y pegue esto en la barra de su navegador:
http://www.interviu.es/var/sfInterviu/storage/images/media/imagenes-y-videos/edicion-1779/693803-1-esl-ES/edicion-1779_sumario.jpg

O en un exceso de delincuencia organizada, voy a ser yo quien introduzca el enlace en el código de esta página, con resultado de crimen contra la propiedad intelectual. Si sale bien, aquí debajo aparecerá la portada, que no albergará mi proveedor, sino los señores de Zeta. Si desparece será porque ellos la retiren o cambien su ubicación. Están en su derecho.

4.6.10

A vueltas con cartográfica...

parece que se van aclarando cosas...

"El sistema de votación de la web, que muchos participantes están utilizando, ha sido implementado como uno de los instrumentos de valoración que en estos momentos está siendo empleado por el comité de selección. En todo caso las opiniones expresadas por parte de los miembros de la comunidad mediante votación y comentarios no influirán en los contenidos de la muestra".

¿Dicen lo mismo y lo contrario en la misma frase, o me lo parece a mí?


"para ofrecer un montaje expositivo acorde a la filosofía participativa y colaborativa de Cartográfica Madrid Diseña se ha considerado oportuno que otro de los apartados de la muestra reuniera todas las obras subidas a la web para componer una gran impresión lineal, un entramado perceptible desde la distancia como una única composición gráfica"


Hemos dado nuestros datos, les hemos montado entre todos una base de datos con imágenes a 50x70 de putamadre... ya tienen lo que querían. Ahora los trabajos formarán parte de un mosaico "perceptible desde la distancia como una única composición gráfica". ¿Si hubiéramos sabido desde el principio que era para esto hubiéramos dedicado tanto esfuerzo? ¿Es de recibo que los que nos tienen que defender cojan nuestro trabajo y creen una "composición gráfica única perceptible desde la distancia"?

Somos unos pringaos, no aprendemos. Les hemos dado la cohartada para decir que son todos y que vuelvan a ser los mismos los destacados. Ya lo dijo Orwell: Todos los animales son iguales, pero unos son más iguales que otros...

Dejo el enlace por si alguien quiere encenderse más...
http://www.cartografica.org/node/2775


31.5.10

Cartográfica, lo que pudo haber sido...


Los Herederos de Juan Palomo –el estudio en el que trabajo– hemos retirado las piezas que habíamos mandado para la exposición/mapa Cartográfica.

Alguien dio nuestro nombre y hemos mandado material, hemos propuesto los cinco nombres que se nos pedían, y nos ilusionaba formar parte de ese mapa madrileño del diseño. De todo lo que ha pasado después, nadie nos dijo nada.

Por los mensajes primeros parecía que por el hecho de que nuestro nombre aparecía en la cadena, ya estábamos ahí. Ahora mismo, releo una y otra vez los correos recibidos y los textos en la web, y no lo tengo claro. Descubro que existe un comité de selección (que por cierto no se sabe quién lo forma) que tampoco sabemos si selecciona para el mapa, para la expo o para Experimenta. Ni con qué criterios. No entendemos nada. Nos parece que las reglas hay que tenerlas antes de empezar a jugar el partido.

Sin que nadie nos dijera nada antes, vemos que nuestro trabajo y el de todos los demás se ha sometido a una frívola votación popular entre participantes... ¿o tenemos que empezar a hablar de concursantes?. Una votación que no sabemos para que sirve... ¿se decidirá así las piezas que se publicarán y/o expondrán? ¿y si es así por qué no se nos dijo ni se nos dice? si no es para eso... ¿para qué? ¿por qué está abierto el resultado a todo el mundo y no se nos avisó? Nosotros nunca vamos a concursos. No nos prodigamos en premios ni festivales. Y no estamos dispuestos a "competir" a ver quién tiene más amigos. Porque ya hemos recibido la petición de algún colega (con la mejor intención) pidiendo el "porfa, vótame".

Incluso existe la posibilidad de dejar comentarios sobre las piezas... aunque en algún mensaje he intuído que todos estaremos representados en la exposición, estoy convencido de que no va a ser así, porque hay ahí cosas que no superarían el aprobado de manualidades de la ESO. Me parece cruel que en cualquier selección sean públicos los trabajos presentados y que se caen en el proceso.

