Este blog está discontinuado

Hola. Este blog ya no se actualiza. Pero me pareció bien que todo este material siguiera estando ahí. Por si alguna vez alguien quiere leerlo, y por contribuir a la basura informática.
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en facebook, en twitter...

24.1.08

Se está preparando Motiva, ese reducto de actividad interesante que desde hace años sucede en Asturias. Una de las partes más interesantes es la colectiva de carteles con un tema común, que en lugar de colgarse en una sala de exposiciones, luce en los muppis de Oviedo durante un mes. Nos han invitado a participar, si quieres ver el cartel que hemos mandado, está colgado en el blog del estudio.

12.12.07


Esta vez sí, a Pati Núñez le han otorgado el Premio Nacional de Diseño. Esta sí es la primera mujer que lo recibe, aunque hay quien quiso confundir. Y sin dármelas de profeta, porque estaba cantado, ya lo habíamos aventurado en este blog.
Personalmente me he llevado un alegrón. Pati es la mejor diseñadora gráfica de este país, de calle. Fue musa del boom del disseny, ella misma dice que en aquella época le hicieron muchas más entrevistas y reportajes de los que merecía. Después demostró y sigue demostrando que no se equivocaban los que vieron en ella algo más que el éxito efímero y mediático. El diseño de Pati es sólido, perdurable, eficaz e intimista. En el acta del jurado puede leerse que se le concede por "su impecable trayectoria, por la elegancia formal de sus proyectos, audacia y generosidad, y por su habilidad de involucrarse en cada proyecto de una manera muy personal, provocando lecturas visuales cargadas de sensualidad y poesía". A mí me ha parecido una justificación un poco cursi, no creo que hubieran dicho lo mismo de un hombre, pero hay que reconocer que debe dar un gusto enorme que definan así tu trabajo, incluso aunque no te identifiques mucho.
Pati ha demostrado compromisos más allá de los que se derivan de la relación entre el diseñador y su cliente. Ha conformado con su trabajo aspectos de la esencia misma de empresas como Vinçon o Sampaka, entre otras.
Pero no sólo eso. Su compromiso se extiende también a esta profesión. Si se me permite, me gustaría destacar tres hechos (ha habido más) por los que no me molesta parecer subjetivo y hasta empalagoso al escribir sobre Pati.
El primero, sucedió hace bastantes años. Era la época en que los Laus se entregaban en una ceremoniosa y elitista cena de gala, con un cubierto carísimo. Después se celebraba una fiesta multitudinaria en alguna discoteca o sala de fiestas de Barcelona. Alguien con poco criterio decidió que a la entrega de los premios Laus debían poder asistir los diseñadores jóvenes y los estudiantes. Así, los asistentes nos vimos cenando opíparamente, creo recordar que fue en la pista del estadio olímpico. Los jóvenes profesionales y estudiantes asistían sentados en las gradas. Recuerdo la situación como especialmente incómoda, lo de cenar con público era realmente surrealista.
A Pati le dieron un Laus ese año. Cuando hubo de recogerlo, bajó desde las gradas. Ella prefirió quedarse sin cenar y compartir aquella humillación a la que los importantes estábamos sometiendo a los jóvenes. La ovación, desde arriba y desde abajo, fue enorme.
No sé si hubo relación causa-efecto, pero Pati fue la responsable de organizar una edición posterior, quizá la siguiente. Eligió la Sala Cibeles, de Barcelona. Fue la primera sin cena de gala. Todo estaba exquisitamente medido y preparado. Con especial cariño recuerdo el espectáculo, que corrió a cargo de Paulovski. Es la entrega de premios Laus de la que mejor recuerdo tengo. Pati demostró que las cosas podían ser de otra manera. Lo que hoy son los Laus, le deben mucho a Pati.
La última batalla de Pati es reciente. Se refiere al concurso para el logotipo del gobierno. Ella ha sido especialmente beligerante en el plante de los diseñadores. Y en este caso concreto, he visto cómo defiende la dignidad de esta profesión con vehemencia y argumentos, sin paños calientes, esté quién esté delante. Sin medir las palabras y las consecuencias. También eso hay que agradecérselo.
Con el premio de Pati el diseño sale ganando. Y otra vez, frente a los argumentos mercantilistas del oficialismo, en la rueda de prensa ella ha hablado de las personas, del bienestar, del diseño como comunicación y como cultura.

10.11.07



burócratas verdes

Siempre me ha parecido que las certificaciones son un mal menor, supongo que necesarias pero engorrosas. Hacer las cosas bien es a veces menos rentable, tener que demostrarlo es un esfuerzo añadido y no recompensado. Y que por cierto, parece que hay un empeño en que los estudios de diseño también nos subamos a ese carro, tan competitivo en el buen sentido de la palabra, pero en el malo también.
Esta semana salió de máquinas la primera entrega –en forma de cartel– de una iniciativa que llevábamos barruntando en el estudio desde hace tiempo. Esta serie de carteles remite a los viejos catálogos de fotocomposición y su estética, y donde aquel lorem ipsum o jovencito emponzoñado son esta vez mención de la Declaración de los Derechos Humanos.
El mecenas en esto, una de las mejores imprentas de Madrid, no quiso contentarse, y a iniciativa suya servirán también como bandera de la certificación FSC, que garantiza una "gestión forestal ambientalmente responsable, socialmente beneficiosa y económicamente viable".
El cartel debía ir impreso a una tinta, porque no necesitaba más. En ello andábamos, cuando al solicitar la puñetera certificación les dicen que el sellito de marras no puede aparecer en rojo. O verde, o negro. De nada han servido las explicaciones. Finalmente, la opción era quitar el sello o imprimir a dos tintas. Con criterio más ponderado que el mío, mi cliente ha hecho lo contrario de lo que yo hubiera hecho, bien está. Así, quedan para el escarnio de los burócratas verdes 8.000 ejemplares distribuidos a los diseñadores de este país, en escuelas de diseño, empresas...
Pero ello no quita para que para poder decir que somos "ambientalmente responsables" ha tenido que usarse más electricidad, más tinta, más agua, una plancha más, y se han generado residuos innecesarios. Y todo por la intransigencia de un manual de uso de la marca manifiestamente equivocado, y la miopía y torpeza de esos funcionarios de la ecología.

