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10.7.07

Me contesta Don Manuel Ángel Aguilar Belda, adjunto segundo del defensor de no sé que pueblo, a una consulta que realicé hace meses...
Para que quede constancia, dejo aquí la respuesta. Que sirva al menos para que otros no lo intenten por este camino...
La cuestión que le planteaba era bien sencilla. Como creador visual, la ley me reconoce y obliga, porque es un derecho irrenunciable, a percibir me guste o no los devengos del canon de reprografía y el de los soportes digitales. Otra cosa es que para cobrarlo realmente tendría que firmar una cesión a VEGAP de otros derechos que nada tienen que ver... es decir, la administración encomienda la distribución de ese dinero a una sociedad de gestión privada, pero ésta pone sus propias reglas, y nos deja fuera del reparto a la gran mayoría de los creadores porque no estamos dispuestos a encomendarles la gestión de otros derechos que en nada se relacionan con éste. Lo que supone que un mínimo porcentaje de creadores visuales (¿el cinco, el diez por ciento?) se reparten lo que nos corresponde a todos. Y eso, con la connivencia del Ministerio de Cultura y ahora también de mi amigo el adjunto segundo, y tengo que pensar, de su jefe, el defensor.
Yo le planteaba esta cuestión al tal defensor. Incluso le proponía la defensa de una alternativa, por la cual quienes no queremos ejercer ese derecho, al menos no en estas condiciones, pudiéramos derivarlo en otros que no fueran precisamente los que sí lo ejercen. El planteamiento sería que si la inmensa mayoría de los creadores visuales "voluntariamente" no llegamos a percibir algo que se le sustrae a la sociedad o los ciudadanos, exista un mecanismo para devolvérselo, en vez de que se lo repartan entre unos pocos.

Especialmente sugerente es el párrafo en el que me cuenta que "a esta institución [el defensor del pueblo] le parece encomiable que usted quiera destinar los beneficios que se deriven de su obra artística a la mejora de la sociedad civil del país mediante aportaciones de carácter económico y de esta forma poder contribuir a alcanzar los objetivos sociales que en la actualidad tiene asumido el Estado. Asímismo, estará contribuyendo al fomento de la solidaridad voluntaria en favor de la consecución de tales objetivos sociales".
A lo que yo añado tres cosas: no se trata de "beneficios", que esos ya los percibo por otro lado, sino de la parte de un canon compensatorio que se les impone a los ciudadanos. Por otro lado, lamento no poder aceptar, estimado adjunto segundo, que me diga que "estaré contribuyendo" a nada. Eso sería si ustedes (el legislador, el ministerio, o el defensor del pueblo, quien sea...) pusieran a mi alcance algún mecanismo para que los privilegiados de VEGAP no se estuvieran quedando con mi parte y la de cientos de miles de creadores de este país.
Y por último, como argumento para no actuar, dice usted y dice bien: "el Defensor del Pueblo tiene encomendada (...) la defensa de los derechos (...) cuando los mismos sean conculcados como consecuencia de una actuación irregular de la administración pública". Pues eso es exactamente lo que algunos creemos que está sucediendo: un derecho irrenunciable reconocido por la ley, no puede de facto ejercerse por un grupo de ciudadanos, porque la administración (concretamente el Ministerio de Cultura) no actúa, que es otro modo de actuación irregular, para que quienes reciben y deben repartir, esto es, las entidades de gestión, lo hagan conforme a la ley y su espíritu.
Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.