Nos sentimos utilizados (muy utilizados) para unos objetivos que no son los nuestros, que no sabemos de quién son ni cuáles son.

No me gustaría que se entienda mal: me parece que la idea es buena y felicito por ella a los que la promueven. Me parece que algunas cosas se podían haber planteado mejor, como siempre sucede. Y me parece que en algunos aspectos imprescindibles, es tan inaceptable que no queremos estar ahí si no lo podemos cambiar.

Y ya desde un prisma más personal, hay también una parte de coherencia. Desde hace años vengo escribiendo artículos, post en este blog y en redes sociales, emails a instituciones... en el último año llevo firmadas un montón de cartas a instituciones protestando por los concursos, cómo se contrata el diseño y cómo se nos trata. Verme ahora ahí es de una incoherencia que me incomoda... la coherencia es lo que nos queda.

Al respecto, he encontrado dos artículos que pueden ser interesantes, el de Aitor y el de Miguel. Me alegra no ser el único que no lo ve claro.

Les deseo suerte a los participantes y a los organizadores.

23.5.10

No todo vale

Achaquemos a la crisis el oportunismo y la agresividad que algunas empresas están usando. No están claros los límites de lo aceptable, dónde acaba la audacia y empieza la carnicería. Cada cual tendrá su listón puesto donde quiera, y no me importa compartir el mío: cuando las prácticas pasan de buscar la ventaja de uno a la degradación del conjunto, para mí ya no vale. Una cosa es el mercado y la competencia en buena lid, pero aquellas actitudes que desprestigian y erosionan al conjunto de la profesión, son las que para mí no son válidas.

Insisto, no es una teoría ni un argumento, es mi opinión.

Viene esto a cuento por el mensaje que hemos recibido en la revista Visual donde trabajo, y que pego al final.

Es de Cromátika, una empresa que contacta con nosotros para ofrecernos sus servicios. Hasta aquí todo correcto. Con insistencia mayúscula, o mayúscula insistente, se ofrece a realizar un estudio de los costes de impresión –lo que viene siendo un presupuesto, mayormente– completamente gratuito y sin ningún compromiso. Pues sólo faltaba, pienso.

Hasta ahí, lo normal. Hace años tenían la deferencia de llamar y visitarte. Pero a eso hay que renunciar, y hasta no me parece mal. Aunque si alguien me pide datos sobre mi actividad, aunque sea para presupuestar, me gusta verle la cara. Sea acaso deformación generacional.

Entra todo dentro de lo normal y no merecería escribir sobre ello. ¿Todo? No. Me saltan las alarmas al leer “sólo tiene que enviarnos los costes y tirada de su revista, sin necesidad de hacernos saber cuál es la imprenta con la que trabajan”, un dato éste último que por cierto aparece en el staff de la revista, o sea, que o no la conocen o no se han molestado. Alguien que no conozco y que se dirige a un buzón genérico, pretende que le facilite un dato tan delicado como el precio que estoy pagando a mi actual proveedor. Me sorprende, y me lleva algunas reflexiones:

- El impresor tiene conocimiento de algunos datos sensibles sobre nuestro producto: sabe quiénes son los demás proveedores en el proceso, y algunos detalles de nuestra relación con ellos, como las condiciones y plazos de entrega, por poner un ejemplo. También tiene datos sobre la distribución, qué parte se dedica a envíos y cuál a venta en quioscos. Sabe incluso en cada momento de nuestras facilidades financieras, en el supuesto de que le remoloneemos a veces en el pago. Sabe con qué mensajería trabajamos, quien nos hace los portes, y es el primero en saber cuánta publicidad lleva el número, y quienes son los anunciantes. Total nada. Si yo contratara a los señores de Cromátika tendrían toda esa información sensible… ¿puedo confiarla a alguien que sin conocerme, y como lo más normal del mundo, pretende que le facilite el precio de impresión de mi proveedor actual? Ciertamente, no.

