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30.1.13

Carta abierta a doña Irene Zoe Alameda (A.K.A. Amy Martin)


Att. Dña Irene Zoe Alameda:

Hasta me parece ingenuo dirigirme a usted (y a su marido de usted) para afearles la conducta. Porque el roto se lo han hecho ustedes a un partido, lo que me molesta menos que si hubiera sido dinero [directamente] público. Ingenuo también, porque visto lo que hay son ustedes pobres hasta para guindar. A quién se le ocurre...

Y sin embargo, necesito escribir esto para desmarcar a mis amigos y a mí mismo, de usted. Me incomoda porque la información que se ha dado de usted estos días la coloca como un personaje "de la cultura". Y desgraciadamente contribuye a aumentar ese runrún de que los "de la cultura" somos unos vagos, paniaguados y salvo excepciones, choricetes. Que todos chupamos del bote de los dineros públicos y que este se nos reparte de manera antojadiza. Sí, ese runrún que de manera intolerable alimentan los que ahora manejan en el ministerio, y al que se suma con un oportunismo trapacero algún partido político más. Sé de centenares, miles de excelentes profesionales que dedican su vida a eso que se da en llamar, casi despectivamente, la cultura. Suelen ser generosos en su trabajo, y para sí compensan el modesto rendimiento económico que les produce con otros beneficios más espirituales y que tienen mucho que ver con el bienestar y la felicidad de las personas.

Ustedes dos, desde dentro, le han levantado al señor Caldera la calderilla (perdón por el chiste malo, pero es que lo han dejado ustedes a huevo). No me molestaría tanto si no fuera porque, coincidiendo en el tiempo, en esa Fundación y las que de ella cuelgan se estaba largando a la mayoría de los que allí llevaban años trabajando honradamente. Hasta muy posiblemente, no lo sé, fuera su marido de usted quien les despidiera, quien firmara la carta. Es, si se me permite, obsceno. De una inmoralidad que duele.

Quiero insistir en que el tingladete que se montaron ustedes dos no merecería el esfuerzo de esta carta abierta. Si la escribo es también por el extenso memorandum que se ha dado usted el gusto de escribir  –siete folios, si consiguiera que alguien lo comprase a precio de Fundación Ideas, le daría para un pisito–. Y concretamente, por esa parte donde afirma que "la figura de Carlos Mulas Granados se ha visto vilipendiada de forma insólita e irracional, aplastada por una especie de enorme bola de furia que pone de manifiesto la sed de sacrificios de nuestra herida sociedad".

No, señora Zoe. No trate de confundir. No llame sed de sacrificios a lo que no es sino defensa ante la pretendida impunidad de ustedes y los que como ustedes son. No somos los demás quienes vilipendiamos, ni somos los irracionales, ni los furibundos. No es nuestra sociedad la que está herida. Son ustedes, señora Zoe, los que están enfermos.

Alvaro Sobrino
editor cultural. Y a mucha honra

2 comentarios:

Anónimo dijo...

http://es.wikipedia.org/wiki/Irene_Zoe_Alameda

jajaja, por no llorar

Razón tienes como el refrán:
no es el hábito el que viste al monje.
Y así en todos los ámbitos y clases sociales.
Así nos va, en breve el "corralito"

saludos

Gregorio Valencho dijo...

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Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.