Este blog está discontinuado

Hola. Este blog ya no se actualiza. Pero me pareció bien que todo este material siguiera estando ahí. Por si alguna vez alguien quiere leerlo, y por contribuir a la basura informática.
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27.2.12

Economía para zotes (XI). Esta semana, la doctrina del shock

A finales de la semana pasada supimos que habían embargado los enseres de un colegio, con los niños dentro, por su deuda con la Seguridad Social. Hoy la prensa dice que han sido devueltos (los enseres) y que el colegio vuelve a la normalidad. Puede leerse aquí la noticia de El Mundo, similar en todos los medios, que deja sin aclarar muchas cuestiones.

¿El embargo había sido precipitado o no reunía los requisitos legales? Siendo así, quiere decir que posiblemente se hagan otros embargos así, pero como no salen en los medios, los afectados están indefensos. Eso produce miedo.

Quizá el embargo era procedente. Entonces hay que preguntarse cómo se deja sin efecto en un fin de semana. ¿Basta una llamada de teléfono de alguien para que algo tan serio, avalado por una decisión judicial, quede en papel mojado? Eso también produce miedo.

No sabemos porque no lo dicen quien decide que el embargo queda en suspenso. Pero parece que es una buena idea. Demuestra la cintura de quien haya tomado la decisión y tenía la capacidad (o habría que llamarlo poder) para pasar por encima del juez, del ministro de al lado y del sursum corda, y resolver el asunto de viernes a lunes. Eso genera confianza, aunque debería generar miedo. Porque si esta vez puede parecernos bien, no quita para que los mismos mecanismos sean utilizados para cualquier otro fin. Porque en realidad, lo que generaría confianza sería que existieran los resortes necesarios, los mecanismos para que ese embargo no se hubiera producido. Pero el objetivo no es la confianza, sino el miedo. Ahora ya sabemos que pueden quitarle la silla a los niños cuando estén sentados en ella. Y frente a eso, sólo ellos (¿quiénes? eso es lo peor, que no sabemos exactamente quienes son) pueden resolvernos el problema. Si quieren.

20.2.12

El paréntesis Wert, las medias verdades y las bibliotecas

Desde el mes de enero, las bibliotecas públicas no reciben sus suscripciones a revistas culturales. El paréntesis Wert es el hueco que quedará en las estanterías de las bibliotecas, ese vacío en las colecciones de las revistas. Por activa y por pasiva el ministro y los que mandan en el Ministerio se empeñan en las medias verdades. Hace unos días, en el Congreso de los Diputados decía el ministro:

"Este es un problema jurídico, no es un problema material o sustantivo y primero tenemos que intentar resolverlo jurídicamente".

Posiblemente lo sea. Y haya que resolverlo. Los problemas jurídicos se resuelven con la Ley en la mano. Lo que se ha hecho, en lugar de buscar una solución, es eliminar el problema. Lo que viene siendo tirar por la calle de enmedio, o una eutanasia cultural, si se prefiere. Dijo también el ministro:

"la forma en que se estaba realizando este apoyo directo a las revistas culturales a través de compra en bloque vulneraba posiblemente la Ley General de Subvenciones". 

Hay que insistir que esta fórmula que se cuestiona ahora es la que lleva veinte años usándose: incluso aunque fuese verdad que vulnera la Ley de Subvenciones y lleva veinte años haciéndolo, parece difícil justificar la urgencia con que se ha tomado la decisión, habida cuenta de la proporción de las consecuencias.

Las leyes no se vulneran "posiblemente". O se vulneran o no. Y para ello, hay que esperar a determinadas garantías por si acaso no se vulneran. Entre otras cosas, porque si las decisiones se toman en base a "posiblementes" no cabe recurrirlas ni argumentarlas en contra. Que quizá sea lo que se buscaba.

"...se había recibido en el ministerio una advertencia en este sentido por parte del Tribunal de Cuentas".

Ni los ciudadanos, ni las bibliotecas públicas ni las revistas culturales, a quienes afecta de manera directa esa "advertencia" han tenido acceso a ella. Es de sentido común que su existencia ponía a los responsables en la tesitura de elegir entre dos vías: podían haber optado por subsanar las deficiencias, encontrando una solución jurídica al problema. La otra, esperar a que el Tribunal emitiera su dictamen, ante el que ellos mismos o terceros afectados podrían elevar recurso de casación y revisión ante el Tribunal Supremo.
Pero ni lo uno ni lo otro. En un exceso de celo –llamémoslo así– se opta por interrumpir las adquisiciones de revistas culturales en las bibliotecas públicas. Ignoro si con ello el Tribunal interrumpe el proceso y no existirá nunca el dictamen que avale esa decisión, o si por el contrario éste sigue su curso. Si así fuera, podría darse la paradoja de que éste no encontrara vulneración a la Ley de Subvenciones. O que sí encontrara que se vulnera, y que alguien decidiera recurrirlo (o no). En uno y otro caso, la consecuencia es similar: en lo que dure ese proceso las bibliotecas no habrán recibido las revistas, un daño que no podrá repararse.

Ante todo este despropósito solo acierto a intuir dos motivaciones: que los responsables hayan querido curarse en salud, poner la venda antes que la herida. O que detrás esté una voluntad política de recortar también por ahí. Personalmente me da igual, porque otra vez las consecuencias son las mismas: los ciudadanos no podrán leer las revistas en las bibliotecas, los editores de éstas verán empeorar sus ya maltrechas economías –la medida ya se está llevando por delante unas cuantas cabeceras, algunas históricas y que forman parte del patrimonio cultural de este país– y las bibliotecas verán mermadas también por esta vía sus adquisiciones.

"Estamos buscando una fórmula de encaje legal, en cooperación con comunidades autónomas y ayuntamientos, porque a nosotros también nos parecería un drama que desaparecieran las revistas culturales, y por nuestra parte vamos a hacer lo necesario para evitarlo"

Por mucho que insista el ministro, el proceso es erróneo. Al invertirse en el tiempo las medidas a tomar, el "paréntesis Wert" es ya desde este mes de enero una realidad. Lo lógico hubiera sido encontrar la solución jurídica primero, evitando interrumpir las subvenciones. Pero se ha hecho al revés. Es cuestión de semanas, ni siquiera meses, el que el daño sea irreparable.

8.2.12

Ocho asociaciones de diseñadores firman un comunicado conjunto sobre la imagen de la Candidatura Olímpica

Es un hecho sin precedentes. No se recuerda que cinco ocho asociaciones de diseñadores consensúen y suscriban un texto de estas características. Hay que alegrarse, por mucho que las ausencias sean especialmente sonoras.

Comunicado imagen candidatura olímpica Madrid 2020

Desde las asociaciones abajo firmantes manifestamos nuestro estupor y disconformidad con el proceso seguido para la elección del identificativo para la Candidatura Olímpica de Madrid 2020, así como con el resultado obtenido. La convocatoria de un concurso entre estudiantes, más allá de la desconsideración hacia el colectivo de profesionales del diseño y hacia la actividad profesional que desarrollan, no es un proceso idóneo para obtener la mejor solución. Incluso la tentación que supone un concurso de este tipo en lo que a repercusión mediática se refiere, suele volverse en contra y acabar con un resultado exactamente contrario al esperado, como ya conocen y como ya sucedió en el concurso de diseño para la candidatura de 2016. (seguir leyendo)

7.2.12

A la cultura no se la mata, basta con dejarla morir

No dejo fuera ni a los grandes ayuntamientos, ni a las comunidades autónomas, ni al gobierno central. Como si de una consigna se tratara, todos están actuando igual.
La estrategia consiste en no decir ni que sí ni que no. Cualquier acontecimiento relacionado con la cultura necesita meses de preparación, contactar y convencer a quienes desde fuera han de aportar contenidos, prever servicios externos... desde las distintas administraciones lo que se está haciendo en infinidad de casos es retrasar y retrasar la decisión sobre si se podrá contar o no con presupuesto. Los organizadores de festivales, encuentros, ciclos, jornadas, exposiciones, van estirando su entusiasmo en condiciones precarias a la espera de la noticia: que no habrá recorte o este será pequeño. Los políticos entretanto, dando largas, sin comprometerse pero sin decir que no. Al final las fechas se echan encima, y el organizador optará por lanzarse a la piscina sin saber si hay agua, con lo que posiblemente se arruine, o decidirá suspender. El político habrá conseguido su objetivo, recortar sin tener que mover un dedo.
Por esta vía estamos viendo caer festivales de cine y teatro, encuentros de artistas, jornadas de debate cultural, exposiciones, y un sinfín de actividades que formaban parte de eso que llamamos la agenda cultural.

Las revistas culturales en las bibliotecas no iban a ser menos

Cito textualmente al ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, en la sesión del Congreso de la semana pasada, en el turno de réplica a una intervención del diputado Chesús Yuste:

"Este es un problema jurídico, no es un problema material o sustantivo y primero tenemos que intentar resolverlo jurídicamente. ¿Cuál es el problema jurídico? Pues que la forma en que se estaba realizando este apoyo directo a las revistas culturales a través de compra en bloque vulneraba posiblementela Ley Generalde Subvenciones y se había recibido en el ministerio una advertencia en este sentido por parte del Tribunal de Cuentas. ¿Qué estamos haciendo? Estamos buscando una fórmula de encaje legal, en cooperación con comunidades autónomas y ayuntamientos, porque a nosotros también nos parecería un drama que desaparecieran las revistas culturales, y por nuestra parte vamos a hacer lo necesario para evitarlo"

Me consta que es cierto, lo del problema jurídico y el toque que el Tribunal de Cuentas les ha dado. Pero estas subvenciones vienen produciéndose con idéntica forma de financiación desde hace veinte años. Lo lógico si existe un problema jurídico es arreglarlo, y si ese problema se remonta a veinte años atrás no viene ya de unos meses. Habrá que modificar lo que sea menester para cumplir con lo que el Tribunal de Cuentas exija. Eso sería lo lógico. Pero aquí se ha hecho al revés: de momento echamos el cerrojo, y vemos si en el entretiempo –que si damos con la fórmula, que si no– se nos queda el enfermo por el camino. Y así, no nos cuesta.
Hasta estoy dispuesto a decir que me creo las palabras del ministro. Que de verdad están trabajando en ello. Que a él también le parece un drama que desaparezcan las revistas culturales y que no lo dice porque es lo que tiene que decir... incluso aunque sea verdad, señor ministro, y dentro de un tiempo, vuelvan a existir las suscripiciones a las revistas culturales en las bibliotecas públicas, es importante saber que durante este tiempo que las bibliotecas no recibirán sus ejemplares, sucederán cosas. Porque la cultura, con dinero o sin él, no se ha parado nunca. Durante el tiempo que ustedes están tardando, las bibliotecas han visto interrumpidas sus suscripciones a revistas culturales. Lo que no consiguieron dos guerras, una dictadura, otras crisis, lo están consiguiendo ustedes por un quítame ahí unas páginas con el Tribunal de Cuentas.
Si ustedes no se dan prisa por encontrar una solución inmediata, dentro de unos años, señor ministro, en las colecciones existirá un vacío correspondiente a 2012, un hueco en las estanterías de nuestras bibliotecas. Y muy posiblemente, los bibliotecarios y los lectores de este país le pongan un nombre: el paréntesis de Wert. Usted podrá decir que no tiene la culpa. Porque usted no está matando ese trocito de la cultura. Simplemente, lo está dejando morir.