- Profundizando… ¿para qué necesita conocer el precio que pago actualmente? Sólo se me ocurre un motivo: no van a presupuestar en función de costes reales, sino de lo que estemos pagando… otro motivo para fiarme poco. Aunque pudieran conseguir un precio un 20% más bajo, un suponer, lo ajustarán al alza en función de lo que pagamos ahora. Es más, no alcanzo a entender para qué les sirve si tampoco tienen la certeza de que nosotros vayamos a darle el precio real, posiblemente le daríamos un precio más bajo, pero que para ellos sería una cifra de partida real a la hora de presupuestar. Es decir, que o les engaño en el precio que les diga, o estoy haciendo el bobo.

- ¿Quiénes son? A juzgar por la web se trata de un estudio-agencia de publicidad. De hecho, no desaprovechan la oportunidad para ofrecernos también una propuesta de "diseño y maquetación". Eso me incomoda, da una idea de cómo se está actuando en este sector. Que no sea lo habitual no quiere decir que no estemos yendo todos a unas relaciones insanas con los clientes que hace unos años eran impensables. También me refiero con esto a las relaciones con los proveedores. Si fuera una imprenta, me costaría trabajar con alguien que actúa así, y pensar que fuera un cliente de fiar. Nosotros trabajamos con seis imprentas en Madrid, y alguna más en Barcelona. Ninguna de ellas ni por asomo se atrevería a algo así. Se conocen entre ellas, compiten pero se respetan. Y eso nos lleva a nosotros a confiar plenamente en ellas.

Finalmente, antes de escribir esto he tenido que reflexionar acerca de si es ético referirme públicamente a un correo que he recibido en el ámbito privado, aunque sea de carácter comercial, genérico y de alguien a quien no tengo el gusto de conocer. Finalmente, creo que no les ha de importar. Para alguien que con tanta frescura solicita datos que otros consideramos sensibles, no debe ser importante que yo escriba aquí esto.


(pinchar en la imagen para ampliar)


10.5.10

Nueva mudanza del Ddi

Está claro que el diseño es un forúnculo para este gobierno, y para el anterior, y el anterior del anterior...
Leo la escuetísima nota en la web del Ddi. Vuelven a cambiar de ministerio, y esta vez no dependerán de una dirección general, sino de la empresa nacional ENISA, cuya web da escalofríos. Si a menudo puede habernos parecido que el diseño encaja poco allá donde lo han ido colocando, aquí sí que va a ser una peineta en un funeral.
Vuelve a Industria/ministro Sebastián. Eso de que seguirá "por el momento" con los proyectos en curso, en política significa que ni ellos lo saben, vamos, que no asumen compromiso alguno. Que una "sociedad estatal" pase a depender de una "empresa nacional" no sé que significa, pero seguro que significa. Si ahora el montante se gastaba en cursos sobre gestión para empresarios, ahora ya directamente me temo que los diseñadores no existiremos. La parte buena: ya casi ni existíamos, y por tanto es poco lo que se pierde.
Como anécdota: he buscado la palabra "diseño" en el pdf de la memoria 2008 de esta empresa, para ver qué sensibilidad y opinión les merece. Aparece dos veces en un documento de 96 páginas. Bueno, en realidad, tres: en el listado de empresas a las que financiaron, hay una que se llama "Diseño Códigos de Barras, S.A.". Apañados estamos.

3.5.10

El diseño imprescindible

(este texto corresponde al editorial de Visual, mayo de 2010)

No nos ocupa a nosotros entrar en el análisis de la situación de la economía, ni siquiera de refilón. Pero quizá, en lo que afecta a la actividad del diseño, sí nos toca proponer alguna reflexión.

Conviene realizar un análisis de lo que ha sido la actitud de los organismos públicos responsables en los últimos quince años. En lo que hoy se demuestra como un error estratégico –nos hemos hartado de decirlo en todo este tiempo– el diseño ha sido entendido por el ministerio, el que tocara en cada momento, como un elemento al servicio de las políticas de promoción de las pequeñas y medianas empresas. Este modelo ha sido seguido en mayor o menor medida por los equivalentes en las distintas autonomías, a excepción hecha de Cataluña, donde la promoción del diseño guarda un equilibrio compartido entre “cultura” e “industria”.

