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8.10.12

Economía para zotes XIV. No, un país no es una empresa

Hemos oído alguna vez a los políticos que un país hay que gestionarlo como una empresa. Se refieren a la optimización de recursos, a la eficacia... pero el argumento no vale. Las empresas pueden modular su tamaño y actividad para adaptarse a las necesidades. La mayoría de las PYMES lo están haciendo: gastar menos aunque suponga producir menos, y mantener así su viabilidad. Esto no puede hacerse en un país. Porque la capacidad de ahorro es muy limitada –no cabe "despedir" a una parte de los ciudadanos– y comparándolo con una empresa, la reducción del gasto tiene un efecto mucho más directo en los ingresos, lo que le resta eficacia a la medida. Es cuestión de proporcionalidad, y ésta tiene un límite: los recortes implican más costes. Ya sabemos que podemos difícilmente soportar un 20% de desempleo. Quizá podamos con un 25%... lo que es seguro es que un 40% supone el colapso. Ese colapso llegará si no se invierte la tendencia, y las actuales políticas no van en esa dirección. Quizá suceda antes en Grecia y nos libremos por ello. Aunque puede que no. Estando peor que nosotros, su economía es pequeña y permite trampear con inyecciones de dinero. No creo que eso suceda con España. Los rescates, del tipo que sean, no hacen sino alargar la agonía. Esto va a acabar en default. Es lo más posible. Y todo lo que estamos sufriendo sólo habrá servido para blindar a quienes nos están prestando para la agonía, aunque a cambio el momento nos pillará famélicos, más débiles. Lo siento, hoy no me levanté optismista. Quizá mañana esté de mejor humor, y haga el ejercicio de intentar convencerme de que no tengo razón.
Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.