6.2.12

Nos Visual, los concursos y las cesiones de derechos

Sigue coleando el asunto del cartel del Carnaval del Ayuntamiento de Madrid. En ningún caso podríamos defender al Ayuntamiento, que se equivoca, y no solo esta vez, convocando estos concursos. Pero es inaceptable la posición del diseñador. Una mentira, por mil veces que se repita, no se convierte en verdad. Las bases del primer concurso, el de Lleida, especificaban claramente la cesión de determinados derechos de reproducción, concretamente donde dice: "la imagen del cartel ganador y la de los diez finalistas de cada convocatoria se publicarán en la revista de Fiestas del Otoño, editada por IMAC del Ayuntamiento de Lleida".
Con esa cesión, el cartel incumplía la condición de inédito que se requería en las bases del segundo concurso, el de Madrid. Así, no cabe sino dar la razón al Ayuntamiento al decidir no utilizar el cartel ganador y reclamar la devolución del premio. Y preocupante, muy preocupante, es la imagen de esta profesión que se está transmitiendo, no ya solo por la actitud del autor, sino por ese corporativismo malentendido que está llevando a muchos a defender su postura.
Nos Visual ha publicado en su web una declaración en la que mantiene su impostura. Sigue equivocándose al mantenerse en su posición y falsear la realidad: que cedió unos derechos que no le pertenecían (pinchar en la imagen para ampliar).


2.2.12

El entierro del diseño de la sardina

Sin haberse apagado el fuego del logotipo para la candidatura olímpica, estalla también el asunto del cartel de carnaval. Si de ésta los que mandan en Madrid no se replantean lo del diseño en esta ciudad, entonces es que ya no tiene remedio.
El cartel ganador del concurso, obra de Fernando Jiménez Sánchez, había sido presentado anteriormente con pequeñas diferencias al concurso para el Carnaval de Lleida, quedando finalista.
Sigamos la secuencia de los hechos. Al principio, desde el Ayuntamiento intenta minimizarse la polémica, y un portavoz de la Concejalía de las Artes manifiesta que el cartel es original e inédito.
Unas horas más tarde, rectifican afirmando que el cartel no es inédito. En un alarde de estulticia, manifiestan que ese diseño no se utilizará y que el propio Ayuntamiento diseñara uno nuevo, que no costará nada.
Enseguida, los autores manifiestan que no devolverán los 4000 euros del premio.

En otras ocasiones ya he manifestado lo que opino de estos concursos. Y al tiempo, no recuerdo haber escrito nunca sobre los que se presentan a ellos. Me parece que desde el colectivo de diseñadores hay que ser enérgicos en la protesta mientras los concursos indiscriminados se sigan convocando. También creo que los diseñadores no debemos prestarnos a participar como jurados, y en la medida que se pueda, cuando nos llaman, intentar reconducir el concurso hacia una solución que no resulte peyorativa ni denigrante para la profesión. Pero mientras existan estos concursos –y seguirán existiendo–, la decisión de presentarse es individual, y por ello debe respetarse aunque no se comparta. Hay que pensar que los estudiantes pueden considerar estos concursos como una vía de conseguir trabajo –y vista la precariedad laboral que hay en los estudios, poco podemos los profesionales echarles en cara–. De alcanzar cierta notoriedad y enriquecer el portfolio. Y por qué no, de aspirar a llevarse el dinero del premio.
Me gusta menos cuando son los profesionales que ya está en el mercado quienes se presentan, como es el caso. Con ello se invalidan los argumentos colectivos e individuales en contra de esta práctica. Ahí cada uno debe medir su compromiso con la profesión, donde pone el listón de la ética y en cuanto valora su trabajo y la no conveniencia de entrar en procesos especulativos de contratación. Porque al final, un concurso sustituye a un encargo, es una mala vía de contratación. Insisto, son opciones individuales que no hay que compartir, pero que no deben –yo, al menos me resisto a ello– denostarse en público.

Pero este caso es distinto

 En las bases del concurso de Lleida se especificaba claramente que "la imagen del cartel ganador y la de los diez finalistas de cada convocatoria se publicarán en la revista de Fiestas del Otoño, editada por IMAC del Ayuntamiento de Lleida".
En un concurso, las bases son un contrato que obliga a las partes. Los participantes, por el hecho de serlo, asumen ese contrato. Cuando el diseñador Fernando Jiménez Sánchez participa en el concurso de Madrid, está cediendo unos derechos que no le pertenecen, porque ya los cedió al presentarse y quedar finalista en Lleida. Desde el punto de vista legal, espero que sus abogados le asesoren bien y le aconsejen devolver el dinero. Si lo hace no habría mucho problema, pero si no lo hace, el Ayuntamiento puede denunciarle, no ya sólo por la apropiación indebida de la cuantía del premio, sino por los perjuicios ocasionados a su imagen, e incluso por los economicos que se hayan derivado del fraude que supuso ceder aquellos derechos de los que no era titular: gastos de adaptaciones a formatos y soportes, impresiones en el caso de que hayan existido, etc. Es más, y ya como ciudadano de Madrid, animo, diría que exijo al Ayuntamiento que se lo reclame, que ese dinero no sale ni del bolsillo del concejal ni del Ayuntamiento, sale de los impuestos que pagamos.
Más allá del asunto legal, me preocupa más el ético y el estético. Aunque no esté de moda, sigo pensando como antaño he oído decir a los diseñadores mayores que cuando hacemos un diseño, aunque nos pague un cliente trabajamos para las personas sobre las que incidirá. En este caso, para los ciudadanos de Madrid. ¿Es ético darles como diseño el cartel que no quisieron en Lleida, máxime cuando es un dato público que se acabará sabiendo?.
Una vez estallada la polémica, cuando el asunto trasciende la relación cliente-proveedor/concursante, se quiera o no el diseñador está representando al colectivo profesional. No puede darse por bueno –aunque haya quien lo hace– que los diseñadores nos dedicamos a reciclar trabajos fallidos, no puede darse por bueno que nuestra praxis consiste en jugársela al cliente si se deja, no puede ser bueno que se piense que aunque nuestro trabajo no cumpla los requisitos necesarios para su utilización, por incapacidad o maldad nuestra, no asumimos esas responsabilidades... y todos estos elementos se dan en el caso que nos ocupa.
A mí personalmente me da igual donde tenga puesto el rasero ético este señor, es su problema. Pero sí quiero dejar bien claro que no todos los diseñadores actuamos así. Que no quiero que se me compare ni se me incluya en ningún grupo ni categoría con él. Porque no basta con ser buen grafista, hay que ser profesional. Y éste, no es de los nuestros. Al menos, no de los míos.


31.1.12

¿Es el vídeo de la candidatura olímpica o un anuncio de El Corte Inglés?

 A los madrileños nos quieren contagiar el entusiasmo por el nuevo intento para que Madrid albergue los juegos olímpicos. Nos cuentan lo importante que será para la ciudad... no nos engañemos: esto es una operación de marketing. Con los impuestos pagamos las infraestructuras, nos piden que seamos voluntarios, pero al final, esto es un negocio. Y como tal negocio, serán las empresas las que saquen tajada.
Basta ver despacito el vídeo de la candidatura. Es una fiesta de marcas y logotipos, "casualmente" dejados caer en cada plano. Vodaphone, Firestone, Iberia, Adidas, Vips, FedEx, Cajamadrid... y sobretodo, el Corte Inglés. Hasta en tres planos. Y en uno de ellos, en una audacia del realizador, el logotipo aparece hasta tres veces. Nos toman por tontos.


















27.1.12

El concurso de logos para la candidatura olímpica y los directores de las escuelas

Para la candidatura del 2012 fue el lío con Mariscal, que ganó el concurso restringido pero al alcalde no le gustó. Para el 2016 un concurso popular, con urnas de votos en las calles... lo de siempre: algún finalista descalificado por plagio, mucho debate marrullero...
Toca ahora el 2020, y en otro desprecio a los profesionales del diseño, esta vez el concurso es entre los estudiantes. No merecería ni el esfuerzo de quejarse, que el Ayuntamiento de Madrid con el diseño es caso perdido, y nada cambiará mientras quienes deberían alzar la voz sigan ahí, de mamporreros y paniaguados oficiales.
Pero sí, al final toca hablar de ello. Esta vez no es por la alcaldesa, que llegó después y que la tengo en los cien días de cortesía (te quedan 69, querida Ana). Ni por los mamporreros, que no consta que en este despropósito tenga más responsabilidad que el callo y otorgo.
Esta vez, y la indignación es mayúscula, creo que los que no tienen perdón son los directores de las escuelas que se han prestado, que han empujado a sus alumnos a participar en un concurso con unas bases que ya no es que sean injustas, es que rozan la ilegalidad, y ponen a los participantes a los pies de los caballos. En otro concurso podíamos apelar a aquello de que el que se presenta es porque quiere, pero aquí son las escuelas quienes presentan, iba a decir prostituyen, a los alumnos. ¿Y quién es el guapo que se niega, arriesgando las consecuencias que pueda tener en sus calificaciones?. Además de que aprendan a usar las capas de photoshop o sepan lo que son las ligaduras, la obligación de esas escuelas y sus directores es preparar a los alumnos para ser profesionales, educarlos en la ética profesional y en la exigencia de su cumplimiento, por todas las partes. Permitir o incitar la participación en este concurso es inmoral en quienes esas obligaciones tienen. Son proxenetas intelectuales.
Reproduzco la parte de las bases del concurso que se refieren a la cesión de derechos. Las negritas y las acotaciones en rojo son mías. Desde aquí, ahora mismo, exijo la destitución de los directores de las escuelas que hayan presentado a los alumnos a este concurso. Por incapaces.
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CESION DE DERECHOS
Los participantes [ni los ganadores ni los finalistas, todos los participantes] que presenten sus Proyectos de Diseño al presente Concurso, ceden a la Organizadora, con carácter exclusivo, con facultad de cesión remunerada a terceros, [!!!!!!] para un ámbito territorial mundial y por el máximo tiempo de vigencia de los derechos, todos los derechos de propiedad intelectual, industrial o de cualquier otro tipo [¿qué clase de contrato es éste que exige la cesión de cualquier tipo de derecho? al pie de la letra, podrían embargarles la casa si quieren...] (incluyendo de modo enunciativo, derechos de autor, derechos conexos a la propiedad intelectual, diseños industriales, modelos industriales, patentes, marcas, modelos de utilidad, nombres comerciales, nombres de dominio o ‘know-how’) que se deriven, se incluyan o se usen en los Proyectos presentados al Concurso (en adelante, “Derechos de Propiedad Intelectual e Industrial”) y, en particular, los derechos de reproducción, fijación, distribución, y comunicación pública de los Proyectos. La autorización anterior incluye asimismo la transformación de los diseños [quiere esto decir que el ganador, cuya recompensa principal sería el reconocimiento, no podrá decir que es suyo si lo modifica el estudio que posteriormente se encargue de implementarlo] o procesos incluidos en los Proyectos presentados a Concurso en la medida necesaria para su adecuación a las necesidades de la Organizadora para la confección del Logo definitivo por la empresa de diseño a la que se encomiende tal tarea. La Organizadora está facultada, pero no obligada, para difundir o publicar los Proyectos presentados a Concurso.