30.10.07

Alguna vez he recomendado aquí artículos de ForoAlfa. Supongo que ello me da también derecho por esta vez a ser crítico, sin que se enfade mi amigo Luciano. He recibido el enlace a la última entrega. El autor es Martín Comoglio y el título "Sistémico-compulsivos". Leamos la entradilla: "La inexacta definición del concepto de sistema, virando riesgosamente hacia el de régimen autocrático, pone un acento excesivo en la consideración de supuestos logros sistémicos. El perjuicio: la desvalorización de la vital capacidad comunicativa y funcional de cada pieza o instancia individual constituyente". Yo he tenido que leerla tres veces, pero soy torpe. Quizá a otros con dos veces les valga. Pues el resto del artículo es igual. Con cosas como éstas, no me extraña que los clientes no se fíen un pelo de los diseñadores... ¿cómo alguien que se expresa así va a poder llegar a los consumidores?
No es la primera vez que cuando leo sobre diseño, tengo la sensación de que "diseñamos" mal lo que escribimos: como si por hacerlo difícil de entender, fuera más interesante lo que decimos. Y lo peor, es que en casi todo el autor tiene bastante razón... pero no se va a enterar nadie.
He estado con un amigo editor, de los de verdad. Me cuenta que en todos estos años ha aprendido de producción, de estocaje, de distribución, de papeles y sus gramajes y sus calidades, de cómo tratar con los autores y cómo tratar a los autores, que no es lo mismo, incluso de cubiertas de libros y de diseño de interiores. Y que sin embargo, hay algo que se le resiste: la tipografía. Es para él un mundo oscuro, aleatorio... cuando ve unas pruebas para su próximo libro, nunca sabe si funcionará, si se leerá bien, si cansará la vista. Dice que siempre descubre que se ha equivocado cuando el libro está ya impreso. Ha tratado de leer artículos y libros sobre ello, y sigue con la sensación de que todos los suelos se mueven bajo sus pies.
Entonces me he acordado de Letritas, el blog de un grafista chileno, que bien podría titularse "todo lo que quiso saber sobre la tipografía, preguntó mil veces y nunca llegó a entenderlo". Es delicioso, quizá no cuente nada que no esté ya dicho, pero lo hace tan fácil y ameno que creo que es imprescindible para quienes tienen que bregar con la tipografía sin ser diseñadores ni tipógrafos. El autor se llama Juan Pablo de Gregorio.

29.10.07

Abundando en el tema del post anterior, en Holanda las licencias CC son compatibles con la gestión colectiva. Me lo pasó Ignasi Labastida. Señores de VEGAP, barbas a remojar, y todo eso...

28.10.07

Durante un día y medio en El Escorial la Asociación de Revistas Culturales ARCE nos ha puesto a tiro debatir acerca de la propiedad intelectual y los derechos de autor, ahora que los editores andamos digitalizando y necesitamos saber bien a qué atenernos. Los debates han sido enriquecedores, y los ponentes en su mayoría también. Sin pretender hacer una crónica que aquí no corresponde, me gustaría destacar tres:


Javier de la Cueva

La oportunidad de conocer, oir, debatir y rebatir a/con Javier de la Cueva merecía por sí solo el esfuerzo. Javier maneja el lenguaje de la precisión como sólo algunos abogados saben hacerlo. Sin perderse en la parafernalia léxica de las leyes y los reglamentos, pone en vulgar lo que otros se empeñan en hacer enrevesado. Lo mejor, su capacidad para destapar esa ambigüedad interesada y la verdad a medias que argumentan en general el monopolio de las entidades de gestión, unas más que otras, y muy especialmente Javier Gutiérrez Garcén, de Vegap, a quien le veo modular discursos contradictorios en función del auditorio.

Magdalena Vinent, de CEDRO

No la conocía, me pareció que su discurso interesado como el de todos, es coherente y moderado. Cedro ha sido poco beligerante en ocasiones, y a veces pienso que le robaron la cartera en el reparto del canon digital, como si los textos pudieran copiarse menos en CD que la imagen o la música.
Cedro es especialmente sensible en la justicia del reparto. Sus socios autores pueden decidir en qué condiciones su obra es puesta a disposición de los ciudadanos, e incluso cada obra de modo individual es susceptible o no de que CEDRO gestione los devengos que se derivan, con todas las excepciones que al autor le venga en gana.
Más allá, incluso los no asociados tienen reconocido en CEDRO su derecho, hasta el punto de que no ya sólo se les liquida al solicitarlo, sino que se hacen esfuerzos por localizar a los autores para ello, hasta el punto de invertir recursos en esa búsqueda, como la campaña "se buscan autores" que realizaran hace un año. Evidentemente si esto se hace es para evitar males mayores, se habla de 20 millones de euros sin repartir que no está claro que CEDRO pueda alegremente ni incorporar a su patrimonio ni repartir entre sus socios, no al menos sin antes haber demostrado de modo fehaciente la voluntad de hacerlo llegar a sus legítimos receptores.
Todo esto es opinable, para debatir largo, pero de ello se deduce una inquietante cuestión: Siendo así, ¿qué es lo que distingue a CEDRO de VEGAP? ¿Porqué VEGAP puede sin rubor repartir entre sus mil y pico socios lo que correspondería a las decenas de miles de creadores visuales de este país?.