La parte más visible de esta actividad, y en la que se han invertido importantes recursos, han sido los programas de ayuda a las PYMES. Básicamente, consiste en localizar y ofrecer ayudas a empresas con supuestas necesidades de diseño a las que se les asigna un diseñador. Una relación forzada e inestable, en la que la mayor motivación para el empresario suele ser que el diseño es gratis –o casi– y el diseñador se ve obligado a trabajar con unos honorarios muy por debajo del precio de mercado, con un cliente poco motivado. Ha habido excepciones, pero en la mayoría de los casos ha sucedido que se ofrecía unos servicios que las empresas no necesitaban, o no eran conscientes de que existiera esa necesidad, y los diseñadores trataban de cumplir con el expediente luchando contra unas condiciones de precariedad en el encargo que hacían difícil unos resultados aceptables. Frente a esa limitación en los recursos asignados a cada proyecto, se invertía, ahí sí, en la difusión de los resultados –catálogos, presentaciones y exposiciones– con la intención ingenua de que podría producirse un efecto de concienciación y llamada entre los empresarios, y que en realidad tenía mucho más de justificación y autobombo de los convocantes.

Dentro de esta política, la machacona insistencia con que se ha pretendido identificar el diseño con la competitividad y con la innovación, no ha servido sino para trasladar una imagen del esta actividad como elemento puntual y superfluo, y no como elemento estable dentro de una estrategia horizontal en las empresas. El diseño ha sido usado como ariete de una política de promoción de las PYMES que no cuestionamos. Incluso es posible que los resultados globales hayan cumplido con las expectativas de los distintos ministros de industria, economía, tecnología… a cambio, el papel del diseño como herramienta como tanto les gusta repetir, ha sido en realidad el de maza de derribo, recibiendo todos los golpes: a los programas de “diseño gratis” para los empresarios a los que aludíamos podemos añadir la generalización de concursos vergonzantes desde todos los ámbitos de las administración, desde presidencia del gobierno y su ya famoso concurso “repullazo” para la identidad del Gobierno de España, pasando por las aventuras olímpicas del alcalde de Madrid, hasta el último cartel de ayuntamiento menor. Un ejemplo que no tardaron en secundar también las empresas y organismos privados, y que ha traído consigo un fenómeno escalofriante: la contratación de diseño como evento promocional, donde el resultado deja de ser la prioridad, siempre que el ruido sea suficiente.

No ha quedado fuera de la estrategia el Premio Nacional de Diseño, condicionado por su versión “empresarial” y donde el diseñador ha sido siempre comparsa.

Decenas de iniciativas con propuestas de calidad (congresos, exposiciones, publicaciones, asociaciones) han visto como el apoyo institucional es anecdótico cuando no inexistente –ni están ni se les espera–, obligándoles a paliar con entusiasmo la precariedad de medios y acarreándoles la imposibilidad de crecer, cuando no su desaparición. Frente a ello, escandalosas cifras son despilfarradas por los organismos de promoción del diseño en cursos y eventos para empresarios, de dudosa eficacia, donde siempre la gestión es el sustantivo y el diseño, complemento circunstancial.

Hoy, quizá por la crisis, es cuando los resultados se nos presentan con crudeza: estudios que se extinguen, ausencia de contratación y precariedad laboral, un mercado inestable en el que el diseño aparece como prescindible.

Pero no nos equivoquemos, estamos ante el resultado de todo lo anterior. El ariete o maza de derribo ha llegado a la crisis astillado, romo, cansado, ineficaz, frágil en su estructura. Sólo tienen ahora dos opciones, dedicar todos los esfuerzos a reconstruirlo y reforzarlo, invertir en devolverle su eficacia por sí mismo subsanando la desidia de todos estos años, o abandonarlo a su suerte, que posiblemente no sea otra que el de madera para quemar. No somos optimistas, no creemos que vaya a suceder lo primero. Pero por advertirlo, que no quede.