Los participantes que presenten sus Proyectos de Diseño garantizan ser titulares de los Derechos de Propiedad Intelectual e Industrial que se incluyan o se usen en los Proyectos presentados al presente Concurso con el alcance suficiente para su presentación al Concurso y para su posterior utilización en las condiciones establecidas en las presentes Bases Legales. En los supuestos en que los Proyectos presentados al Concurso muestren imágenes de personas reconocibles, la persona física que presente la candidatura garantiza haber obtenido todas las autorizaciones necesarias para su presentación al presente Concurso así como para el uso de las mismas en las condiciones establecidas en las presentes Bases Legales.

La Organizadora no será responsable por cualquier incumplimiento de cualquier norma aplicable o por la infracción de cualquier derecho de terceros causada por o en relación con los Proyectos presentados al Concurso, asumiendo los participantes que se presenten al Concurso la obligación de indemnizar y mantener indemne a la Organizadora frente a cualquier gasto, coste, daño o perjuicio que pudiera derivarse de una reclamación judicial o extrajudicial o de un procedimiento administrativo que pudiera iniciarse a cause de o en relación con las causas aquí expuestas. [o lo que es lo mismo, aunque no ganes y no te remuneren, podrán usar e incluso revender lo que hayas presentado, e incluso en este caso te haces cargo de cualquier reclamación que les haga un tercero y los costes que se derivan].

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Por no distraer, dejo pendiente para otro post la parte donde dice que la confección del Logo definitivo lo hará "la empresa de diseño a la que se encomiende tal tarea".





26.1.12

Entre megaupload y el P2P sí hay diferencias



Intencionadamente al escribir esto, hago abstracción de aspectos legales y morales. Simplemente no creo que la solución a la piratería vaya a venir por el lado de las legislaciones, porque no tienen sentido las leyes cuando no hay medios para hacerlas cumplir. Y apelar a los argumentos de lo que es bueno y malo, a la lágrima por los autores y la creación, es ñoño e ineficaz. Y diría que contraproducente.

La consecuencia inmediata del cierre de megaupload ha sido la recuperación de las descargas P2P como alternativa. Aunque a contracorriente, voy a seguir manteniendo que el disfrute de la cultura y la posesión/propiedad no son lo mismo, porque lo creo así desde hace años. Cuando disfruto un Barceló en un museo, cuando leo un libro de una biblioteca, cuando veo una película española en la dos, no poseo un Barceló, ni un libro, ni una película.
Formatos como los que propone Apple en su tienda para la música, como Spotify, como las descargas desde quedelibros.com –donde la gente que lee lo que más se lee lo encuentra todo–, como los capítulos que Antena 3 ofrece en su web minutos después de emitirlos, como las descargas de megaupload o el visionado online con su famoso minuto 72... todos tienen una cosa en común: descargas lo que vas a disfrutar, o ni siquiera lo descargas, simplemente lo disfrutas. Sea una peli, un capítulo, un libro, una canción o un disco entero.
El P2P, en cambio, tiende a la acumulación innecesaria y compulsiva de contenidos: nos será casi siempre más fácil encontrar la discografía completa de un autor que una canción en concreto. Las series se descargan por temporadas y no por capítulos. Y no hablemos ya de los libros: paquetes de 100, 1.000 o 10,000 libros que se desgargan en menos de una hora y que ocupan relativamente poco en nuestros discos. Cerrando otras vías, esto es lo que se fomenta.
Siendo más legal por aquello del intercambio entre usuarios, es mucho más difícil de perseguir porque todo ese material no reside en ningún lugar. A mí el P2P me gusta menos. La sobreabundancia resta valor a las cosas. Del mismo modo que Spotify supuso que la gente dejara de bajar y acumular canciones –no me hace falta tener canciones, me basta saber que están ahí para cuando quiera oírlas–, el golpe a Megaupload y la cadena de reacciones en otras páginas similares devuelve a los usuarios a la situación de hace tres o cuatro años: hay que descargar el máximo de material y acumularlo, por lo que pueda pasar.
Visto de otro modo: cuando alguien descarga un libro y lo lee no es muy distinto que si lo pidiera en una biblioteca o a un amigo. Cuando alguien se descarga en una hora diez mil libros, tiene en casa una librería de barrio entera, y entonces...

23.1.12

Lo de megaupload es solo el ariete

Como han hecho siempre, se agarran a lo puntual para ir después a por todo. Aquí lo que está en cuestión son conceptos como compartir cultura, o el acceso gratuito a la cultura. Vean si no como La Industria dispara con bala aquí contra El País, por haber compartido un enlace al libro que hacía como que leía Camps en el juicio.
No pudiendo ir a por las páginas de enlaces, han empezado con el patadón en la puerta de Megaupload, y no quiero pensar como un tribunal dictamine que la acción fue desproporcionada y causó perjuicio innecesario a terceros, van a tener que vender hasta la estatua de Lincoln para pagar las indemnizaciones.
Pero el siguiente paso será cuestionar que puedan compartirse documentos en abierto, cualquier documento, no sea que no se tengan los derechos. Como el porsiaca por el que teníamos que pagar el canon, ustedes saben.
Gentes que graban y comparten en Vimeo, gentes que escriben o editan y comparten en Scribd o en Issuu... eso es lo que no puede ser. Es competencia desleal, si se ofrece la cultura gratis, ¿cómo vamos a vender la nuestra?. Y siempre habrá un archivo ilegal, un documento que tomar como mecha para dinamitar la casa entera.
Bienvenidos al nuevo orden. Nos queda callar o luchar. Pero que nos quede claro, aquí no nos estamos jugando poder ver series o pelis sin pasar por taquilla, aquí nos jugamos la cultura, la nuestra y la de los que vengan después.
Entretanto, me permito una de autopromo: en este perfil de Issuu y en este otro compartimos cientos de libros y artículos que hemos editado, de los que tenemos derechos y el permiso de los autores. Disfruten sin pagar, porque la generosidad de esos que los crearon así lo permite. De momento. Si tuviéramos que hospedarlos en un servidor propio y pagar el tráfico, dejarían de ser gratis. Que eso y no otra cosa es lo que ellos quieren, eso es lo que nos estamos jugando.

22.1.12

En el mundo tangible, estarían hablando de cerrar Correos y Seur

Hace dos años publiqué una entrada con este mismo título. Incluso hablaba de Megaupload. Creíamos que no sucedería, pero hemos pecado de ingenuos. Dejo el enlace a aquel post por si alguien quiere leerlo ahora. Siento haber sido tan gafe.

19.1.12

Decepción. La AEACP no denunciará a Lidl

Ni tres días han pasado desde que la AEACP anunció que se querellaría con Lidl por las cláusulas abusivas en la convocatoria de un concurso, y como apuntábamos que podía suceder, ha comunicado que no habrá denuncia tras llegar a un arreglo. Si existía posibilidad de acuerdo, ¿no debían haberlo intentado antes de amenazar públicamente? A la mayoría nos importa un rábano lo que haga Lidl, lo apetecible era que una cláusula de abuso en Propiedad Intelectual en las bases de un concurso llegara a juicio. No será esta vez. Todos han jugado su tonto papel en esta historia: Lidl queda como el malo de la película, la AEACP tiene su momentito de gloria para que parezca que hace algo, y los medios que picaron el anzuelo y publicaron la nota de prensa a capón han tenido que apresurarse a reproducir también la nota en que se dice que todo ha sido un gatillazo, como preveíamos en este mismo blog.
En la telebasura del famoseo está a la orden del día airear las amenazas de supuestas querellas que nunca se concretan pero que dan de sí en cuanto a ruido, notoriedad y circo; si ahora la Asociación de Agencias se va a apuntar a esa práctica amenazando públicamente a los anunciantes –extraño modo de defender a sus asociados– que avise. Más que nada, para no hacer caso.

16.1.12

¿acciones legales frente a concursos abusivos? Esto es nuevo

La Asociación Española de Agencias de Comunicación Publicitaria (AEACP) ha decidido emprender acciones legales ante las condiciones incluidas en la convocatoria del concurso creativo recientemente lanzado por Lidl. El motivo de estas acciones es la cláusula por la que Lidl Supermercados se reserva el derecho de utilización de las piezas presentadas por todas las agencias, por el hecho de concursar, aunque no sean las adjudicatarias del concurso.
Ojalá que siga adelante el proceso, aunque me temo que esto se solucionará en una reunión y retirarán la cláusula, que como dicen en mi pueblo, "perro no come carne de perro". Cientos de concursos se convocan cada año con esa cláusula, en ocasiones han sido las acciones conjuntas de ataque en redes sociales las que han conseguido eliminarlas y obligar a rectificar al convocante (caso Heineken y LABoral, por poner dos ejemplos). Que sea una asociación de agencias quien lo intente ahora por la vía legal abre una nueva posibilidad, la de que no se amilanen y lo lleven hasta el final, lo ganen y exista jurisprudencia. Sólo por ello, les animo a que lo hagan, que no sea un un enseñar la piedra que luego se quede en nada...
La noticia completa, aquí.

12.1.12

Esto me va a costar 5000 euros...

Me arrepentiré, pero estas son ahora las reglas del juego. Los lectores de este blog no merecen que por dinero les prive de algo interesante. Este enlace (pincha aquí) me va a costar cinco mil euros, 830.000 de las futuras pesetas.