Javier Gutiérrez Vicén, de VEGAP

A estas alturas no será necesario que insista en mi desencuentro con el modo que VEGAP tiene de repartir ese dinero de todos que se le encomienda. Pero más allá de la discrepancia, creo que lo peor no está en el modo, sino en los modos. Los discursos de VEGAP y de G. Vicén son torticeramente ambiguos, contradictorios, opacos. La situación actualmente es tan inaceptable desde la ley y desde la razón, que cualquier debate en el que se avance es siempre a favor de los autores todos, y quien se perjudica es la entidad. Se trata en realidad de una huida hacia adelante, de consecuencias impredecibles. Si CEDRO está realizando esfuerzos por repartir el procedente de copia privada, y lo que no puede repartir lo acumula a la espera de una solución, ¿Cómo es posible que en idéntica situación VEGAP lleve años repartiéndolo entre sus socios, que son un mínimo porcentaje del total de creadores? ¿Qué sucede si éstos deciden reclamarlo? ¿o si el Ministerio de Cultura, en su función de control que hoy no ejerce como debería, decide reclamárselo?
Así las cosas, desde VEGAP se sostiene lo insostenible y por el máximo de tiempo. Aunque para ello haya que echar mano de las medias verdades y la desinformación. Un ejemplo: nos ha dicho Vicén estos días: "las obras con copyleft o creative commons no caben en la gestión colectiva porque no generan ingresos que haya que repartir". Yo sé que es falso. Él sabe que es falso. Pero no por ello hay que decirlo claro: mientras haya funcionarios y políticos, creadores, jueces, abogados, que a fuerza de repetir esa falsedad sigan creyéndolo, esos ingresos seguirán entrando en la caja de VEGAP para repartirlos entre los mil y pico, previo veinte por ciento para "la estructura". Que quede claro: esas obras generan ingresos, en primer lugar del canon por copia privada, porque éste es irrenunciable porque la ley así lo dice. Otra cosa es que sólo podría accederse a esos ingresos a través de la entidad de gestión colectiva, que recibe el total del montante y la obligación de repartirlo, y hoy es un monopolio que se niega a reconocer esta realidad porque no les interesa. O lo que es lo mismo, los ciudadanos pagan por esas copias privadas, pero quien lo recibe y habría de devolverlo a sus autores legítimos prefiere repartirlo entre sus socios. Ellos lo hacen, el ministerio les deja e incluso al Defensor del Pueblo no le importa.
Pero además, cuando las obras con licencia CC (CreativeCommons - Non Commercial) son utilizadas con fines comerciales también generan derechos de reproducción. Una vez más, es imposible cobrarlos a través de la gestión colectiva porque VEGAP no quiere, y es materialmente imposible hacerlo fuera de ella.
No acabamos ahí. Una vez más, que no es la primera, le inquirí de modo directo para que justificara porqué nuestra wikipedia no tiene imágenes en la entrada de Picasso, y sí las tiene la anglosajona. Que nuestros hijos estén recibiendo una formación en la que no existen imágenes de la creación de los últimos setenta años es un serio problema que no beneficia a los autores, ni a VEGAP, ni a nadie. Es simplemente una realidad: la wikipedia y tantos otros no pueden asumir el riesgo de ser denunciados, ir a un juicio y ganarlo, no digamos ya si lo perdieran. Pueden suponerlo: no conseguí que el señor Vicén afirmara que la wikipedia no puede publicar esas imágenes, que no era cuestión de ponerse de uñas al respetable. Pero tampoco lo contrario. Esa ambigüedad es la que sostiene esa "cultura sólo si es de pago" en la que se sienten tan cómodos y tan fuertes. Aunque sea a costa de la riqueza cultural de nuestra sociedad.
Por último, a alguien le llamó la atención el contraste entre la postura de CEDRO, gastando dinero en buscar autores a quien pagar, y la de VEGAP. Al ser preguntado G. Vicén escapó con un lacónico "por supuesto que VEGAP liquida a los autores que no son socios". Pues es mentira. No porque lo diga yo, que también, sino porque lo dicen ellos mismos. Una vez más, la respuesta a la medida del auditorio, y la contradicción como modus operandi et vivendi. A falta de información más fiable, nos habremos de conformar con la que aparece en su web:
Allá donde dice "¿cómo reparte VEGAP?" podemos leer: "En el caso de la remuneración que se obtiene por la copia privada, se descuenta de la cantidad global recaudada el 20% para destinarlo a actividades asistenciales y promocionales, que la entidad desarrolla a través de la Fundación Arte y Derecho. El 80% restante se reparte entre los socios entregando, por un lado, una cantidad mínima a cada uno de ellos y, por otro, lo que corresponde a cada uno en función de lo recaudado por el derecho de reproducción en los tres ejercicios anteriores". ¿Cómo puede VEGAP antes del reparto asignar una cantidad a sus socios y sólo a ellos, siendo un dinero recaudado por copia privada, irrenunciable y que es adeudado al total de autores? Y del restante... ¿como podría un autor que no es socio llegar a recibir su parte, si se calcula en base a un baremo, la reproducción, a la que sólo acceden los socios?. Es a todas luces ilegal e injusto. ¿por qué lo puede hacer VEGAP?. Es sencillo, porque el Ministerio de Cultura se lo permite.

23.10.07

El extraño manifiesto de apoyo a Juan Navarro

Del tira y afloja entre Espe y Gallardón, o quizá no, se ha derivado que al arquitecto Juan Navarro le han dado la patada a mitad del proyecto de los nuevos Teatros del Canal de Madrid. Es inaceptable desde cualquier punto de vista, y hay que prever que el resultado final no será lo que debía ser. Hasta ahí de acuerdo.
Que para denunciarlo y apoyarle se redacte un manifiesto me parece una iniciativa loable. Pero más incómoda me resulta mi adhesión por defecto al manifiesto, desde antes incluso de tener constancia de su existencia.
Me explico: recibo un email en el que se "nos" agradece nuestro apoyo, a mí y a otros, y se me invita a avisar a todos aquellos que puedan estar interesados en firmarlo. Asimismo, en un parrafo perdido del mensaje que ocupa dos folios, se me advierte: "Si alguien no está conforme o no quiere suscribirlo, por favor, envíenos un e-mail a esta misma dirección, y será eliminado como firmante".
Extraña manera de recabar firmas. Pienso en la cantidad de mensajes que a diario elimino sin leer, o tras leer las dos primeras líneas... ¿cuantos manifiestos habré ya firmado por este procedimiento? ¿acaso no estaré en la lista de los que apoyan a Julián Muñoz y la Pantoja en su incuestionable inocencia? ¿cómo estar seguro de que mi nombre no figura entre quienes proponen establecer una base militar en la isla Perejil?
No es de recibo. Prefiero manifestar desde este blog mi apoyo al arquitecto, y lamentarme de que sea esta vez él la víctima de la torpeza de los políticos de este Madrid en todo lo que atañe a la creación, a la cultura y a la felicidad espiritual de los madrileños, donde la arquitectura tiene también un papel esencial.
Respecto a lo otro, a lo del manifiesto, flaco favor se le hace al damnificado con tan torticera manera de consiguir apoyos. No creo que lo desee ni lo merezca.

10.10.07

La Vanguardia estrena rediseño, de Pablo Martín. Iba a escribir sobre ello, pero veo que Xenia lo ha hecho en su blog, con más acierto. Y como estoy vago y liado, dejo el enlace. Sólo un comentario: me chirrían porque no entiendo el criterio elegido esos titulares en negrita cursiva... ¿por qué unos sí y otros no? Cuando vea a Pablo se lo tengo que preguntar.
Prohibido prohibir

