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12.3.12

Con la privatización del ISBN, los autores-editores y los pequeños editores le van a pagar la fiesta a los grandes editores

Ya hablamos en su día de la privatización del servicio del ISBN, y del despropósito que suponía dejarlo en manos de la Federación de Gremios de Editores FGEE. Lo que era un servicio gratuito ahora es de pago, pero además lo es para unos mucho más que para otros. La Federación representa los intereses de los grandes editores, pero como suele suceder, se arroga la voz de todos cuando hay que sacarle algo a los políticos.

Los medios empiezan a hacerse tímidamente eco del malestar que la gestión del ISBN está suponiendo. Podíamos leerlo hace unos días en este artículo de El País, donde Valentín Pérez (Minobitia) y Amalia López (Sinerrata) exponen valientemente cómo todo parece orquestado para beneficio de las editoriales grandes y en perjuicio de las pequeñas.

No existiendo cifras a las que agarrarse –la Federación las utiliza siempre a su antojo, sin acabar de ofrecerlas u ofreciéndolas tergiversadas, llegando a veces al ridículo– se me ha ocurrido hacer lo que viene llamándose una "simulación", esto es, unas cifras basadas en datos que no poseemos pero que podían ser ciertos. Antes de llamarme mentiroso, bien podrían los responsables ofrecer las cifras reales, por ejemplo del primer trimestre del año. Y así yo rectificaba, me tragaba este post y ellos quedaban fetén.

Para ello, tenemos que partir de las cifras de los ISBN asignados en 2010 a edición de carácter privado, que son las últimas que se conocen. Las he sacado del informe Panorámica de la Edición Española de Libros 2010, editado por el Ministerio de Cultura.


Autores-editores: En 2010, se les asignaron 8.730 (7,6%) números. Entonces era gratuito, pero aplicando las tarifas actuales (45€) hubieran supuesto 392.850€.

Editoriales pequeñas: son aquellas que editan menos de cien libros al año, 26.337 (23%). Dependiendo del paquete a que se acojan, el precio está en 9,5€ o 5,5€. No habiendo datos, digamos que la mitad a cada uno, lo que supondría 197.526€.


Editoriales medianas: entre cien y mil libros anuales. En 2010 se les asignaron 36.735 números (32,1%). Ellos pagan 5,5€ o 3,5€. Mediando como en el caso anterior, supondría 165.305€.

Editoriales grandes: más de mil libros anuales. Les fueron asignados 33.453 números (29,2%). Estos pagan entre 3,5€ y 2,6€. Lo que supondría, siempre haciendo media al cincuenta por ciento, 102.031€.

Dando por buenas estas cifras (que no lo son), cabe deducir:

Que, si según reza en el encabezado de las tarifas, "los servicios de la Agencia son de pago, con el único propósito de cubrir los gastos de funcionamiento de la propia Agencia", los autores-editores, que editan sólo el 7,6%, estarían sufragando el 45,8%.

Y cabe deducir también que, entre los autores-editores y los pequeños editores –aquellos que editan menos de 100 títulos al año–, aunque suponen solo el 30,6% de lo editado, costean casi el 70% (el 68,83%, concretamente).


Ya he comentado que estas cifras no son las buenas, pero no sólo porque la falta de datos escrupulosamente ciertos pueda suponer una variable, sino sobretodo porque las editoriales pudieron hacer acopio de números de ISBN asignados por adelantado cuando no había que pagar por ellos, y lo hicieron. Y durante bastante tiempo los usarán, tiempo en el que sólo los microeditores y autores editores pasarán por caja.

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Dato importante: la suma de las cuatro tipologías es el 92%. Se ha obviado el 8% restante que corresponde a la edición de las Administraciones Públicas.


11 comentarios:

Enric dijo...

http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2012/03/09/actualidad/1331281096_747854.html

45 € por registrar un libro electrónico. A pagar por cada formato en que lo quieras vender y tardan más de 10 días.