22.12.11

Parece que por eso de dedicarse uno al diseño tendría que diseñar una felicitación. Yo no soy nada navideño (soy antinavidá, así de claro) así que esto es lo que soy capaz de ofrecer a los lectores de este blog.


21.12.11

Economía para zotes (X). Las cifras con más de cinco ceros

En la zona euro vivimos 350 millones de personas. El BCE ha repartido 500.000mill.€ entre los bancos esta semana. A ti te toca poner 1.430€. Que lo sepas. Y a tu hijo otros 1.430€, y a cada enfermo, a cada parado, a cada jubilado también, 1430€... estoy convencido de que el sistema se basa en que en cuanto hay más de cinco ceros, nos perdemos... porque si no, estaríamos todos quemando autobuses.

20.12.11

De por qué los concursos de diseño son un mal negocio para los que se presentan, y muy bueno para quienes los convocan

Podrían coleccionarse los argumentos para defender los concursos de diseño: que si son una gran oportunidad para los estudiantes y los diseñadores más jóvenes, que si la dotación (en ocasiones) es mayor que lo que se pagaría a un diseñador si se tratara de un encargo....

Los concursos son un negocio sólo para el que los convoca, a partir del trabajo gratis de los que participan. Las expectativas de ganar son absurdas, a la simple estadística hay que añadir que los jurados son una caja de sorpresas que se rige por argumentos subjetivos cuando no directamente peregrinos, y en los que las variables –los intereses del pagano, la estulticia de algún miembro del jurado que distorsiona la opinión del resto...– pueden llevar el resultado a lugares sorprendentes. Y lo digo con conocimiento de causa, que en algunos he estado.

A la búsqueda de argumentos que avalen estas tesis, creo haber encontrado uno que no he utilizado aún. ¿Cuánto cuesta un concurso de diseño? ¿Quién lo paga?

Me he permitido coger, a modo de ejemplo, el que parece que se está convirtiendo en el concurso estrella en nuestro país: el Francisco Mantecón, que organiza Terras Gaudas. 16000 euros repartidos en tres premios y un accésit, reconozco que está bien dotado.
Quiera el lector imaginar las cuentas por mí en lo restante: convocar y agasajar a un jurado de popes del diseño que se dejan querer (¿cobran por ello?, no lo sé, espero que sí), logística, una comunicación bien planteada, exposición posterior, entrega de premios por todo lo alto... ponga usted la cifra que desee. Hay que reconocer que no escatiman en gasto ni en ruido. Del mismo modo que convendremos en que en ellos recae el beneficio: ni en los diseñadores –más allá de los ganadores– ni en el diseño.

Ahora bien, esos son los costes del organizador. Pero veamos cuales son los costes reales. Este año se han presentado 2100 piezas de 54 países. No consta el dato de cuantas de acá y cuantas del extranjero, en la edición anterior superaron el cincuenta por ciento... démoslo por bueno. Mitad y mitad.

Hay que presentar el cartel sobre soporte rígido en 50x70. Hemos buscado en papelesespeciales.es y cada cartón pluma cuesta cuatro euros.

También hay que adjuntar el archivo en un CD: Cuesta 0,60€ en fnac.es.

Vayamos con el envío. Para los participantes españoles el comparador de precios mensajerialowcost.es nos dice que costará unos diez euros, y 39€ para los extranjeros. saquemos como media 24€ por envío.

Habrá que hacer un plotter, afortunadamente es un coste que ha bajado mucho en los últimos tiempos, en zonaplotter.com cuesta doce euros, plastificado y todo.

Recapitulando:
  • Cartón pluma: 4€ por 2100 = 8400€
  • Soporte CD: 0.60€ por 2100 = 1260€
  • Gastos de mensajería: 24€ por 2100 = 50400€
  • Plotter: 12€ por 2100 = 25200€
Lo sumamos todo y nos damos cuenta de que los diseñadores hemos invertido en unos premios a beneficio de la imagen de una compañía la friolera de ochenta y cinco mil doscientos sesenta euros (85260€). Sí, catorce millones ciento ochenta y seis mil setenta de las antiguas pesetas.

Por no mencionar el tiempo empleado, podríamos hablar de que si cada aspirante ha dedicado cuatro horas a su cartel, cobradas a precio de empleo-basura, pongamos diez euros la hora, son cuarenta euros por 2100 participantes... pero no, eso sería hacer demagogia.

16.12.11

El diseño a cultura, ¡YA!

Primero desmantelan el Ddi, que era el único referente en la estructura del Estado en lo que se refiere al diseño y su promoción. En teoría traspasan las funciones y el presupuesto a la empresa ENISA, que se apresura a prometer y no cumplir que mantendrá los compromisos y actividades del Ddi. Y ahora, estos organizan una reunión en la que van a hablar del diseño como marca de un país (sic).
A ver si nos vamos enterando: si el diseño y su promoción está repartido en minicentros autonómicos, su proyección es la que es: local, endogámica y mínima. Porque el Centro de Promoción de Diseño de La Rioja, Castilla-La Mancha o Aragón irán a Japón a promocionar sus respectivos diseños locales, o como eso no tiene sentido, con un poco de suerte ni siquiera irán.
Si los señores de ENISA (a quienes el diseño les toca un pie, para qué engañarnos) si de verdad quieren promocionar algo el diseño patrio podrían empezar por recuperar el contenido que durante años se generó en la web del Ddi, que era un referente, y que se apresuraron a descolgar en cuanto llegaron. Un material en el que se invirtieron muchos recursos públicos y esfuerzo humano, y que ha desaparecido para siempre, parece ser, aunque prometieran lo contrario.
Algunos nos pasamos años advirtiendo que la promoción del diseño colgando de la innovación, las pymes, economía, industria, era un error que íbamos a pagar muy caro. Se nos llamó culturetas, perroflautas del diseño. Pues bien, parece que ya hemos llegado al final del sendero que propusisteis, y no hay nada. ¿qué tal si desandamos lo andado y tiramos por el otro camino? Peor no puede ser...



Home de la web que se supone que representa la promoción del diseño español en el mundo. Sí, a mí también me produce sonrojo. A ellos parece ser que no...

4.12.11

Esperanza Aguirre y mi pareidolia ilegal

Mis amigos saben –lo sufren– de mi obsesión por las pareidolias, que me lleva a encontrar rostros donde no los hay (¿o sí?). Las recojo aquí, por si alguien quiere entretenerse.

Ayer fuimos a ver la expo de Juan Gatti en el espacio que el Canal tiene en Rios Rosas. En el jardín, vi esto y le hice esta foto. Inmediatamente se me acercó un segurata gritando que no podía hacer fotos. Señora Esperanza Aguirre, el Canal de Isabel II aunque le pese todavía es público, y sus jardines son públicos, de los madrileños. Ni de usted ni de sus pistoleros sin pistola, aunque para entrar nos pidan el DNI, que es una vergüenza. Hacer fotos no es un delito, aunque ustedes (Gallardón y su menda) se empeñen en hacernos vivir en una ciudad invivible, donde todo está prohibido, donde el espacio público es para ustedes un cortijo donde los ciudadanos estorbamos si llevamos camisetas verdes, si paseamos en grupo, si "robamos" la comida que tiran a la basura las multinacionales de alimentación... pues al final hice la foto, mire usté. Y ahora, si quiere, mande a alguien a ponerme la multa. Tonta, que es usté más tonta que la última rebanada del pan bimbo.

2.12.11

Economía para zotes (IX). La devaluación, esa desconocida

Prácticamente todos los economistas coinciden en que la devaluación de la moneda es una herramienta válida para las economías, otra cosa es que no se pongan de acuerdo ni en el momento de usarla ni en su proporción. Por primera vez oí a Arcadi Oliveres hace meses hablar de que había que desdoblar la moneda única, un euro para los países fuertes y otro para los que están –estamos, debería decir– en mayores dificultades. Hoy es una opinión que empieza a extenderse. Hace poco leí que la solución (pido perdón, no recuerdo dónde ni quien lo escribía) era que se salieran del euro Francia y Alemania. Y no parecía que lo dijera en broma: ellos podrían tener sus monedas fuertes y el euro no tendría que ser reforzado artificialmente fastidiándonos a los demás. Y si antes de verano era "anatemático" hablar de que Grecia y algún país tenían que salir de la moneda única, hoy aunque se diga poco, creo que son muchos los que creen que eso es lo que acabará pasando.

Todo esto, al final se reduce a algo muy simple: una misma moneda para economías distintas supone que su mayor o menor fortaleza puede beneficiar a unos, pero perjudicará a otros. Y como aquí las decisiones las condicionan los países que pretenden una moneda fuerte, los demás sufrimos más de lo debido por no poder usar la devaluación como herramienta.

Pero, ¿a quien beneficia la devaluación? Supone un esfuerzo para el ciudadano de a pie, que pasa a cobrar menos; o habría que decir lo mismo, pero en una moneda que vale menos. Por muy bien que se haga acabará produciéndose una cierta inflación, débil a corto plazo porque las economías están prácticamente estancadas, pero segura a medio plazo. De la mano de esa inflación subirán los sueldos en una proporción parecida.

Sin dejar de lado esto último, en realidad, a quien de verdad le perjudica es a cualquiera que tenga dinero. Esto es, a los ahorradores y a los ricos. ¿Sólo a ellos? No, hay alguien aun más perjudicado: los bancos. Cuando la deuda privada es alta, y aquí lo es, una devaluación le amarga la vida al prestamista y alivia al deudor. Si yo tengo una hipoteca cuyo montante es hoy de, pongamos 100.000 euros "fuertes", después de la devaluación yo debería la misma cantidad, pero de euros débiles. El banco me prestó un dinero con el que se podían comprar más cosas que con el que le voy a devolver. Y algo parecido sucede con la deuda pública: el estado imprime billetes con los que pagarla, pero esos billetes, aunque su valor nominal sea el mismo, valen menos. Ahí tenemos el ejemplo de Islandia, que crece este año al 3% después de haber devaluado su moneda un 25%. O el de Irlanda, que en una situación parecida, no ha podido devaluar al estar en la zona euro.

Y siendo así, ¿cuánto falta para que empecemos a devaluar, para que ganen los ciudadanos y los estados y por una vez, sean los mercados los que pierdan? Seguramente, en cuanto Ángela deje de confundir Alemania con "los bancos alemanes".

1.12.11

diseño y dignidad


Madrid es un cortijo en lo que al diseño ocupa. Cuando casi todas las autonomías tienen un centro de promoción del diseño de titularidad pública, aquí ya ni nos acordamos que existió el CEDIMA (Centro de Diseño de Madrid). Creo recordar que era en tiempos de Leguina...

No ha ayudado tampoco el desmantelamiento del Ddi, que aunque de ámbito estatal cubría determinadas carencias al respecto.