Como le habrá sucedido a muchos, la semana pasada me tocó a mí una espera de varias horas en la Terminal 4 de Barajas. En el aburrimiento, hice algunas fotos. En la puerta de una de las tiendas de Aldeasa hay un clic de Famobil de un metro de alto, vestido de piloto. Desde fuera
de la tienda me disponía a añadirlo a la serie de imagenes absurdas, cuando se me acerca un guardia de seguridad.
- No se puede hacer fotos.
- Pues llevo una hora pudiendo.
- No, de las tiendas, no.
- Estoy fuera de la tienda.
- Sí, pero estás fotografiando la tienda.
- Ya, pero no estoy dentro. ¿qué me impide hacer la foto?
Esperaba un intento de argumento jurídico, aunque sabía que podía perfectamente hacerla.
- Lo impide Aldeasa, que la tienda es suya. Yo cumplo con lo que me dicen.
La escena era surrealista. Un guardia privado, con su ropa paramilitar, su gualquitalqui, sus esposas y su cara de malo, aplicando unas leyes que no conoce, ni por asomo, y para quien aquí los derechos de los ciudadanos los define su jefe.
- Mire, soy periodista y aquí está mi carnet. Conozco bien mis derechos, y puedo hacer esa foto.
- Ya, pero a mi me han dicho que no puede hacer fotos de la tienda.
-Bien, yo voy a hacer la foto... ¿usted qué va a hacer?
- Llamar a la Guardia Civil.
- Vaya llamando mientras saco la cámara y voy enfocando...
- Si le digo que no puede hacer la foto no sé por que se empeña...
- Pues básicamente porque así usted llama a los Guardias Civiles, que a diferencia de usted ellos sí conocen las leyes y los derechos de los ciudadanos, y le explicarán que no puede impedirme hacer la foto. Todos ganaremos, yo hago mi puñetera foto, y usted no se acostará hoy sin aprender una cosa más.
- Mire, vamos a hacer una cosa, yo me doy una vuelta durante cinco minutos, y cuando me haya ido, usted hace la foto.
- No hombre, llame a la Guardia Civil, que no quiero comprometerle ni que haga usted mal su trabajo.
Dándose la vuelta, me suelta:
- Pues también son ganas de molestar. Si le digo que no la puede hacer, es que no la puede hacer....
Y efectivamente se fue. Y por supuesto, sin llamar a la Guardia Civil. Aunque estoy seguro de que me vió hacer la foto.

Señores de Aldeasa: Tratándose de derechos, no hay vulneración pequeña. Dediquen a sus pistoleros a vigilar que no les roben sus licores y sus colonias, y si acaso, a velar también por la seguridad de sus empleados y la de sus clientes. Fuera de eso, dejen que sea la Benemérita quien se encargue de los sospechosos ciudadanos con sus peligrosas cámaras fotográficas. Nos quedaremos más tranquilos.

19.9.07



La piratería de tipos y el discurso moral de las foundries

(ilustración: Beto Compagnucci)

“Y a los diseñadores creyentes os digo: la piratería de tipos es pecado”.
Aun resuena en los oídos de muchos esta memorable frase que hace unos años pronunciara en el primer congreso de tipografía en Valencia el señor Hartmann, la voz más intransigente en lo que a uso de fuentes sin pasar por taquilla se refiere.
Poco podemos objetar al respecto quienes no creemos en la existencia del pecado, y caso de existir, nos apuntaríamos con fervor a la libertad de práctica. Pero nos da una idea de hasta dónde pueden llevarse los argumentos en lo que en principio no debería ser sino un asunto de práctica comercial, amparado por las leyes. La piratería (de fuentes o de lo que sea) es la única regla de mercado que se pretende argumentar apelando a los asuntos morales. Lo hace la Sgae y lo hacen las foundries. No caigamos en su trampa. El único motivo por el que no utilizamos fuentes sin licencia es porque se vulneran las leyes, en ningún caso es conveniente ningún otro argumento.
Ese discurso moral es inaceptable sobretodo por venir de donde viene. Hubo una época en que no existía la piratería, porque las tipografías residían en soportes físicos tales como acetatos para las fotocomponedoras, rígidos y pesados discos de plexiglás o tipos de plomo. Incluso aquellas cabezas esféricas que se utilizaban en las Composer de IBM daban soporte físico a la propiedad intelectual del diseñador de tipos. Aquellos objetos eran carísimos como lo eran las máquinas necesarias para darles uso. Hasta entonces, la piratería de fuentes no existía.
¿No existía? Eso sería mucho decir. Entonces y ahora el tipógrafo es víctima de otra piratería legal, mucho más dañina. Tomemos como ejemplo el de la Helvética y la Triumvirate, pero hay cientos y ninguna de las foundries está libre de “pecado”. Las principales empresas de tipos digitales que hoy conocemos eran en realidad antes del postscript los fabricantes de aquellos artilugios de composición tipográfica, o estaban estrechamente vinculados a ellos: Linotype, Monotype, Compugraphic (posteriormente adquirida por Agfa), sin olvidar a Letraset y sus alfabetos transferibles, son sólo algunos nombres que hoy identificamos como fundiciones digitales, pero cuya actividad se remonta a los tiempos en que la composición de textos aun estaba vetada a los usuarios. Bajo el paraguas de una ley del copyright americano que hacía difícil proteger el diseño de alfabetos, penalizando, eso sí, la coincidencia en el nombre, aquellas empresas se copiaban unas a otras las tipografías, una tenía el original y las demás las alternativas clónicas. No consta que ello generara conflictos, porque todas en mayor o menor medida se veían obligadas a echar mano de los diseños de la competencia, y convivían en un pacto de no agresión que a todas interesaba. No hubiera pasado nada, si no fuera porque esos clones no tienen diseñador, es decir, nadie se llevaba los correspondientes royalties, lo que hacía si cabe más jugoso aquel acuerdo tácito. O acaso, ¿alguien sabe quien es el diseñador de la Triumvirate (Helvética, Max Miedinger), o de la Humanist 531 (Gill Sans, Eric Gill)?. O lo que es lo mismo, las foundries salían ganando, unas veces una, otras veces otra, a costa del tipógrafo, que perdía siempre y no cobraba nunca.
Eran años en que cada vez que le pedías a un servicio de fotocomposición una tipografía “no disponible” para su sistema, echaba mano de unas fotocopias no oficiales de equivalencias, para elegir la alternativa. Aun recuerdo cuando Repsol cambió su identidad corporativa e impuso la Syntax. Era una tipografía poco conocida, y disponible sólo en los equipos de fotocomposición de una marca. Mi componedor de confianza de aquella época me sugirió que adquiriéramos la “Cyntal”, compatible con sus equipos, para atender los encargos de esa empresa. Así lo hicimos, nunca nadie se dió cuenta de que usábamos una Syntax pirata... que nos había costado más de trescientas mil pesetas de la época. Eso sí, con factura, desglose de impuestos y hasta licencia de uso.
Las cosas han cambiado mucho, hoy somos los usuarios los que estamos bajo sospecha. Y aun así, desde el punto de vista estrictamente ético, hay una gran distancia entre el uso y disfrute de un tipo de letra sin haber abonado la licencia correspondiente, y la clonación tipográfica sin pagar royalties para vender copias a varios cientos de miles de pesetas la unidad. Hoy se nos exije pagar una licencia “legal” de uso por una tipografía copiada, sin que en muchos casos haya un diseñador detrás que cobre sus derechos, simplemente porque se ha tomado un diseño, se ha cambiado el nombre y ya no hay a quién pagarle. A diferencia de otras prácticas criminales, desde la vulneración de los derechos de autor (música, películas, libros...) al consumo de drogas, en los que se persigue duramente la comercialización y enriquecimiento pero se modera la pena por el uso o consumo, en el caso de las tipografías sucede lo contrario: es perfectamente legal comercializar a nivel mundial una Helvética bastarda a la que se le ha cambiado el nombre, pero se castigará a quien haga uso de ella sin licencia, por muy bastarda que sea. El absurdo llegó hasta el punto de que adquiriendo un programa de diseño de precio irrisorio (y calidad nefasta, hay que decirlo) como CorelDraw, se obtenían centenares de fuentes de nombres sospechosos, al que acompañaba un catálogo en el que sin ningún pudor se especificaba la “equivalencia” con las fuentes plagiadas. En el colmo de la impunidad, se añadía el siguiente aviso legal: “El símbolo “~” que aparece a continuación de los nombres de determinados tipos de letra mostrados en este manual significa que tales tipos de letra son similares a otros tipos identificados disponibles a través de otros fabricantes”.
En los años setenta, mucho antes del postscript y los macs, Ed Rondthaler afirmaba en el número 1 de la revista U&lc que el copiado de tipos era tan antiguo como la propia fundición. “La fotocomposición ha sido la salvación tecnológica del negocio de la composición tipográfica, pero cuando se utiliza sin ética, no hace sino robar al diseñador tipográfico sus medios de vida”, afirmaba. En aquel artículo pidió a los diseñadores que boicotearan a los suministradores que no hicieran uso adecuado de las patentes de los diseños, comparando esta práctica con la falsificación de moneda. Otro fraude legal muy extendido últimamente está en las llamadas tipografías corporativas. Los distribuidores de fuentes, que no siempre son quienes ostentan los derechos, sino que compran y venden licencias, están ofreciendo a las grandes corporaciones tener su propia tipografía. Bien está en aquellos casos, casi inexistentes, en que se les realiza un diseño específico. Pero casi siempre lo que se hace es “personalizar” o “customizar” un diseño de calidad contrastada, al que se le cambia de nombre, en el mejor de los casos se realiza alguna modificación imperceptible, y por una fuerte suma de dinero se le cede a la empresa la exclusiva y uso indiscriminado de esa “nueva” fuente. Es una operación interesante para las compañías que se verían obligadas a pagar miles de licencias para los terminales de todos sus empleados, y lo es también para la empresa que realiza el negocio, que muchas veces ni siquiera tiene la exclusiva del original. Otra vez, el que se queda sin cobrar es el diseñador de la tipografía original.