10.4.10

Javier Piedrahita, antes friki, después pirómano, siempre misógino, para acabar simplemente en ladrón

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A veces no hay que callar. Somos unos cuantos los periodistas especializados en comunicación, muchos nos conocemos desde hace un montón de años, otros más jóvenes se incorporan a esta profesión y nos hacen ser mejores. Por lo general, hay buen rollo entre nosotros. Respeto y fair play, y al tiempo somos conscientes, no es incompatible, de que la competencia entre los medios para los que trabajamos no deja de ser competencia nuestra.
Como en todos los colectivos, hay quien desmerece. Mis colegas con una exquisitez que les honra llevan aguantando sin decir –ni escribir– nada sobre este mezquino y acomplejado aspirante a periodista (si algo es imprescindible en un periodista es su capacidad para escribir de modo aceptable; no es el caso).
Rara es la semana que no utiliza el editorial de su e-panfleto, no puede llamársele medio, para insultar y menospreciar el trabajo del resto de periodistas. Para él sólo su medio y su extraño modo de hacer son válidos. A falta de mejores argumentos, el modo de convencer es cuestionar el trabajo de los demás a través del desprecio y del insulto. Y a fuerza de querer sentar cátedra y decir lo que los demás deben hacer, pensar o escribir, resulta cansino. Su actitud y su persona son ridículas, provocan lástima más que enojo. Esta semana Pichafrita ha rebasado la línea. Que quienes nos dedicamos a esto hayamos preferido hasta ahora ese "no hacer aprecio" como respuesta a sus salidas de tono, a sus mentiras, a sus insultos, creo que habla bien de esta profesión. Pero ha llegado el momento de saber quien es Pichafrita. De desenmascar como actúa este repartidor de lecciones éticas hacia los demás redactores. De demostrar que este no-periodista es un farsante. Pero antes, veamos unas pinceladas del personaje.

Piedrahita, el misógino

No tengo constancia del problema que puedas arrastrar, Pichafrita, en tu relación con las mujeres. ¿Te asusta trabajar con hombres? Este adalid del nuevo marketing sólo acepta mujeres para trabajar en su ciberhoja parroquial.

Resulta vergonzante que en pleno siglo veintiuno quede aun quien pueda redactar así sus ofertas de empleo: "necesitamos aquí de las mejores redactoras en publicidad, marketing, medios, comunicación. Si te gusta la libertad para informar como te enseñaron en la facultad de periodismo y luego no te dejaron poner en práctica, si crees en el futuro del online, blogs, proyectos web 2.0, vídeos, redes sociales para una nueva era informativa, si conoces este sector, te apasiona de verdad, te encanta redactar, hablas inglés (y/o alemán, francés), eres organizada y disciplinada y vives en Madrid ciudad, ¿por qué no nos escribes y te presentas? Buscamos redactoras para ampliar este proyecto". Cuesta hacer valoraciones. Más allá de la discriminación sexista –que bien podría ser incluso denunciable y punible– la desfachatez del redactado denota una lejanía de la realidad, la que acompaña siempre a este friki. Y como pequeña muestra de su problema, hay muchos más ejemplos, este editorial, en el que califica a las trabajadoras del stand de su competencia en un evento como "dos azafatas de piernas largas y cerebro corto"... literatura pura, vamos.

