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12.1.14

Economía para zotes XXV. De los jueces y los desahucios

Hoy voy a contar una experiencia personal.

Yo viví un desahucio en el año 86. Vivía en una buhardilla cochambrosa, en la calle del Barco número 14, en Madrid. Dejé de pagar el alquiler, porque el dueño no arreglaba las goteras, porque no tenía cédula de habitabilidad, porque tenía el agua enganchada al portal, y yo pagaba todo el agua de la comunidad... ni siquiera fue porque no pudiera pagar el alquiler –aunque me costaba–. Por entonces había compr...ado un pequeño local en Lavapiés, que estaba arreglando para trasladarme. Acudí al juicio sin abogado, sabiendo que lo perdería. Duró dos vistas. Después de cada una, la jueza me decía "quédate un momento", y cuando la abogada del dueño se iba, me explicaba lo que había hecho mal, y porqué aunque tuviera yo razones, ella tendría que deshauciarme. Le fui sincero: había aguantado mucho, estaba arreglando mi local y solo quería ahorrarme los últimos meses de alquiler, para compensar todo lo que me habían puteado. Me preguntó que cuando me trasladaba, y le dije que en agosto. La sentencia de deshaucio salió el cinco de septiembre, cuando yo ya me había ido del piso. Aquella jueza cumplió con su deber, pero fue comprensiva, se puso en mis zapatos y encontró la forma de actuar conforme a su deber y su sentir. Nunca se lo agradecí. Ojalá los jueces, algunos lo hacen, actúen así cada vez más. Cumpliendo la ley y entendiendo al ciudadano.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El hábito no hace la monje, sí.
Aunque por el medio hay mucho autómata.

la Administración es Matrix, en las ventanillas hay personas pero arriba sólo hay maquinas tragaperras...

Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.