17.9.07

Inaugura blog Xènia Viladàs, y hay que decir que promete. Xènia es eso que llaman una voz autorizada en esto del diseño, por conocimiento y trayectoria. Tiene información de primera mano, no en vano ha estado dos años de baranda en el Ddi, y además la procesa y ordena y transmite como pocos, que a los que somos dispersos nos anonada lo bien amuebladita que tiene la cabeza. Empieza fuerte, lean si no el post sobre los logos, cómo no en el que aporta experiencias sobre la identidad pública.

Después de su paso por el Ddi, ha decidido quedarse en Madrid, a pesar de que la llamemos Chenia. Eso que ganamos.


15.9.07

La Vanguardia publica hoy en un artículo que la SGAE ha interpuesto querella contra la revista literaria Quimera por un artículo de opinión de Trebor Escargot. Jaime Rodríguez, director de Quimera, ha declarado que "es curiosísimo que una organización que nació para defender los derechos de las ideas y la libertad demande a los que creamos las ideas".
Yo iría más allá... ¿es moralmente lícito que el dinero que nos recaudan a todos para que "no desaparezca la cultura", que es el argumento que más gusta a las entidades de gestión, se invierta en pleitos para amordazar a una revista cultural?
Incluso aunque fuera cierto y no lo es que de la lectura del artículo del señor Escargot se dedujera que el honor de la Sgae, que desde cuándo tienen honor las entidades jurídicas, ha sido mancillado y ha de ser restituido, la desproporción es tal que puede afirmarse que lo que hay detrás es una utilización torticera de la ley para callarles la boca. Los abogados de la Sgae los pagamos entre todos, incluidos los autores a los que se les merma su parte de recaudación para éstos y otros menesteres. Una revista independiente, restringida al ámbito de la creación literaria, difícilmente puede enfrascarse en querellas y pleitos aunque los gane, sin que su economía se resienta y peligre su subsistencia. Así, al margen de la sentencia, aquí ya se sabe quien pierde. Ya se sabe que la próxima vez tendrán más cuidado, ellos y tantas otras revistas, blogs, autores, etc. a los que con el dinero de todos es tan fácil callarnos. El objetivo es la autocensura, que es la peor de las censuras, y poco a poco con cosas como éstas, se va cumpliendo. Y ahí seguirán ellos, con su "quien me la hace, me la paga", eso sí, siempre que los costes los sigamos pagando todos los ciudadanos a escote.
Desde aquí sólo se me ocurre una cosa: además de mandar un abrazo a mis colegas de Quimera, reproducir el artículo. Ojalá que otros también lo hagan: quizá, si muchos lo hacemos y lo difundimos, echen sus cuentas estos vigías de occidente de pacotilla y vean que lo de amordazar puede ser también contraproducente.
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La horda de los gestores

por Trebor Escargot
(PUBLICADO EN EL Nº 282 DE LA REVISTA QUIMERA


En realidad va a parecer que no hablo de literatura, pero sí lo estaré haciendo. Si en este país la piratería prácticamente no afecta al mundo de la literatura, es sólo por motivos circunstanciales, prácticos. Haciendo uso de los medios a nuestra disposición, y obviando la posibilidad de leer en pantalla, en términos económicos hoy en día sale casi por lo mismo fotocopiar un libro que comprarlo. De ahí la narcótica sensación de oasis del noble arte de la escritura, aparentemente a salvo de estos desaprensivos malversadores: los piratas. Pero eso en realidad poco importa, porque la extorsión no tiene a un arte por objeto sino al ciudadano, al lector, al consumidor de productos culturales, y éste (como imagino que es su caso, lector disciplinado) unas veces lee libros y otras ve películas o escucha música. Por eso creo que es importante que usted lo sepa: los piratas existen, están ahí fuera, son malos y nos acechan. Su propósito es acabar con el arte, convertirlo en mercancía y traficar con ella. Le daré algunas pistas para que, en caso de toparse con uno de ellos, pueda usted identificarlo y actuar en consecuencia.