El cotarro lo maneja desde hace unos años ese extraño maridaje de conveniencia entre Dimad y el Ayuntamiento, vía Matadero... si se privatiza la sanidad, ¿por qué no desviar también presupuesto y funciones en este terreno? El resultado lo conocemos y cada uno tiene su opinión, que la mía ya la he dejado clara otras veces...

Uno quiere pensar que, aun no estando de acuerdo con lo que se hace y con lo que sucede, no gustándole la perpetuidad de cargos y el camarismo que deja fuera a casi todos para que siempre sean unos pocos los que salen en todas las fotos, los objetivos deben estar claros y la manera de alcanzarlos también. Pero cosas como la que estos días vemos en las marquesinas y mupis de Madrid, apuntan todo lo contrario.

Se trata de la campaña "pon tus ideas a caminar, para la crisis, crea una empresa". La firma el Ayuntamiento de Madrid. Más allá del contenido*, lo que llama la atención es la leyenda que se lee en el lateral: "Campaña gráfica cedida por DIMAD / INCYDE". Ignoro lo que haya cedido INCYDE, que es una fundación que cuelga de las Cámaras de Comercio. Lo que está claro es lo que cede DIMAD: el diseño. Acaso debiera el Ayuntamiento preocuparse menos de las empresas que no existen, y pensar que las que existen están para contratarlas. Y concretamente las de diseño, para encargarles las campañas. Aunque exigirle eso a Gallardón es pedir al olmo peras en almíbar. Pero a quien sí hay que exigirle es a quien representa a los diseñadores de Madrid. Si las asociaciones –sea Dimad, el CDEC o cualquier otra– entienden que la defensa de esta profesión es resolver gratis las necesidades de comunicación de las instituciones –nada es gratis, todos lo sabemos–, evitándoles el trance de tener que contratar a los profesionales, hay que cuestionarse si tiene sentido su existencia, o cuál es la contraprestación que reciben a cambio, ellas o quienes las dirigen. No sabemos a quién están beneficiando, pero queda claro quiénes son los perjudicados: los diseñadores,  aquellos para cuya defensa dicen existir.

Cuando como en este caso el autor del diseño gratis es el presidente de la asociación en cuestión, y coincide que es el diseñador que posiblemente más encargos recibe del ayuntamiento, ya sea para una identidad o para inventarse las luces de navidad, y el que sin duda más fotos se hace con el alcalde... puede cada uno pensar lo que quiera. A mí, no me gusta.
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*a algunos nos puede sonar como lo que se cuenta de María Antonieta, cuando estando tomando el té le dijeron aquello de que "el pueblo pide pan, y no hay pan", a lo que ella contestó, "pues que le den pastas".


28.11.11

Cartel de la Final de la Davis

El Ayuntamiento de Sevilla convoca con una página de Facebook un concurso para el cartel de la final de la Copa Davis que se ha de celebrar allí. El premio para el ganador es "un día inolvidable en la ciudad de Sevilla" (sic). Como son estas cosas, el mejor cartel que se presenta y gana es este:

A alguien le saltan las alarmas sobre el ridículo que podemos llegar a hacer, y con buen criterio decide que no será el que se utilice. Aparece entonces este otro, que no tienen reparo en publicitar a bombo y platillo. El cachondeíto en las redes sociales es de órdago.


23.11.11

Economía para zotes (VIII) La solución es el Ejército

Recupero este artículo de El País publicado en agosto, en el que se hablaba de la deuda del ejército. Sabemos que tenemos que ahorrar 16000M de euros este año, y resulta que tenemos un agujero en armamento de 26000M que parece que es intocable.

Cita el artículo las palabras en el Congreso del secretario de Estado de Defensa Constantino Méndez –que no es sospechoso de antimilitarista–: “No deberíamos haber adquirido sistemas [de armas] que no vamos a utilizar, para escenarios de confrontación que no existen y, lo que es más grave, con un dinero que no teníamos entonces ni tenemos ahora”.

La cuestión, básicamente, es que debemos un montón de armamento ya entregado o comprometido. El Ministerio de Industria prestó a las empresas armamentísticas patrias créditos sin interés por 15000M de euros para que fabricaran esas armas que después íbamos a comprarles y ahora, como dice el artículo, "el problema es que recortar el pedido puede suponer penalizaciones económicas, disparar el coste unitario y poner en graves dificultades a empresas emblemáticas del sector". 

No hace falta decir que si la solución pasa por que los fabricantes de armas no cobren y lo pasen mal, a algunos nos parece deliciosa, pero ya sabemos que en política eso no funciona así, no sigamos por ahí.

El caso es que llevamos tiempo oyendo el runrún de que la solución a la crisis pasa por una autoridad única europea en materia económica, o lo que es lo mismo, darle calidad de derecho a lo que de hecho ya está sucediendo visto como injieren los mandamases franceses y alemanes en todo lo que suceda en la UE.

Es mucho más fácil. Quizá el enemigo es económico. Pero como sucede desde la edad media, la solución está en unir los ejércitos para derrotar al enemigo común. Entonces era para ser más fuertes, hoy sería para ser razonablemente más eficaces. O menos costosos. Grecia, con todos sus recortes, no deja de comprar armas –sí, a franceses y alemanes, tiene delito la cosa– y tiene un ejército desproporcionado. Quiere eso decir que unificando ejércitos, ellos serían por una vez los ricos. Nosotros aportaríamos también nuestro potencial, trasladando al común europeo ese agujero que tenemos. Imaginen: todo 2012 sin tener que recortar un euro y nos sobrarían 10000M.

El que tengamos la certeza absoluta de que esto no va a suceder, no quiere decir que no sería una alternativa. No soy tan ingenuo como para pensar que ni siquiera se les ha pasado por la cabeza. De hecho, me he acercado al programa electoral de don Mariano a ver qué dice del asunto de la defensa. Ni por asomo, ni una alusión. Como me decía mi madre, no te metas en las conversaciones de los mayores.

16.11.11

Economía para zotes (VII) Los intereses de la deuda, ¿cuánto pagamos cada uno?

Hoy hemos despertado con esta noticia que publica el diario ABC: España paga casi cien millones al día por los intereses de la deuda pública.

Dicen los expertos que tenemos una capacidad limitada de asimilar las cantidades, que llega un momento en que cuando son grandes, no distinguimos cuán grandes son. Así, con la economía nos está pasando: oímos cifras de endeudamiento, de intereses, de producto interior bruto, de inversión, pero nuestro cerebro no es capaz de mesurarlas. "Yo, es que a partir de X, me pierdo", solemos decir.

Así, la cifra del titular de ABC podría pasarnos desapercibida, sin llamar nuestra atención. Pero no sucedería si nos dijeran que a cada español, unos por otros, nos toca pagar dos euros diarios de intereses de la deuda. Y que cuando decimos a cada español, no dejamos fuera ni a los parados, ni a los jubilados, ni a los niños, ni a los enfermos... a todos. Y que esos dos euros no son de lunes a viernes; el sabado y el domingo... también tenemos que pagar los dos euros. Y en vacaciones, también.

Que esos dos euros son sesenta al mes, setecientos veinte al año. Y que son por persona, no por unidad familiar: en una casa, si hay dos niños, un matrimonio y un abuelo, a esa familia le toca pagar la friolera de trescientos euros al mes, tresmil seiscientos al año.

Y recordemos, esto son sólo los intereses, lo que se paga porque existe la deuda, pero después de pagarlos, la deuda sigue ahí. Creciendo. Y hay que pagarla aparte.

Nadie se atreve a decirlo: estamos en bancarrota. Nosotros y todos los demás países. Los gobernantes y el sistema financiero parecen haber llegado a un pacto diabólico: cada día nos entretienen con un susto, una noticia peor que la del día anterior, con ello se nos olvida el análisis real de lo que pasa. En lugar de dejarnos ver el bosque, nos pasan cada día la diapositiva de un árbol.

No toca aquí dar una solución, aunque si dependiera de mí lo tendría claro. Hacer un simpa en toda regla, todos a la vez. Como los adolescentes en las cafeterías.

Pues eso, que hoy a ti te tocan dos euros. Y a mí, otros dos. Y mañana, también.

10.11.11

Antonio María de Ávila, director de la Federación de Gremios de Editores, confirma que las ventas de e-books alcanzan los 815 millones de euros en los seis primeros meses del año

Evidentemente, esta cifra es falsa. Cuando se manejan los números a nuestro antojo, cuando se falsean para que nos den la razón, o lo que es peor, para crear "estados de opinión" favorables a los intereses económicos de algunos, hay que medir el alcance de la pedrada. Hace unos días leí en el diario Público la noticia: "Los editores dicen que tendrán que irse de España si la piratería no baja".

 En ella puede leerse que la piratería alcanza ya el 49,3% en el sector del libro digital, de tal forma que la mitad de los libros consumidos son descargados fuera de las tiendas online. Don Antonio María declara que el valor económico de los libros pirateados en los seis primeros meses del año ascendió a 793,2 millones de euros.
Bastaría cruzar esos dos datos para conocer el que la Federación se niega sistemáticamente a dar: si el valor económico de lo pirateado es de 793,2 millones, y supone el 49,3%, las ventas de libros electrónicos alcanzan en sólo la primera mitad del año los 815 millones de euros. No está nada mal. Lástima que no sea verdad.

 Estoy seguro de que se me acusará de que el titular de este post es más falso que un euro de cien pesetas. Evidentemente lo es. Aunque sería más fácil si la Federación aportara las cifras de las ventas legales (¿cómo es posible conocer las de la piratería hasta con decimales, y no dar nunca las de las ventas legales?), si nos contaran cómo se llega al porcentaje de piratería, y así podríamos echar nosotros la cuenta de la vieja.

16.10.11

La ley de la botella

Anda revuelto Madrid ahora que se sabe que el alcalde da el salto y nos dejará en su puesto, con toda probabilidad, a la consorte del ex... pues yo soy optimista.
Gallardón es un megalómano, que quiere un Madrid cortesano y folcklórico. Con sus aventuras olímpicas, su matadero gafado y donde la cultura no cabe, porque lo que le interesa son "las artes". Un Madrid de cartonpiedra donde vivir es cada día más difícil. La otra de momento es sólo una facha perlona que dirigirá el consistorio como quien dirige el costurero de la parroquia, o eso espero. Esta es una ciudad maravillosa, que casi basta con dejar hacer para que rule. Es lo que espero de la Botella, que se haga muchas fotos y deje a los madrileños que seamos los que hagamos Madrid. Como en los ochenta. Como la Barcelona de los noventa. Tenemos que empezar a valorar a los políticos no por lo que hacen, sino por lo que dejan hacer. Yo quiero una alcaldesa florero. Ojalá lo sea.

