Este blog está discontinuado

Hola. Este blog ya no se actualiza. Pero me pareció bien que todo este material siguiera estando ahí. Por si alguna vez alguien quiere leerlo, y por contribuir a la basura informática.
Puedes ver y leer lo que hago y escribo ahora en instagram,
en facebook, en twitter...

10.12.05

Mercado editorial 1: El “Fast Book”

Al igual que hablamos de comida rápida (y de comida basura) podemos empezar a hablar de edición de rápido consumo. No me refiero a las ediciones de bolsillo o económicas, que poco tienen que ver con esto y por las que siento una especial devoción, sino a la voracidad con que los editores hoy nos empeñamos en recuperar inversiones, agotar ediciones y reducir estocajes. Víctimas del imperio de la logística y la distribución, nos hemos dejado arrastrar por quienes han entendido que el futuro del libro pasa más por las leyes del consumo de supermercado, del factor impulso, que por la relación intelectual con su contenido y espiritual con el objeto en sí.
No negaré que desde el punto de vista de las ventas el fenómeno está siendo muy interesante para unos pocos editores, (los de siempre, si se me permite) y para muchos otros quizá es una tabla de salvación a la que aferrarse para no naufragar en los torbellinos del revuelto mar de las librerías...
A bote pronto, se me ocurren algunos argumentos a favor de quienes entienden así el futuro de la edición. En primer lugar, las casas son cada día mas pequeñas, y otros elementos de ocio (grandes televisores y reproductores de distintos formatos, videoconsolas de juegos, ordenadores con su parafernalia de impresoras, escáneres, camaras digitales...) ocupan buena parte del espacio que antaño quizá hubiera sido orgullosamente dedicado a la biblioteca familiar. Incluso cuando existe, en ella los libros se ven obligados, no siempre con éxito, a hacerse un hueco entre las películas grabadas de la televisión, compradas en los canales de la piratería o simplemente “bajadas” de la red. Con todo ello, el libro para acompañarnos durante toda nuestra vida, ese con el que establecíamos una relación objetual más allá de la acumulación de contenido escrito y visual, ha dejado de ser un modelo a seguir.
También podría argumentarse, y no sin parte de razón aunque nos pese, que es imposible mantener un mercado editorial sobresaturado de nuevos títulos cuando no aumenta en la misma proporción ni el número de lectores ni la cantidad de libros leídos: las tiradas son cada día más cortas, y la distribución no puede soportar durante años en sus estantes tal cantidad de libros que no se venden.
Por último, y este parece ser el argumento imperante, el libro tienen que competir no sólo en ventas sino en horas de consumo con ofertas alternativas que cuentan con cautivadores argumentos, que apelan a los sentidos de la manera más primaria pero quizá por ello la más eficaz: los videojuegos, el cine en casa, los ordenadores, la red, la ingente oferta de contenidos televisados simultaneamente han hecho del acto de la lectura un ejercicio heróico. Con ello, para muchos editores el nuevo marketing editorial es la unica manera de competir al enemigo con sus mismas armas.

No hay comentarios:

Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.