Un confuso vínculo une al pirata con el mundo del arte. Si hoy se dedica a chulearlo y chuparle la sangre en nombre de la gestión y la propiedad intelectual, en otros tiempos lo practicó, normalmente con escasa suerte y altas cotas de mediocridad. Luis Cobos o Pau Donés (que sigue en activo, en serio…) serían ejemplos obvios, pero hay otros ex artistas que sí gozaron alguna vez del favor de las musas (no hay más que recordar la preciosa canción que, en su debut, Víctor Manuel le dedicara a Francisco Franco. Lo cierto es que suelen iniciarse en la piratería cuando se les acaban las ideas, o más bien las ganas de trabajar para tratar de tenerlas).

Sus métodos pueden despistarnos, pues no andan por la vida en barco, ni tienen el valor que requiere empuñar una espada. Han abandonado el ron, en favor del CD-Rom, y la bandera de la calavera por otras más discretas y actuales con las siglas de su banda: SGAE, VEGAP, etc.

Han ampliado su radio de acción, colonizando los mecanismos que en otros tiempos ampararon a una especie hermana: los corsarios. En virtud de esta reestructuración jurídica, y gracias a un juego de sobornos estándar, cuentan con el apoyo de las instituciones y sus representantes (muy próximos a ellos en capacidad intelectual y gusto estético), y en una evolución próxima a la de la mafia clásica, ejecutan un poder parademocrático que suele tener la forma de impuestos y normalmente recibe el nombre de canon.

Como los piratas de verdad en su momento, como el telar manual tras la aparición del mecánico, o como la comunicación mediante tambores después de inventarse el teléfono, estos zafios piratas tienen las horas contadas. Y nosotros, por una mera cuestión generacional, asientos de primera fila para asistir a su cochambrosa y ridícula agonía.

Así que, de momento, dejemos que nos sigan extorsionando. Querrá decir que siguen vivos, que todavía tenemos tiempo para asistir a su hecatombe.

14.9.07




De los diez logos de la candidatura olímpica, algunos sólo salvábamos uno, que tenía un mínimo de calidad gráfica. Quedaba la esperanza de que ese ganara y se salvaran los muebles... pues va a ser que no. Ya le han pillado. Eliminado éste, podemos afirmar rotundamente que el ganador será un auténtico bodrio, hay nueve para elegir.

Estas polémicas, como también la del logo hispano-alemán del gobierno, quizá sirvan para que se reconsidere lo de los concursos abiertos.
Primeros de septiembre, cena de diseñadores... tema estrella: el concurso del logo del gobierno. Y surge una nueva palabra para definir aquel diseño que pretende pasar por original y en realidad ha sido copiado con descaro y poca destreza de uno existente: REPULLAZO. Ojalá se me hubiera ocurrido a mí, pero no. El copyright es de Miguel Vagalume.
Moncloa ha rectificado, el segundo concurso, además de restringido, finalmente será remunerado. Se han perdido unos meses preciosos, que no nos engañemos, todo esto está condicionado por la proximidad de las elecciones. Tanto esfuerzo para llegar a lo que tendría que haber sido el punto de partida.
A pesar de que por tres veces habían dicho que la ley no permitía remunerar la participación en estos concursos, y a sólo cinco días de la finalización del plazo de entrega de las propuestas, los diseñadores han recibido una llamada en la que se les asegura que cobrarán tres mil euros por presentarse. Evidentemente, la ley sigue siendo la misma, quiere esto decir que existía perfectamente la fórmula para haberlo hecho desde el principio. Si de lo que se trataba es de gestionar bien el dinero público, actitud loable y de agradecer, podría haberse hecho obviando un concurso que sólo sirvió para saber que el logo del gobierno alemán es un buen logo, lástima que ellos lo usen también; tanto gastos de jurado como dotación como comunicación pública podrían haberse ahorrado. Y en la segunda fase, una convocatoria razonablemente restringida y remunerada (cinco o seis diseñadores) hubiera sido más barata y eficaz que todo este culebrón, que ha llevado a una situación sin precedentes: hasta catorce diseñadores pueden estar participando en un concurso restringido con remuneración.
En cualquier caso gana la dignidad de esta profesión: Mantenerse firmes como han hecho los “popes” cuando el atropello viene de donde viene, es un gesto que deberíamos agradecérselo todos, y especialmente los que defienden los concursos abiertos y no remunerados con el argumento de que siempre son los mismos los que participan, y no se dan oportunidades.

