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Hola. Este blog ya no se actualiza. Pero me pareció bien que todo este material siguiera estando ahí. Por si alguna vez alguien quiere leerlo, y por contribuir a la basura informática.
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22.10.12

El Festival de Publicidad El Sol y la censura

Hace unas semanas conocimos las modificaciones en el reglamento del Festival de Publicidad de San Sebastián que ahora se hace en Bilbao. Más allá de los tibios comentarios de algunos creativos en las páginas de Anuncios respondiendo a una encuesta, no consta ninguna reacción. Debería preocuparnos.
El festival ha incorporado lo que un amigo cachondo ha dado en llamar la cláusula Wert:
La organización del festival no aceptará la inscripción de aquellas piezas o campañas que pudieran herir los sentimientos de carácter nacional, religioso o político, o la sensibilidad del público. Así mismo no procederá a llevar a cabo  aquellas inscripciones de piezas o campañas que inciten a la violencia o sugieran actitudes de violencia, comportamientos ilegales, así como todas aquellas cuyos contenidos atenten contra los criterios imperantes del buen gusto y del decoro social, así como contra las buenas costumbres. Tampoco se procederá a la inscripción de aquellas piezas o campañas, cuyo contenido sugiera circunstancias de discriminación ya sea por razón de raza, nacionalidad, religión, sexo u orientación sexual, o que atenten contra la dignidad de la persona.
 Podría explayarme en lo rancio que resulta el lenguaje, recordándonos épocas pasadas de nuestra historia; en cómo se extiende por doquier un manto de intromisión y cercenamiento en las libertades en cualquiera que tenga una parcelita de poder, aunque sea algo tan trivial como este festivalito que se montan las agencias a mayor gloria de sí mismas... voy a resistir la tentación. Voy a intentar ceñirme al estricto ámbito que me ocupa como periodista. Llevo escribiendo sobre este festival desde su primera edición. La incorporación de esta cláusula invalida su razón de ser: publicitarios que reconocen, juzgan y premian el trabajo creativo de publicitarios. Quienquiera –"la organización", no queda claro de qué personas se trata ni qué criterios han de utilizar– que se arrogue el derecho de descalificar piezas por cualquier motivo que no tenga que ver con la excelencia creativa, está invalidando el resultado y la esencia misma del festival.
Siendo así, prefiero prescindir a partir de ahora y mientras esta cláusula siga ahí de cualquier tentación de escribir sobre este certamen, en el entendido que hacerlo supondría darle una validez que no tiene. Y comoquiera que el consejo de redacción de la revista en la que trabajo comparte esta opinión, sepan que ya no se hablará de él en las páginas de Visual.
Habrá quien opine que exageramos, que es una postura radical. Es posible. Tratándose de libertades, nunca se es lo suficientemente radical.
Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.