Este blog está discontinuado

Hola. Este blog ya no se actualiza. Pero me pareció bien que todo este material siguiera estando ahí. Por si alguna vez alguien quiere leerlo, y por contribuir a la basura informática.
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2.5.09


(Actualización el 1 de septiembre de 2009). Recibo una carta de D. Esteban Beltrán, Director de Amnistía Internacional. Pide disculpas, y matiza aspectos en los que él tiene razón. Quede dicho. Sigo siendo fan del trabajo que hacen. Y tan incondicional como siempre.



Amnistía Internacional, no todo vale

Hay pocos iderarios y labores con los que me identifique y admire más que los de Amnistía Internacional. Hace unos años realicé para ellos un cartel para una exposición colectiva sobre los derechos humanos. Esa exposición se ha repetido hasta la saciedad en distintos lugares y organismos sin que a los autores se nos comunicara. Se han editado en distintos formatos folletos y catálogos, no sabemos cuántos, sin que tuviéramos conocimiento y por tanto sin recibir al menos un ejemplar para archivo, que es lo menos que cabría esperar. Incluso me sorprendí al leer en cierta ocasión en la revista Diseño Interior que aquellos carteles los hicimos por encargo de la fundación de un banco (he de decir, que por convicciones propias, en toda mi vida he realizado un diseño para un banco).
Hoy me he pasado por la tienda on line de AI me encuentro con esto:
Con aquel cartel, que diseñé para tal función, años después, están estampando camisetas. Nadie me ha pedido permiso, no se me ha consultado si estoy de acuerdo con la adaptación (desde luego, con el color azul de fondo, en absoluto). Y lo que es peor, en ningún lugar figura quien es el autor. Una entidad para la defensa de los Derechos Humanos debe dar ejemplo, y los derechos morales de los autores están en la Declaración, en el artículo 27: "Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora".
A mí los intereses materiales me dan igual, pero soy escrupuloso con los morales. Sobretodo, porque no cuesta nada respetarlos y por tanto no hay motivo para no hacerlo. Yo creo que, además, cabe exigirles que den ejemplo. Es evidente que quienes compartimos sus ideas y colaboramos con ellos, no vamos a denunciarles, pero ello no les exime de hacer las cosas bien.
Y para que así conste, ya desde aquí autorizo a AI a hacer camisetas con esa imagen, les invito a hacerlo sobre un fondo de otro color, les exijo que aparezca mi nombre en la publicidad y en cada reproducción, como por otra parte figura que así debe ser en el contrato que firmé con ellos, y les sugiero que, por razones obvias, envíen un ejemplar de muestra de cada pieza que editen a los autores, porque no cuesta nada y es de sentido común.

7 comentarios:

Sebas dijo...

suele suceder con las ONG. Trabajas por la cara, y resultan ser mucho peor que un cliente, mucho menos respetuosas con tu trabajo. Tienen un síndrome del "objetivo", que les justifica lo que sea en el proceso. Y si se lo haces ver, te miran raro, como diciendo: "tú, de qué lado estás".
Cuando sucede, no queda sino olvidarse pronto para que cuando te llamen otra vez (ellos u otros) no se te quiten las ganas.

AnnieChristian dijo...

¡Y olé! al texto y al comentario de Sebas.

A veces existe una especie de "buenismo ambiental" en el que se sobreentiende la comprensión de las otras partes y es cierto, pero el pequeño detalle de un e-mail para ponerte en conocimiento seguro que no supone un esfuerzo.

Y la idea básica de que el trabajo que se regala sigue siendo menos valorado que el trabajo que se cobra sigue ahí, latiendo.

Alvaro dijo...

es que todo es una chapuza. Esa imagen se refería al derecho de información y opinión, la niña tiene un codigo de barras en vez de boca, y en ella aparece el art.19 de la Declaracion de DDHH. escrito con la grafía de santa teresa (tuve que hacerlo letra a letra).
Ahora la usan para conmemorar el día internacional de la mujer, la velocidad con el tocino...

...y sé lo que va a pasar: soy un puto pejiguero, y no hay que ponerse así. No es la primera vez.

AnnieChristian dijo...

Eso de ser pejiguero... lo odio, incluso cuando me toca a mí. Tengo una directora de arte muy maja de una agencia que siempre empieza con la frase "ya sé que soy muy quisquillosa, pero..." Pues no, no lo eres, si consideras que para que algo esté bien hay que hacer mil cambios, pues se hacen y si los pides por que sí, entonces no eres quisquillosa, eres una cabrona.

En fin, sé pejiguero, el día que el responsable intente freir un huevo con una batidora igual se da cuenta de que no es lo mismo una cosa que otra.

g.l.r. dijo...

Hola, Álvaro. He llegado hasta aquí desde el blog "idas y vueltas" y, si me lo permites, acudiré de vez en cuando.
Como tú mismo dices, no todo vale aunque, en un gesto que te honra, lo consientas y lo autorices.
Un saludo.

g.l.r. dijo...

Por cierto, he cometido un error. Mi torpeza, en ocasiones, me abruma. Lo lamento. El blog se llama "Ideas de ida y vuelta".
Otro saludo (por lo menos eso)

enrique dijo...

Coincido con el comentario de Sebas: mi experiencia con ONGs también ha sido frustrante, por no usar una palabra más gruesa

Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.