Anónimo dijo...

estructuras piramidales everywhere, el chico paga al grande

Anónimo dijo...

Podrías verlo así:
Los editores negocian con el ministerio y se quedan con la gestión del numerito.
Los editores son parte interesada, porque ven una competencia desleal en los autores que se autoeditan. Para ello, como el ministerio les dió el mango de la sartén, ponen tarifas abusivas a su "competencia". Como elemento disuasorio y para que a ellos les salga más barato, pues hay que reunir una cantidad: si unos pagan más, otros pagan menos.

Hubo un tiempo en que te sacabas el carné de conducir por libre. Las autoescuelas consiguieron que se aumentaran tanto los requisitos, que aunque hoy es aun teóricamente posible, nadie tiene esa opción.

En USA esto sería competencia desleal. Sería la propia administración quien pondría la denuncia. Aquí les dan todas las facilidades...

Mendrugo dijo...

Esto es lo que se llama un reparto "equitativo" de los recursos, sí señor.

Anónimo dijo...

Si, es un robo. Pero ¿no habeis pensado que el número comercial de marras es hoy absolútamente prescindible para el control bibliográfico? Pienso que esta y otras agencias viven de la tontuna universitaria de la "competitividad".
El numerico no sirve para nada y quien lo exija tiene las manos manchadas con nuestro dinero.
Os lo digo como bibliotecario y editor independiente.

upnews.es dijo...

Siempre acaba pagando la fiesta el pequeño mientras el grande se divierte.

Valora en Upnews.es: a hablamos en su día de la privatización del servicio del ISBN, y del despropósito que suponía dejarlo en manos de la Federación de Gremios de Editores FGEE. Lo que era es un servicio gratuito...

Arcadia dijo...

no tengo tan claro que se trate de esquilmar a los autores-editores, como de dejarlos fuera del sistema. Si publicas un ebook en 3 formatos, son 145€. Yo vendo mi ebook a 1'5 euros, quiere decir que los beneficios de los cien primeros (y no cuento que los portales se quedan su parte) serían para pagar el ISBN. Es inviable con las cifras de venta actuales. Lo veremos cuando haya cifras de 2012 y no haya apenas libros de autor-editor en la estadística del ISBN. Están blindando su territorio, haciéndose imprescindibles los editores como intermediario. Sería lícito si no fuera porque cuando el ISBN era público no era así.

Secretos de Alcoba El Blog dijo...

Como bien dice Arcadia, es un intento de imponer barreras al pequeño editor y la autopublicación. Merecería una investigación anti monopolio. No tiene sentido, que se ponga esa disparidad de tarifas, que imponen de facto un canon o un arancel al pequeño editor. La pena es que lo mismo ha ocurrido en algún otro país europeo. En www.eautores.es hablamos hace tiempo de este tema. ¿Que pasaría si toda la autopublicación decidiera obviar este trámite y no solicitar el ISBN?

Rafa dijo...

Me parece un buen estudio, real y basado en datos comprobables. Enhorabuena por el post y por los comentarios.

Pablo Reguera dijo...

Pues nada, que todo escritor publique en todas partes menos en España. Ya encontraremos formas, ya, para que no se lleven ni un céntimo.

Mina Jassans dijo...

Como bibliotecaria coincido con Anónimo #4, con un pero: que no sirva para el control bibliográfico no obsta para que sea necesaria una relación transparente entre el catálogo accesible al usuario (OPAC) y su posible deseo de compra de un documento accesible, que es una petición usual en mostrador de referencia. Este número, si existe, es necesario para dar servicio. Cuando existe, nos agradecen que dispongamos de él porque les permite encontrar (cuando no descatalogado) más fácilmente el libro en el mercado (otro pasto es el de los servicios de búsqueda de libros y otros de documentos en librerías y comercios del ramo: según dónde y según quién, como si DILVE no sirviera de nada).

Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.