10.10.11

Economía para zotes (VI). ¿Por qué nadie habla de Islandia?

No dejen de leer este artículo de Manuel Castells en La Vanguardia. Les adelanto algunas perlas:
  • Islandia crece al 2,3%.
  • Ha estabilizado su sistema financiero tras su colapso total en 2008.
  • Ha reducido el paro, que ha descendido al 6,7%. 
  • Ha relegitimado su sistema político mediante la preparación de una nueva Constitución con amplia participación ciudadana.
Pero no solo eso, además:
  • Ha devaluado la corona islandesa en un 40% (algo que no puede hacer Grecia)
  • Con ello ha espoleado sustancialmente las exportaciones de pesca y aluminio.
  • Con ello además, ha abaratado el turismo al tiempo que ha limitado las importaciones en favor del consumo interno. 
  • El Gobierno ha adoptado medidas de austeridad pero apenas se ha visto obligado a disminuir los gastos sociales porque se ha ahorrado el costo que hubiera representado recapitalizar a los bancos.
 La gran pregunta es entonces... ¿por qué nadie habla de Islandia? Parece evidente que en la solución islandesa los que pagan la fiesta no son los ciudadanos, sino los causantes de la crisis: banqueros y especuladores. Es por ello que son muchos los interesados en que no se hable de Islandia. No vaya a ser que cunda el ejemplo.

¿editar para iPad?. Inquietudes de editor...

Un suponer (seamos generosos): 150.000 iPads en España.
La mitad no paga por contenidos. Como mucho por algún juego. 75.000.
Es gente culta, pensemos que dos terceras partes lee libros: 50.000.
De ellos, un 20% tiene ya un e-reader, y del resto, la mitad prefiere leer en papel a una pantalla que emite luz (sí, el iPad emite luz, algo que nos obsesionaba hasta hace poco y que parece que hoy ya no importa a nadie): 20.000.

En papel trabajamos sobre un target, digamos, de 10 millones de lectores. Aquí, sobre 20.000.
Por cada mil ejemplares en papel que podamos vender, aquí venderíamos 2.
Dos de cada tres libros se comprar para regalar, no para leer (¿o acaso creéis que a todos nos da por leer en navidades?). Y no se regalan archivos de iPad. O sea, que esos dos ejemplares quedan reducidos a "uno o ninguno".

Y ahora, puedes seguir insistiendo en preguntarme por qué no me molesto en publicar títulos para iPad.

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Ya sé que cualquiera de estas cifras puede ponerse en duda... antes de hacerlo, piensa que deliberadamente he obviado la más importante: la de los que leen sin pagar, vía "lado oscuro"...

27.9.11

Economía para zotes (V). De los eufemismos de los políticos y la ética periodística

Los políticos juegan sucio, eso lo sabemos. Pero debería preocuparnos que los medios les bailen el agua. Esta semana hemos leído titulares como este:

Cataluña pide a médicos y enfermeros que renuncien a la mitad de la extra de navidad.

Es cierto, ese es el lenguaje torticero que usan los que mandan... pero cabría esperar algo de crítica por parte de los que escriben en los periódicos y quienes redactan las noticias en los informativos.
Ignoro si pueden o no quitarles la paga extra a los sanitarios, y si para ello se sacarán un decreto, una ley express o lo harán a capón, y que vengan luego tribunales varios a enmendarles la plana. Lo que está claro es que no están pidiendo nada. La acción de pedir implica que el sujeto pueda elegir si concede o no lo que se pide, y me temo que los sufridos trabajadores no se van a poder negar.
El planteamiento es inmoral, porque implica que la última decisión es del personal sanitario, cosa que no es cierta, pero eso da igual: se trata de poner a la ciudadanía en contra de ese colectivo –como hace Espe con los educadores, Cospedal con los farmacéuticos o Tomás Gómez con los padres que llevan a sus hijos a colegios privados ahorrándonos a todos una pasta– y trasladar el mensaje de que son insolidarios y egoístas.
Deberían ser los periodistas menos complacientes o más avispados. Y los políticos más leales a los ciudadanos. De lo primero, albergo alguna esperanza, de lo segundo, no.

23.9.11

Economía para zotes (IV). ¿Por qué todos coinciden en que es malo que la bolsa baje?

Ayer bajó el IBEX casi un 5%. Tema de conversación para tertulianos, de análisis para analistas, y abren con ello todos los informativos y los periódicos. Con la bolsa nos pasa como al Real Madrid de Florentino, cuando los aficionados decían aquello de "hemos vendido la ciudad deportiva", como si fueran a llevarse algo.
A mí no me preocupan estos desplomes, al contrario, solo les veo ventajas.
Porque el dinero de la economía especulativa no está en la economía real. Todo los que invierten en empresas que sin motivo aparente incrementan su supuesto valor un diez por ciento en un par de días, dejan de invertirlo en la economía de verdad, la que crea empleo, la que paga impuestos, la que produce...
Porque el dinero busca refugios donde puede. Si la bolsa sube, la deuda de los países deja de ser interesante, y por tanto sube su precio también.
Porque si los especuladores (perdón, los inversores) pierden, alguien gana. No sé quién, pero alguien gana. ¿quizá los estados? ¿quizá las empresas más pequeñas que no cotizan en bolsa?
Por las mismas, cuando los inversores dan un pelotazo alguien pierde, y sospecho que somos nosotros.
Porque me gusta que el negocio de un señor que hace viviendas o vende petróleo sea sacarle un margen razonable a lo que produce cuando yo compro. Para lo otro, para que las empresas incrementen desmesuradamente su valor, sólo hay una vía: vender sus productos y servicios más caros de lo que tendría que ser. Lo que ha pasado y nos ha llevado a donde estamos.
Y por último, porque parece que hemos asumido que la recuperación económica sólo se produce si las bolsas suben. Pero para que suban tienen que estar abajo, así que cuanto antes toquen fondo, mejor. Lo peor de esta crisis no es que sea dura, sino que es larga.

Resumiendo, que aunque sea ir contracorriente, a mí me alegra cada vez que se cae la bolsa.

14.9.11

Economía para zotes (III). De cómo nos han levantado las cajas de ahorros y les tenemos que dar las gracias

Este es un post que lleva duda incluida. Quiero decir que no tengo claro que las cosas sean así, pero no he encontrado a nadie que me explique que son de otra manera y de qué manera son. Agradeceré cualquier luz sobre el asunto

Todos pensábamos que las cajas de ahorros (antiguas cajas de pensiones y montes de piedad) eran de los impositores, de quienes teníamos ahí nuestros ahorros. Las sanearon con dinero de todos, y una vez puestas en bonito, las banquirizan y se ponen a vender las acciones de la resultante en la bolsa. El dinero de esas acciones no van a los impositores, ni siquiera al Estado, sino que se queda en la entidad. Quienes han pagado por esas acciones en realidad no compran, porque pasan a ser propietarios de algo que crece proporcionalmente al dinero que han invertido: en realidad se pagan a sí mismos. Yo creo que nos han hecho un trile en toda regla.

13.9.11

Economía para zotes (II). De cómo arreglábamos esta crisis sin tocar las pensiones, ni la Constitución, sin recortes sociales… en realidad sólo hay que ser valientes y cambiar la Ley de Costas



De todo lo que ha pasado en el último año la única consecuencia positiva que podría extraerse es que ya no hay intocables, es decir, ya no vale como argumento decir eso de que “no, es que eso no se puede hacer”. Nada había más sagrado en este país que los derechos de los funcionarios… pues los tocaron. Tampoco nuestros pensionistas parecían estar en zona de peligro, y ahí los tenemos, congelados, los pobres. Creímos que educación y sanidad sería lo último en recortarse, y unos y otros han decidido que era por ahí por donde había que empezar. Pero además teníamos un intocable por excelencia: la Constitución. Dos semanas, en agosto sin debate y sin preguntarnos si nos parece bien, eso es lo que han tardado, dos semanas…

Así las cosas, no voy a admitir que me vengan con que la Ley de Costas es intocable, lo siento, pero no…

Sin profundizar mucho en los aspectos más finos de la mencionada ley –eso que lo hagan los abogados y si es necesario se retoca, que sabemos lo fácil que va a ser retocarlo todo a partir de ahora– su objeto es “regular la determinación, protección, utilización y policía del dominio publico marítimo terrestre, y especialmente de la rivera del mar. Para ello, determina una “servidumbre de protección”, que es de 100 metros desde la orilla hacia el interior, 20 metros si se trata de suelo urbano (sí, visto lo visto, a mí también me parece que mejor hubiera sido al revés…).

En realidad no propongo una reforma enorme ni sustancial, sólo hay que cambiar esas cifras, y allí donde dice que son veinte metros o cien, cambiarlo por novecientos quilómetros. A ver, que para eso nuestras señorías son unos flechas, sólo hay que ver cómo mientras echábamos una siesta nos han cambiado otra ley para que los partidos pequeños nuevos no puedan presentarse; sin que nos doliera, ni nos hemos enterado… Y con ese cambio conseguiríamos que, por ejemplo, Peñaranda de Duero fuera a partir de ahora parte de la playa de Sagunto.

Pudiendo aplicar la Ley de Costas a todo el territorio, el siguiente paso es enajenar del concepto de propiedad todo el suelo de nuestro país. Si, se puede, sin ir más lejos he leído que a un pobre hombre, aplicando esta ley que es de 1988, le han expropiado el único molino de mareas que existe en el País Vasco, construido en 1693 y habitado desde entonces. Por lo que se ve era una construcción ilegal.

Pero no hay que alarmarse, porque esta propuesta no afectaría a nuestras vidas. Bastaría con que la expropiación y por tanto retirada del título de propiedad, fuera acompañada automáticamente de otro título en que se nos reconociera el derecho de uso y disfrute por un período, pongamos, de 70 años. Nuestra casa seguiría siendo nuestra casa, pero no así el suelo sobre el que se construyó, y por tanto no podríamos especular con ella. Porque aunque podamos venderla traspasando el usufructo del suelo, el tiempo corre en contra de éste y con ello, no existe apenas revalorización. Esto tampoco es tan nuevo, que ya se está haciendo con éxito en los aparcamientos de residentes de algunas ciudades como Madrid.

Pero es que además de un plumazo nos quitamos de encima el problema de las viviendas vacías, nadie va a querer tenerlas para ver como cada día valen menos… del mismo modo, los bancos sacarían al mercado todos esos edificios que acumulan en propiedad sin uso. Y hasta es posible que se lo pensaran muy mucho antes de ejecutar una hipoteca más, para quedarse con un inmueble que esta vez no lleva consigo la propiedad del suelo, que es lo que de verdad se revalorizaba hasta ahora.