De Piedrahita a Pichafrita... el pirómano

Escribe mal, es zafio, quienes le conocen le rehuyen por los pasillos por no aguantarle. Sistemáticamente, desprecia e insulta a los medios con los que compite y las personas que en ellos trabajan. "Periodistas de peluche", "compañeros comprados", "pobres becarios", "estilo besugo", o "publicaciones vendidas del género roba tiempos" son sólo algunas perlas de entre las que suele utilizar para describirnos en sus editoriales. No es importante, se descalifica por sí mismo y no consta que el insulto al adversario sea un valor de credibilidad. Pero hubo un momento en que esa obsesión rebasó lo aceptable.
En febrero de 2009, este adalid del saber hacer informativo dijo haber recibido –allá quien quiera creerlo– un vídeo donde podía verse como un (supuesto) anónimo lector indignado quemaba, previo rociarlos de gasolina, unos ejemplares de la revista Anuncios, con la que tiene una especial inquina este folclórico del marketing. Cuesta creerlo, pero incluso aunque fuera cierto, cualquier otro en ese supuesto hubiera tirado a la papelera el archivo y a otra cosa. Piedrahita no, este padre de la información creyó ver ahí una noticia ineludible, y no contento con subirla a youtube, la acompañó de una interpretación rayana en lo delirante:
"Recibimos hoy lunes este sorprendente video de lectores indignados, quemando en plena calle, ante sus oficinas y atónitos viandantes, la revista de publicidad Anuncios. (...) Queda patente que el sector publicitario se levanta y sale de su inmovilismo para defender una nueva era en la que se demanda una actitud mas (sic) honesta ante los que quieren sequir (sic) con mas (sic) de lo mismo. La caida (sic) del establishment (a su cabeza la antaño prestigiosa revista Anuncios, ahora "devorada por la hoguera de su propia vanidad y prepotencia" en tiempos bien cambiados) está sucediendo ya. Lo que cambiará para mejor nuestra publicidad, nuestro sector, la actitud hacia el consumidor y entre los propios actores de un sector renovado y distinto. Quizás a primera vista no lo parezca, pero esto que leemos y vemos es una noticia llena de esperanza para todos! Reflexione y tome su decisión tras analizar lo que está pasando con esta publicación reaccionaria de la publicidad de una era del pasado, que nos ha llevado al desastre actual".
Es fácil deducir por qué desde entonces cada vez menos le llaman Piedrahita y se ha extendido el cariñoso mote de Pichafrita, el pirómano Pichafrita.
Hasta aquí el perfil del personaje, sus salidas de tono (sólo una mínima parte de ellas). Pero con todo esto había que convivir. Esta semana se ha dado un salto cualitativo. Que sus artículos nos parezcan memos, sus aires de grandeza ridículos, su obsesión por hablar de sí mismo empachador, no merecería este texto. Esta semana hemos descubierto un nuevo Pichafrita, esta semana hemos conocido a...

...Pichafrita, el ladrón

Cuando uno va dando lecciones de ética periodística, poniéndose de ejemplo y denostando la labor de los demás, hay que valer mucho –que no es el caso– y además tener bien cubierta la retaguardia. Porque si uno además es "trucho", más pronto que tarde acaba por saberse.
Esta semana nos ofrecía este choricillo de las ideas y las palabras su "carta semanal" (pulsar en la imagen para ampliar). En su línea, manejo torpe del lenguaje, incorrecciones en la construcción... lo de siempre, si no fuera porque la mayoría de ese texto ya estaba escrito. Concretamente, tres días antes en esta web, la de The Fukuoka Project, por Amir Kassaei, Chief Creative Officer en Doyle Dane Bernbach Group Germany . No se trata de una cita ni entrecomillado, Pichafrita se atribuye como propia no una frase ni un un párrafo, sino tres pantallas de texto que constituyen el grueso de "su" carta. Debe pensar este mentiroso de la información que es el único que lee blogs en alemán. ¿Cuántas veces más, fraudulento Pichafrita, habrás utilizado esta técnica creativa del corta, pega y traduce? ¿Podrán quienes tienen el estómago y la paciencia de leerte regularmente a partir de ahora confiar en que lo que publicas como de tu cosecha lo hayas escrito realmente tú? ¿Vas a seguir ahora denostando el trabajo de tus colegas que desde todos los puntos de vista, por la calidad de lo que escriben y por la ética y profesionalidad con que lo escriben te dan cien vueltas? ¿Con qué cara dura a partir de ahora vas a ser capaz de cuestionar lo que hacen y lo que escriben, si ni siquiera es posible saber si lo que tu firmas es tuyo o lo robas por ahí? No es la primera vez que lo haces, lo sé yo y lo sabes tú. No será la última. Pero es bueno que se sepa.
Eres un cáncer y una vergüenza para esta profesión. Se equivocó el bueno de Alzugaray cuando te bautizó como "frikiperiodista". No, tu no sabes lo que es el periodismo. Eres un friki, a secas. Un fraude.
Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.