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1.3.10

Esponsorizar la crisis

A casi nadie ha pasado inadvertida la campaña de estosololoarreglamosentretodos.org. Y la primera reacción es positiva, parece bien que mucha gente se ponga de acuerdo para tratar de aunar esfuerzos y transmitir energía positiva, contra la crisis o contra lo que sea.
En cualquier caso, no hay que rascar mucho para darse cuenta de que no todo es tan inocente como nos lo pintan. Aun a riesgo de que se nos acuse de poner palos en no se sabe bien qué ruedas, analicemos qué se publicita, y sobre todo quién lo publicita.
Las campañas de espíritu patriótico –y ésta lo es– pertenecen a un género propio de los sistemas totalitarios y democracias en desarrollo. Aquí ya tuvimos las nuestras en las épocas de la dictadura, y salimos vacunados. Acaso no esté perdiendo fuerza esa inmunidad.
Si hubiera que buscar el antecedente, tendríamos que mirar hacia el fenómeno que Cuatro fue capaz de generar con la Eurocopa de Fútbol, aquel "podemos" que convirtieron en clamor para apoyar a la selección de fútbol. Apostaron muy fuerte y les salió bien. Pero aquello era sólo fútbol, y quedaba claro quién estaba detrás.
Aquí la cosa es distinta. Por un lado, detrás de esos rostros mediáticos que se prestan a ello, está la Fundación Confianza, creada al efecto. Y detrás de la fundación, y aquí viene lo que chirría, los cuatro millones de euros que han puesto las Cámaras de Comercio, la patronal de las grandes empresas constructoras (Seopan) y un buen número de grandes empresas (Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, BBVA, Santander, La Caixa, Caja Madrid, Repsol, Cepsa, Endesa, Iberdrola, Mapfre, Abertis, Mercadona, Indra, Renfe y Red Eléctrica).
A más de uno se le ocurrirán sugerencias dirigidas a estas empresas, bancos y patronales que podrían adoptar para ayudar a la situación económica: a los bancos, bastaría con que aflojaran un poco del dinero que llevamos ahorrando los ciudadanos desde hace años. A las empresas constructoras... mejor que se queden quietas, con eso es suficiente. A Renfe, que en vez de llevar medio vacíos los trenes que circulan por esa red de Alta Velocidad que les hemos pagado entre todos, bajara los precios lo que favorecería a las familias y a las empresas, aun a riesgo de que las líneas aéreas les afeen la conducta. A Repsol y Cepsa, que dejaran de pactar los precios y así el tribunal de la competencia dejaría de ponerles esas multas que tan a gusto pagan para poder seguir haciéndolo. A Telefónica, que olvide ese intervencionismo económico que pretenden imponer sobre internet: "la inteligencia está en las redes, y las redes son nuestras" declaraba no hace mucho el señor Alierta para justificar la intención de cobrar no sólo a quienes reciben los contenidos, sino también a quienes los producen. A las eléctricas, a Mapfre, a El Corte Inglés... seguro que cada uno tenemos nuestros argumentos y propuestas para cada una de estas empresas, sobre como pueden colaborar en sacar esto adelante.
¿Qué tiene toda esa gente en común? Es sencillo: necesitan que volvamos a consumir, a gastar, les va en ello sus cuentas de resultados. Ellos tienen el dinero para convencernos, sólo hace falta disfrazarlo de buen rollito. Y para eso está la publicidad, las agencias y los medios.
Son los mismos que han tenido su parte de protagonismo en meternos donde ahora estamos, quienes vienen ahora a convencernos de que empujemos para poder salir.
En resumidas cuentas: muchos creen que el consumo es la manera de salir de la crisis. Hay que hacer una campaña para fomentar ese consumo, o para minimizar los agentes que lo están frenando. ¿Y quien puede estar interesado en promover y, sobre todo, pagar esa campaña? Evidentemente, los que primero van a sacar tajada si el consumo remonta. Ni más, ni menos. Así de sencillo. Disfrazarlo de optimismo colectivo, de euforia compartida, vale para la selección de fútbol. Cuando lo que está en juego es la miseria, el dolor, la felicidad de las personas, es mezquino. O a mí me lo parece. No todo es manipulable, no todo se puede esponsorizar. La persuasión es un don, pero si abusas puede volverse en tu contra. Y puede acabar pasándoles.

5 comentarios:

Xènia Viladàs dijo...

seguro que tienes razón, Álvaro. un matiz solo: lo que hacen con esta campaña (de una forma todo menos sutil, estoy de acuerdo) es intentar esponsorizar la recuperación, no la crisis.
pero la crisis, entonces, ¿quién la ha esponsorizado? todo este mal rollo exacerbado durante tanto tiempo ¿crees que ha sido espontáneo, o también es publicidad, aunque realizada por profesionales más competentes?

Pau de Riba dijo...

gracias Álvaro por la pista. Dicen en quiénes somos: "Somos gente como tú, y pensamos lo mismo que tú piensas" Para una comunicación transparente no es buena idea camuflar de movimiento social un conjunto de empresas, y viendo los esponsors me da grima la mezcla de buenas intenciones con el ánimo al consumo. Y por cierto el tono de la campaña me parece muy convencional (buenas ideas, emociones universales…) y poco innovador.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo y de hecho algo me olía cuando vi insertada su publicidad en periódicos nacionales (cobran una pasta).
Copio y pego con la dirección del blog y la mando por e-mail a la carpeta "amigos"

Gracias

Pablo Vázquez Pérez dijo...

Muy esclarecedor.
Gracias por los datos y las opiniones, dudaba de quienes llevaban esta campaña tan "soviética y buenrollista". Sí, una lástima y otro despilfarro. Espero que les salga el tiro por la culata.
Lo dicho, gracias por el artículo.

Ramiro Seva dijo...

Yo, como Xènia, sólo tengo un matiz. Es sobre lo de que las campañas de espíritu patriótico son propias de sistemas totalitarios y democracias en desarrollo.
Se me ocurre una campaña muy similar en una situación parecida y es la que hizo Roosevelt durante su New Deal para animar a los americanos a que consumieran. Afirmaba que a lo que más había que temer es al propio miedo y, en lugar de aparecer en "Aló presidente" lo hacía en la radio apelando a la unidad y a la valentía de sus compatriotas. El caso es que, a pesar de que no suelo hablar bien de gobiernos americanos, éste fue seguramente el más "progresista" de todos y el que más ha luchado por tener una Seguridad Social decente.
Me temo que a ZP le ha inspirado bastante, pero coincido con vosotros en que abusar de la persuasión puede volverse en su contra.

Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.