Todo esto traería una racionalización del precio y sobre todo una estabilidad a medio plazo.

Con lo que nos obsesiona a los españoles lo de la herencia que hay que dejar a los hijos, más de uno se estará preguntando ¿y qué pasa con mi casa transcurrido el tiempo del usufructo?. No sería mucho problema, los hijos o nietos de cualquiera de nosotros podrían, a precio razonable, renovar a modo de alquiler ese derecho de uso, contribuyendo así a financiar los ayuntamientos, que serían en realidad los propietarios del suelo.

Sí, ya sé que es imposible. Como imposible pensábamos que era cambiar la constitución en quince días, en el mes de agosto.



12.9.11

Economía para zotes. ¿por qué somos tan generosos con Grecia?

A alguien puede llamarle la atención que Europa esté siendo tan espléndida con Grecia, cuando quién más quién menos, ya tiene sus problemas en casa...
Es hora de decirlo claro. A Grecia lo que la mata es el euro. Y si se le inyecta, es sólo para evitar, o al menos retrasar su salida de la moneda europea.

Si Grecia se sale del euro lo que pasará es esto:
  • Volverá a imprimir dracmas.
  • Prohibirá la circulación interna de euros, con lo que sus ciudadanos tendrán que cambiarle los euros por dracmas. En unas semanas, Grecia se habrá hecho con todo el circulante. Incluso con buena parte de los ahorros de los griegos. Pasará a tener un capitalito para empezar a negociar la quita con sus acreedores.
  • Grecia dejará de importar más que lo imprescindible, pero crecerá el consumo interno frente a lo importado. 
  • Pasará a ser un país "barato": incremento de turismo, y sus exportaciones crecerán. Hasta crecerá el empleo. Y para el estado, no será lo mismo pagar los sueldos públicos –su mayor quebradero de cabeza– y las pensiones en euros que en dracmas.
  • Pasará a ser un país interesante para instalarse las multinacionales.
Visto así, todo son ventajas. Soy consciente de los inconvenientes, que los hay (riesgo de corralito, de inflación descontrolada...) pero aun así, es la solución viable. Esa, o que se les siga inyectando dinero. Pero eso no puede ser eterno.

1.8.11

de las putas y los rastrojos

Arco ha vuelto a convocar su concurso de ideas para el diseño de la Sala VIP en su próxima edición. Me entero por la web del Centro de Diseño de Castilla-La Mancha, que se caracteriza por la incoherencia: tan pronto se adhiere a un manifiesto contra los concursos mal convocados como los anuncia, uno detrás de otro, en su web.
De Arco no cabe esperar al respecto nada, indignados ha tenido siempre a los fotógrafos, a los artistas y a los diseñadores, pues juega siempre a favor utilizando eso de que "si deberías pagarnos tú, tal es la importancia de trabajar para nosotros". Y hay que decir que les suele funcionar...
Cosa peor es que un Centro de Promoción del Diseño (ya saben, dinero público para determinados fines) no entienda que a según que cosas, desde su posición, no hay que darles bola.
Hace ya tiempo decidí que en este blog no denunciaría sino aquellos concursos mal convocados que, por una u otra razón, fueran diferentes del resto, pues hay muchos y resulta cansino.
Lo chirriante esta vez es que "El jurado valorará positivamente tanto la novedad y originalidad de la propuesta, como aquellos proyectos que gracias a la contribución de un patrocinador o marca se presupuesten por debajo del importe máximo establecido para la ejecución". 
Desde luego, es una nueva variable que no habíamos visto en un concurso: si vienes con el esponsor debajo del brazo, tiene bonus. Ni la excelencia ni la calidad, ahora lo que cuentan son los padrinos. La cosa está muy malita.

13.7.11

el precio fijo ha muerto, ¡Viva el precio fijo!


Ando enfrascado en la lectura de una serie de artículos que sobre el precio fijo del libro aparecen en el último número de la revista Texturas. A falta de acabar de leerlos, me quedo con el certero análisis –y valiente, me consta que está levantando ampollas– de Julieta Lionetti, sugerente desde el enunciado, "De eso no se habla", hasta la sentencia final, que le he tomado prestada para titular este post.
No menos interesante es la propuesta de Manuel Gil, a quien se la tengo oída y bien argumentada: que el precio fijo lo sea hasta el punto de venta, sea éste librería de barrio, cadena o gran superficie, y a partir de ahí, libre hasta el comprador final.
Los argumentos a favor y en contra son muchos, y resistiré la tentación de añadir los míos; baste decir que no creo en el precio fijo. Pero hay una consideración que me parece oportuna. En lo leído se menciona a los libreros, a los editores, a los distribuidores, a los autores, incluso a las bibliotecas... pero sobre los lectores y la lectura , apenas alguna alusión de pasada. Me preocupa. Es de sentido común que debieran estar en el centro del debate. El precio fijo dicen que beneficia al librero, no perjudica a las cadenas, y quizá nos sea cómodo a los editores... pero tiene jodidos a los lectores. Los libros son caros. Y todo parece orquestado para que eso no cambie. El precio fijo es en realidad un pacto entre todos para que el libro siga siendo un lujo, para que no tenga segundo mercado, no es importante que se lean y se vendan muchos libros, sino mantener unos precios suficientes como para que todos pillen su trozo de pastel sin ceder una miga, a costa del lector.
No me gustan estos pactos. Me recuerda a lo que pasa en el mercado de la ropa: suelo comprar en rebajas pantalones, camisas, cinturones... pero no seré el único que se ha dado cuenta: no hay rebajas en la ropa interior. El libro, por obra y gracia del precio fijo, es como los gallumbos y las bragas. Y no me gusta.

8.7.11

¿Cuándo perdimos el norte?


  1. Cuando la cosa está cuesta arriba debiéramos ser especialmente cuidadosos en la imagen que de nuestra actividad proyectamos. En momentos de bonanza los deslices se enjuagan mejor, y duelen menos.
  2. Hace poco supimos de una iniciativa loable según la cual, bajo el denominativo de “¡Publicidad, sí!” asociaciones vinculadas a los medios, las agencias de publicidad, los anunciantes, prometían establecer un frente común para la defensa y puesta en valor de la publicidad como actividad. Debiera ser una buena noticia.
  3. Nos llega ahora que la primera iniciativa visible consiste en una campaña de defensa y promoción del sector hortofrutícola. Bien está aunque chirría que los implicados vayan a tener que trabajar gratis. Ni los agricultores son Cáritas ni el Ministerio de Medio Ambiente es la UNICEF.
  4. Asistimos a la rueda de prensa, con puesta en escena inmejorable: el presidente de la Asociación de Agencias, el del Club de Creativos, y la ministra como maestra de ceremonias. La primera incomodidad surge cuando se nos comunica que ni los medios, ni las agencias de publicidad van a cobrar por sus inserciones ni por su trabajo. La creatividad también será gratis, por cuenta del cdec. En estas, alguien pregunta a la ministra cuanto aporta el ministerio en todo esto. Nada. El ministerio ofrece su colaboración, sin que se defina en qué consiste esa colaboración, pero no aporta cantidad alguna. Esto es como que te inviten a cenar al mejor restaurante y pretendas que además te den las gracias por asistir.
  5. El precedente es terrible. A nadie escapa que sobre la mesa del Ministerio tenía que estar la puesta en marcha de una campaña para contrarrestar el efecto que la sospecha lanzada desde Europa pueda haber tenido sobre el consumo de los productos implicados. Una campaña que en buena lógica hubiera salido a concurso, la hubiera realizado una agencia de publicidad, la hubieran pensado sus creativos, y se hubiera traducido en inserciones publicitarias en los medios. Quienes deberían defenderles a unos y a otros, sus asociaciones, en realidad les han levantado el cliente y además han ofrecido gratis lo que ellos, como no puede ser de otro modo, cobran. La situación va mucho más allá del dumping o la competencia desleal, roza la prevaricación.
  6. Los cultivadores de productos hortícolas merecen el mayor respeto. Pero no nos equivoquemos, son un sector productivo próspero y no exento de ayudas, nos referimos a que no son ni cooperantes en misiones arriesgadas ni monjas de la caridad que regenten comedores sociales. Pero incluso ellos, sin saberlo, son los damnificados. La graciosa generosidad de las asociaciones sectoriales ha resultado en una campaña de perfil bajo –sin duda, no ha de pasar a los anales de la creatividad– con una planificación sin más estrategia que el “allá donde sea gratis”, a la que hay que preverle una eficacia cuando menos dudosa. Pero su existencia puede ser la coartada para que la otra campaña, la que debiera haber puesto en marcha con todos los controles y garantías el ministerio, se eluda.
  7. Nadie sale ganando. Tampoco el Club de Creativos saldrá bien parado de esta: inmerso en los últimos años en una crisis de identidad con sus socios y quienes no lo son, parecía que empezaba a abrirse una nueva vía por la que avanzar. La reciente celebración del Día A, en la que una élite definida son los invitados –los de siempre– mientras la tropa se ha quedado fuera un año más, a la que hay que sumar ahora esta novedosa forma de defender a los socios –regalando su trabajo–, puede hacer tambalear el entusiasmo con que se recibió hace unos meses la llegada de una nueva junta directiva sin estrellas y con un programa de renovación.
  8. Las agencias y creativos saben que tienen ahora un nuevo agente en el mercado dispuesto a regalar su trabajo. Hoy son los agricultores, pero ¿harán lo mismo si la DGT viene a pedirles que hagan gratis también sus campañas? Porque, al fin y al cabo, estaría mucho más justificado: entre una campaña para vender pepinos y una para salvar vidas… ß
  9. Cuando la cosa está cuesta arriba debiéramos ser especialmente cuidadosos en la imagen que de nuestra actividad proyectamos. En momentos de bonanza los deslices se enjuagan mejor, y duelen menos.
  10. Hace poco supimos de una iniciativa loable según la cual, bajo el denominativo de “¡Publicidad, sí!” asociaciones vinculadas a los medios, las agencias de publicidad, los anunciantes, prometían establecer un frente común para la defensa y puesta en valor de la publicidad como actividad. Debiera ser una buena noticia.
  11. Nos llega ahora que la primera iniciativa visible consiste en una campaña de defensa y promoción del sector hortofrutícola. Bien está aunque chirría que los implicados vayan a tener que trabajar gratis. Ni los agricultores son Cáritas ni el Ministerio de Medio Ambiente es la UNICEF.
  12. Asistimos a la rueda de prensa, con puesta en escena inmejorable: el presidente de la Asociación de Agencias, el del Club de Creativos, y la ministra como maestra de ceremonias. La primera incomodidad surge cuando se nos comunica que ni los medios, ni las agencias de publicidad van a cobrar por sus inserciones ni por su trabajo. La creatividad también será gratis, por cuenta del cdec. En estas, alguien pregunta a la ministra cuanto aporta el ministerio en todo esto. Nada. El ministerio ofrece su colaboración, sin que se defina en qué consiste esa colaboración, pero no aporta cantidad alguna. Esto es como que te inviten a cenar al mejor restaurante y pretendas que además te den las gracias por asistir.
  13. El precedente es terrible. A nadie escapa que sobre la mesa del Ministerio tenía que estar la puesta en marcha de una campaña para contrarrestar el efecto que la sospecha lanzada desde Europa pueda haber tenido sobre el consumo de los productos implicados. Una campaña que en buena lógica hubiera salido a concurso, la hubiera realizado una agencia de publicidad, la hubieran pensado sus creativos, y se hubiera traducido en inserciones publicitarias en los medios. Quienes deberían defenderles a unos y a otros, sus asociaciones, en realidad les han levantado el cliente y además han ofrecido gratis lo que ellos, como no puede ser de otro modo, cobran. La situación va mucho más allá del dumping o la competencia desleal, roza la prevaricación.
  14. Los cultivadores de productos hortícolas merecen el mayor respeto. Pero no nos equivoquemos, son un sector productivo próspero y no exento de ayudas, nos referimos a que no son ni cooperantes en misiones arriesgadas ni monjas de la caridad que regenten comedores sociales. Pero incluso ellos, sin saberlo, son los damnificados. La graciosa generosidad de las asociaciones sectoriales ha resultado en una campaña de perfil bajo –sin duda, no ha de pasar a los anales de la creatividad– con una planificación sin más estrategia que el “allá donde sea gratis”, a la que hay que preverle una eficacia cuando menos dudosa. Pero su existencia puede ser la coartada para que la otra campaña, la que debiera haber puesto en marcha con todos los controles y garantías el ministerio, se eluda.
  15. Nadie sale ganando. Tampoco el Club de Creativos saldrá bien parado de esta: inmerso en los últimos años en una crisis de identidad con sus socios y quienes no lo son, parecía que empezaba a abrirse una nueva vía por la que avanzar. La reciente celebración del Día A, en la que una élite definida son los invitados –los de siempre– mientras la tropa se ha quedado fuera un año más, a la que hay que sumar ahora esta novedosa forma de defender a los socios –regalando su trabajo–, puede hacer tambalear el entusiasmo con que se recibió hace unos meses la llegada de una nueva junta directiva sin estrellas y con un programa de renovación.

