26.1.12

Entre megaupload y el P2P sí hay diferencias



Intencionadamente al escribir esto, hago abstracción de aspectos legales y morales. Simplemente no creo que la solución a la piratería vaya a venir por el lado de las legislaciones, porque no tienen sentido las leyes cuando no hay medios para hacerlas cumplir. Y apelar a los argumentos de lo que es bueno y malo, a la lágrima por los autores y la creación, es ñoño e ineficaz. Y diría que contraproducente.

La consecuencia inmediata del cierre de megaupload ha sido la recuperación de las descargas P2P como alternativa. Aunque a contracorriente, voy a seguir manteniendo que el disfrute de la cultura y la posesión/propiedad no son lo mismo, porque lo creo así desde hace años. Cuando disfruto un Barceló en un museo, cuando leo un libro de una biblioteca, cuando veo una película española en la dos, no poseo un Barceló, ni un libro, ni una película.
Formatos como los que propone Apple en su tienda para la música, como Spotify, como las descargas desde quedelibros.com –donde la gente que lee lo que más se lee lo encuentra todo–, como los capítulos que Antena 3 ofrece en su web minutos después de emitirlos, como las descargas de megaupload o el visionado online con su famoso minuto 72... todos tienen una cosa en común: descargas lo que vas a disfrutar, o ni siquiera lo descargas, simplemente lo disfrutas. Sea una peli, un capítulo, un libro, una canción o un disco entero.
El P2P, en cambio, tiende a la acumulación innecesaria y compulsiva de contenidos: nos será casi siempre más fácil encontrar la discografía completa de un autor que una canción en concreto. Las series se descargan por temporadas y no por capítulos. Y no hablemos ya de los libros: paquetes de 100, 1.000 o 10,000 libros que se desgargan en menos de una hora y que ocupan relativamente poco en nuestros discos. Cerrando otras vías, esto es lo que se fomenta.
Siendo más legal por aquello del intercambio entre usuarios, es mucho más difícil de perseguir porque todo ese material no reside en ningún lugar. A mí el P2P me gusta menos. La sobreabundancia resta valor a las cosas. Del mismo modo que Spotify supuso que la gente dejara de bajar y acumular canciones –no me hace falta tener canciones, me basta saber que están ahí para cuando quiera oírlas–, el golpe a Megaupload y la cadena de reacciones en otras páginas similares devuelve a los usuarios a la situación de hace tres o cuatro años: hay que descargar el máximo de material y acumularlo, por lo que pueda pasar.
Visto de otro modo: cuando alguien descarga un libro y lo lee no es muy distinto que si lo pidiera en una biblioteca o a un amigo. Cuando alguien se descarga en una hora diez mil libros, tiene en casa una librería de barrio entera, y entonces...

1 comentario:

Jamon iberico de Jabugo dijo...

Esperemos que los servicios del tipo P2P funcionen correctamente, si mal no recuerdo los programas que ofrecían este servicio en su mayorana teninan archivos falsos y virus en ellos.

Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.