12.9.07

Los diseñadores que plantaron al gobierno

El concurso de ideas para el nuevo logotipo del gobierno ha acabado como acaban muchos concursos abiertos, con un plagio como resultado, que no podría ser utilizado aunque se quisiera.
Desatendiendo las voces de un sector indignado –recuérdese la carta avalada por la práctica totalidad de las asociaciones– y en una incomprensible huida hacia adelante en vez de enmendar los errores, el convocante ha mirado hacia otro lado. Y lejos de cuestionar la validez de un resultado vergonzante, el creador (?) del logo no sólo va a cobrar la dotación inmerecida sino que ha sido invitado al segundo concurso.
De todo esto, quizá lo peor es el fraude que supone para el resto de participantes. Es cada vez más habitual que los diseñadores profesionales no participen en este tipo de concursos, ni siquiera la expectativa de ganar es un aliciente para diseñadores establecidos que no necesitan especular con su trabajo. Esta es también, oficialmente, la postura de la mayoría de las asociaciones, dejando quizá al margen a la AEPD, que ha defendido últimamente los concursos abiertos “pero entre profesionales”. Hay que decir que esta es una postura novedosa, auspiciada por la actual directiva, tradicionalmente esta asociación ha sido de las más beligerantes en su negativa a los concursos abiertos, y queremos pensar que este nuevo rumbo no es necesariamente respaldado por la mayoría de sus asociados. En cuaquier caso, cabría esperar de los convocantes una actitud menos política; que los doce mil euros recompensen un trabajo que por razones obvias no va a utilizarse y por tanto no cumple los objetivos de la convocatoria, es un fraude, no ya sólo a los ciudadanos, que podemos indignarnos ante una malversación manifiesta de los recursos públicos, también a los más de trescientos bienintencionados participantes, que han de asistir pasmados e impotentes al atropello.
Durante el mes de agosto se convoca la “continuidad” de concurso, esa segunda entrega restringida para el desarrollo de la nueva identidad. Este nuevo concurso, otra vez sin remuneración, exigía nada menos que la presentación de diez paneles que incluyeran desde el propio logotipo y sus versiones secundarias, hasta las aplicaciones en merchandising (regalos, gorras, camisetas, boligrafos, etc), pasando por el photocall, cartela de spot para TV, creatividad en prensa, aplicaciones en entorno web, carteles, placas y señalética. Debía añadirse a ello además un manual básico de normas gráficas que recoja los usos y aplicaciones del diseño. Hay que insistir, porque parece increíble: todo ello para concursar, sin cobrar por ello, y se pretendía que participaran los primeros espadas del diseño patrio.
Una primera convocatoria es lanzada a una restringida selección de diseñadores conocidos, entre los que se encuentran varios premios nacionales. El importe máximo del contrato es de 30.000 euros IVA incluido, en el entendido de que la licitación lo es también en precio, pudiendo el participante rebajar dicha cuantía. Por poner un ejemplo, el gobierno de Cantabria, sin tantas exigencias y siendo un trabajo de envergadura y dificultad mucho menor, acaba de convocar un concurso similar con un presupuesto de 100.000 euros.
Resulta evidente que ni las cuantías ni las exigencias entran dentro de la lógica del mercado. Varios de los convocados manifiestan su malestar y declinan la invitación a presentarse, lo que provoca, por un lado, una segunda lista de convocados que llega hasta quince. En un intento de salvar los muebles, esta segunda invitación se acompaña de un documento explicativo, que lejos de aplacar los ánimos, los enciende aún más. En él se matiza, frente a las exigencias a las que aludíamos, que “En este concurso se espera una propuesta conceptual, no un manual de identidad visual. Esta propuesta deberá plasmarse, como mínimo, en un cartón pluma de 30cm x 42 cm. El plazo para su presentación es hasta el 12 de septiembre. No es necesario, aunque si recomendable, la realización de versiones en blanco y negro, negativo-positivo, así como identificadores en niveles o aplicaciones en diferentes soportes. Es decir, el material que los participantes consideren que es necesario para que se produzca la comprensión de la propuesta y la ponderación de sus rendimientos técnicos. La presentación de las diez láminas indicada en el pliego de prescripciones es una sugerencia meramente orientativa”. Para entendernos, las exigencias son ahora recomendaciones, en un intento de evitar la desbandada.
Pero no es eso todo, el cuarto punto del documento titulado “¿Por qué la participación en este concurso no está remunerada?” dice: “El Gobierno tiene la máxima consideración por los profesionales del diseño y es plenamente consciente de la importancia de su trabajo”. Vaya, no había ninguna necesidad de afirmarlo, sólo puede existir un motivo: son muy conscientes de lo contrario. Sigue: “Por eso ha querido contar con los mejores en lo que entendemos que es uno de los trabajos más destacados que se pueden realizar en nuestro país en el campo de la imagen visual institucional”. ¿Es necesario tanto halago y empalago cuando de lo que se trata es simplemente de contratar profesionales en la plenitud de conciencia de lo importante que es su trabajo?. Ciertamente no. Se diría que trata de compensarse con ello la absoluta falta de respeto manifiesta en todo este proceso por el trabajo y los conocimientos de los diseñadores. Y apostilla: “Pero las normas de derecho administrativo que rigen los contratos de la Administración General del Estado impiden la remuneración previa por la participación de estos concursos”. Esto puede ser cierto, pero no del todo, porque es legalmente eludible si hay voluntad para ello. Basta con convocar a través de una Sociedad Estatal, curiosamente hay una dedicada precisamente al diseño, a quienes debe salirles el dinero por las orejas a juzgar por lo que invierten en promocionar la artesanía. Se ha hecho otras veces, y se volverá a hacer. También puede convocarse un concurso, restringido o no, en el que no haya que trabajar por adelantado: valorándose trabajos anteriores, curriculum, trayectoria, propuesta económica, etc. A partir de ahí, se elige al diseñador más apropiado y sólo ese realiza el trabajo y lo cobra. Igual que cuando contratan la adquisición de sus vehículos oficiales, o la redecoración de sus despachos. Y para acabar de arreglarlo, en lo que ya supone un menosprecio que roza el insulto, concluye el documento: “En cualquier caso, la Secretaría de Estado de Comunicación está estudiando el tema y tiene previsto algún tipo de publicación de los trabajos, como reconocimiento del trabajo de los diseñadores, ya sea a través de una exposición o de una publicación y siempre de acuerdo con los autores”. Esto nos suena. Este del libro es exactamente el mismo argumento que vienen utilizando el BCD y el Ministerio de Industria desde hace años, cuando se les pregunta cómo es posible que existan más de cincuenta Premios Nacionales en nuestro país, todos ellos con dotación económica, y sólo uno, el Premio Nacional de Diseño, carece de ella. Parece que tratándose del colectivo del diseño los agravios son extrapolables y reutilizables. No es de recibo ese paternalismo, no es admisible que haya dinero para pagar libros y exposiciones que no son sino propaganda y triunfalismo del convocante y no lo haya para remunerar los trabajos que contengan. Los diseñadores no necesitan que se les deslumbre con espejitos ni abalorios, a buen seguro que se contentan con que se les pague su trabajo.

Los convocados

Cuando hemos ido conociendo cómo se desarrollaba esta segunda convocatoria, hemos querido hacer un pequeño trabajo de campo, a efectos meramente estadísticos, contactando a los convocados para saber cuántos de ellos iban a participar. En realidad no es importante quién sí y quién no, con la misma energía que podemos criticar las convocatorias de los concursos abiertos y los no remunerados, si estamos convencidos de que son contraproducentes para el convocante y para los diseñadores, con esa misma energía habrá que defender que mientras sigan convocándose, cada diseñador deberá legítimamente decidir qué postura toma, y si participa o no.
Pero los datos son concluyentes: de los quince convocados, doce diseñadores han manifestado no tener intención de presentarse; uno sí se presentará, uno no contestó y con otro no pudimos contactar. La primera reflexión ha de ser positiva. Dejando de lado que sus motivos sean egoístas o por la defensa del colectivo, es de agradecer que la inmensa mayoría no se preste a dar validez a lo que no la tiene, aunque, al margen del tema económico, la rentabilidad en imagen y la repercusión de un encargo así sea un caramelo para cualquiera.
Hasta aquí la denuncia o pataleta si se quiere, y la reivindicación gremialista. No es importante. El error enorme de este concurso es estratégico. Pensar que el problema es de colores, tipografías, trazos, o elementos gráficos que cualquiera pueda proponer en un concurso abierto es ingenuo. Para llegar a la conclusión de que debe estar el escudo, los colores de la bandera y el lema Gobierno de España les habría bastado con una llamada a Norberto Chaves, a Joan Costa o a Amando de Miguel. Se lo hubieran dicho gratis.

El efecto O.T.