Las agencias y creativos saben que tienen ahora un nuevo agente en el mercado dispuesto a regalar su trabajo. Hoy son los agricultores, pero ¿harán lo mismo si la DGT viene a pedirles que hagan gratis también sus campañas? Porque, al fin y al cabo, estaría mucho más justificado: entre una campaña para vender pepinos y una para salvar vidas… (Publicado en Visual 151)Cuando la cosa está cuesta arriba debiéramos ser especialmente cuidadosos en la imagen que de nuestra actividad proyectamos. En momentos de bonanza los deslices se enjuagan mejor, y duelen menos.

Hace poco supimos de una iniciativa loable según la cual, bajo el denominativo de “¡Publicidad, sí!” asociaciones vinculadas a los medios, las agencias de publicidad, los anunciantes, prometían establecer un frente común para la defensa y puesta en valor de la publicidad como actividad. Debiera ser una buena noticia.
Nos llega ahora que la primera iniciativa visible consiste en una campaña de defensa y promoción del sector hortofrutícola. Bien está aunque chirría que los implicados vayan a tener que trabajar gratis. Ni los agricultores son Cáritas ni el Ministerio de Medio Ambiente es la UNICEF.
Asistimos a la rueda de prensa, con puesta en escena inmejorable: el presidente de la Asociación de Agencias, el del Club de Creativos, y la ministra como maestra de ceremonias. La primera incomodidad surge cuando se nos comunica que ni los medios, ni las agencias de publicidad van a cobrar por sus inserciones ni por su trabajo. La creatividad también será gratis, por cuenta del cdec. En estas, alguien pregunta a la ministra cuanto aporta el ministerio en todo esto. Nada. El ministerio ofrece su colaboración, sin que se defina en qué consiste esa colaboración, pero no aporta cantidad alguna. Esto es como que te inviten a cenar al mejor restaurante y pretendas que además te den las gracias por asistir.
El precedente es terrible. A nadie escapa que sobre la mesa del Ministerio tenía que estar la puesta en marcha de una campaña para contrarrestar el efecto que la sospecha lanzada desde Europa pueda haber tenido sobre el consumo de los productos implicados. Una campaña que en buena lógica hubiera salido a concurso, la hubiera realizado una agencia de publicidad, la hubieran pensado sus creativos, y se hubiera traducido en inserciones publicitarias en los medios. Quienes deberían defenderles a unos y a otros, sus asociaciones, en realidad les han levantado el cliente y además han ofrecido gratis lo que ellos, como no puede ser de otro modo, cobran. La situación va mucho más allá del dumping o la competencia desleal, roza la prevaricación.
Los cultivadores de productos hortícolas merecen el mayor respeto. Pero no nos equivoquemos, son un sector productivo próspero y no exento de ayudas, nos referimos a que no son ni cooperantes en misiones arriesgadas ni monjas de la caridad que regenten comedores sociales. Pero incluso ellos, sin saberlo, son los damnificados. La graciosa generosidad de las asociaciones sectoriales ha resultado en una campaña de perfil bajo –sin duda, no ha de pasar a los anales de la creatividad– con una planificación sin más estrategia que el “allá donde sea gratis”, a la que hay que preverle una eficacia cuando menos dudosa. Pero su existencia puede ser la coartada para que la otra campaña, la que debiera haber puesto en marcha con todos los controles y garantías el ministerio, se eluda.
Nadie sale ganando. Tampoco el Club de Creativos saldrá bien parado de esta: inmerso en los últimos años en una crisis de identidad con sus socios y quienes no lo son, parecía que empezaba a abrirse una nueva vía por la que avanzar. La reciente celebración del Día A, en la que una élite definida son los invitados –los de siempre– mientras la tropa se ha quedado fuera un año más, a la que hay que sumar ahora esta novedosa forma de defender a los socios –regalando su trabajo–, puede hacer tambalear el entusiasmo con que se recibió hace unos meses la llegada de una nueva junta directiva sin estrellas y con un programa de renovación.
Las agencias y creativos saben que tienen ahora un nuevo agente en el mercado dispuesto a regalar su trabajo. Hoy son los agricultores, pero ¿harán lo mismo si la DGT viene a pedirles que hagan gratis también sus campañas? Porque, al fin y al cabo, estaría mucho más justificado: entre una campaña para vender pepinos y una para salvar vidas… ß
[publicado en la revista Visual, nº 151] Cuando la cosa está cuesta arriba debiéramos ser especialmente cuidadosos en la imagen que de nuestra actividad proyectamos. En momentos de bonanza los deslices se enjuagan mejor, y duelen menos.
Hace poco supimos de una iniciativa loable según la cual, bajo el denominativo de “¡Publicidad, sí!” asociaciones vinculadas a los medios, las agencias de publicidad, los anunciantes, prometían establecer un frente común para la defensa y puesta en valor de la publicidad como actividad. Debiera ser una buena noticia.
Nos llega ahora que la primera iniciativa visible consiste en una campaña de defensa y promoción del sector hortofrutícola. Bien está aunque chirría que los implicados vayan a tener que trabajar gratis. Ni los agricultores son Cáritas ni el Ministerio de Medio Ambiente es la UNICEF.
Asistimos a la rueda de prensa, con puesta en escena inmejorable: el presidente de la Asociación de Agencias, el del Club de Creativos, y la ministra como maestra de ceremonias. La primera incomodidad surge cuando se nos comunica que ni los medios, ni las agencias de publicidad van a cobrar por sus inserciones ni por su trabajo. La creatividad también será gratis, por cuenta del cdec. En estas, alguien pregunta a la ministra cuanto aporta el ministerio en todo esto. Nada. El ministerio ofrece su colaboración, sin que se defina en qué consiste esa colaboración, pero no aporta cantidad alguna. Esto es como que te inviten a cenar al mejor restaurante y pretendas que además te den las gracias por asistir.
El precedente es terrible. A nadie escapa que sobre la mesa del Ministerio tenía que estar la puesta en marcha de una campaña para contrarrestar el efecto que la sospecha lanzada desde Europa pueda haber tenido sobre el consumo de los productos implicados. Una campaña que en buena lógica hubiera salido a concurso, la hubiera realizado una agencia de publicidad, la hubieran pensado sus creativos, y se hubiera traducido en inserciones publicitarias en los medios. Quienes deberían defenderles a unos y a otros, sus asociaciones, en realidad les han levantado el cliente y además han ofrecido gratis lo que ellos, como no puede ser de otro modo, cobran. La situación va mucho más allá del dumping o la competencia desleal, roza la prevaricación.
Los cultivadores de productos hortícolas merecen el mayor respeto. Pero no nos equivoquemos, son un sector productivo próspero y no exento de ayudas, nos referimos a que no son ni cooperantes en misiones arriesgadas ni monjas de la caridad que regenten comedores sociales. Pero incluso ellos, sin saberlo, son los damnificados. La graciosa generosidad de las asociaciones sectoriales ha resultado en una campaña de perfil bajo –sin duda, no ha de pasar a los anales de la creatividad– con una planificación sin más estrategia que el “allá donde sea gratis”, a la que hay que preverle una eficacia cuando menos dudosa. Pero su existencia puede ser la coartada para que la otra campaña, la que debiera haber puesto en marcha con todos los controles y garantías el ministerio, se eluda.
Nadie sale ganando. Tampoco el Club de Creativos saldrá bien parado de esta: inmerso en los últimos años en una crisis de identidad con sus socios y quienes no lo son, parecía que empezaba a abrirse una nueva vía por la que avanzar. La reciente celebración del Día A, en la que una élite definida son los invitados –los de siempre– mientras la tropa se ha quedado fuera un año más, a la que hay que sumar ahora esta novedosa forma de defender a los socios –regalando su trabajo–, puede hacer tambalear el entusiasmo con que se recibió hace unos meses la llegada de una nueva junta directiva sin estrellas y con un programa de renovación.
Las agencias y creativos saben que tienen ahora un nuevo agente en el mercado dispuesto a regalar su trabajo. Hoy son los agricultores, pero ¿harán lo mismo si la DGT viene a pedirles que hagan gratis también sus campañas? Porque, al fin y al cabo, estaría mucho más justificado: entre una campaña para vender pepinos y una para salvar vidas…
Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.