En el fondo, y esperemos que no cunda el ejemplo, lo que está sucediendo es que convertir la creación gráfica en objeto de campaña de imagen puede resultar políticamente rentable. Y por lo mismo, si sale mal el coste en imagen es proporcional. Cuando la convocatoria del concurso es en sí el objetivo, los resultados son impredecibles. Está sucediendo también con la elección del distintivo para la candidatura olímpica de Madrid. Si entre 2691 propuestas, las diez mejores son las que con tanta reiteración hemos visto en los medios, a nadie escapa que el proceso era equivocado. Siempre que el objetivo fuera conseguir el mejor identificativo. En el más puro estilo televisivo, nadie sabe ni quién ni cómo ha hecho la selección. Ahora, mediante un sistema de votación ingenuamente fácil de manipular, se elegirán tres. Y otra vez, sabios expertos de incuestionable prestigio tendrán que decidir entre esos, que aunque en las bases pone que pueden dejarlo desierto, no alcanzo a pensar que el político admita que se contradiga la opinión del pueblo. De algo ya estamos seguros, gane el que gane, tendrán un logotipo de calidad discreta y escasísima eficacia. Con su pan se lo coman.

3.9.07

Cuando saltó el despropósito que suponía el concurso de ideas para el logotipo del gobierno, hace dos meses, parecía que era un escándalo considerable... quién nos iba a decir que aquello era sólo la anécdota, y que lo peor estaba aún por venir.
Los hechos son conocidos, el hilo ha podido seguirse en internet en foros y bitácoras, y la mayoría de periódicos se han hecho eco en sus páginas.
Como se recordará, las asociaciones habían firmado un documento conjunto protestando por la convocatoria del concurso. Presidencia de Gobierno, viendo que existía un malestar general entre los profesionales, contacta con algunas de estas asociaciones ofreciéndoles estar en el jurado, siendo AEPD la única que se somete. En un comunicado a sus socios, justifica el cambio de postura argumentando que “consideramos que en la práctica un buen jurado, experto, representativo y profesional puede introducir esas mejoras y seleccionar la mejor propuesta, objeto del concurso, o en el caso de no haber propuestas de suficiente calidad declararlo desierto. (…) Entendemos que la posición de negativa del concurso y de enfrentamiento a las instituciones, dificulta futuras negociaciones y crea un abismo entre éstas y los diseñadores”. De lo que ha pasado después se deduce que esta complacencia no estaba justificada: proceso y resultado han sido desastrosos, y no se tenía que haber estado ahí.
La convocatoria sigue su curso sin variar un ápice el planteamiento. Los plazos de tiempo se superan y no es hasta mediados de agosto cuando se conocen los resultados. El mismo día en que los periódicos publican el logotipo ganador, en varios foros sobre diseño aparece la información de que es prácticamente igual que el del gobierno alemán, diseñado hace una década por el prestigioso estudio MetaDesign.

El plagio

No es poco habitual que en un concurso abierto e indiscriminado acabe por descubrirse que el trabajo ganador es un plagio. Por muy experto que sea el jurado, es imposible evitarlo. Aunque en este caso, la copia es tan torpe y evidente, y la referencia tan relevante que a poco que hubieran hecho los deberes, se habrían dado cuenta.
En realidad es una consecuencia del proceso viciado: la profesionalidad se demuestra también en eso, y cuando se renuncia a ella de antemano...
En cualquier proceso de diseño de identidad la investigación de lo existente es un eje fundamental en la fase previa. En muchas ocasiones, en el mismo encargo existe documentación al respecto, y si no es así es el propio diseñador quien la recaba. Por otra parte, las exigencias de un buen brief, y en su caso el contrabrief que el diseñador realice y consensue con el cliente, marcan las pautas a seguir, las necesidades, los objetivos, el target, etc. Todo este proceso es inexistente en los concursos abiertos. Siendo así, no es de extrañar que existan auténticos profesionales del concurseo. Al fin y al cabo, en estos casos el objetivo no tiene nada que ver con el diseño: se trata de ganar el concurso, y el público objetivo es el jurado.
Dejando la profesionalidad al margen, es sencillo: uno elabora una recopilación de trabajos ya hechos con características similares, en eso internet y Google son una gran ayuda, y en pocos minutos se dispone de cientos de soluciones. Por este procedimiento es barato, rápido y rentable presentarse a decenas de concursos: turismo, identidad, carteles, etc. Lo más probable es que nadie se dé cuenta, e incluso aunque así sea, la polémica saltará cuando ya se haya obtenido el importe del premio, que las instituciones rara vez reclaman, porque sería tanto como reconocer su error. Frente a esto sólo hay dos obstáculos: el primero es que uno se juega su prestigio profesional: para ello hay que tenerlo, y que importe perderlo. También hay una cuestión de ética profesional, a la que apelar a estas alturas resulta ingenuo.
Cuando se descubre “el pastel”, siempre queda como recurso intentar acogerse a la coincidencia... No es el caso: Cuando Juan Repullés, director del estudio Margen y autor del logo es preguntado en una entrevista en el diario ADN sobre si conocía el logotipo del Gobierno alemán, contesta: “Por supuesto. Hemos analizado los logos de todos los países europeos y de otras importantes naciones, no sólo de Alemania”.

El reconcurso

Algunos diseñadores “de reconocido prestigio” han recibido a mediados de agosto una carta convocándoseles a un nuevo concurso. También estaba previsto que participara el ganador, queda por saber si después del affair Moncloa les mantendrá en la terna. El concurso para desarrollar el trabajo seleccionado estaba contemplado en las bases del primero, hay que pensar que en realidad se tratará de hacer un logo nuevo. El presupuesto es de 30.000 euros, que tampoco es para tirar cohetes.
Los que trabajan para la administración y saben de esto dicen que nada hay más sospechoso que los concursos que se convocan en agosto, y cuyo plazo se cierra en los primeros días de septiembre. La suspicacia está servida, más aun si a ello se une que entre 320 ganó uno que ya trabajaba “para la casa”, pues el estudio Margen es el responsable del diseño de las webs corporativas de la Moncloa y la del Ministerio de la Presidencia del Gobierno.
Varios de los convocados han manifestado su intención de no participar en el “reconcurso”, lo que les honra. Y desmonta en parte la argumentación simplista de quienes defienden que los concursos abiertos rompen la inercia de que siempre sean los mismos los convocados.

28.8.07

querido Pedrojota:

Que te follen. hoy ha desaparecido Umbral. Durante años he alternado tu puto periódico con otros, en el bien entendido que todos los periódicos dicen lo mismo, pero tu tenías a Umbral, y mira que me jodía. Cuantas veces he degustado a primera hora su columna, mano a mano con un montado de jamón ibérico y un cafeconleche, en el Sagredo de la avenida del mediterráneo, que por si acaso no me daba ese día tiempo a leer el periódico, ya me tenía leído el Umbral. A sabiendas de que me gano las habichuelas escribiendo, leer a Umbral por las mañanas, antes de empezar, era un aliciente, una puesta a punto del manejo del lenguaje y el orden de las ideas, una gimnasia. A él, le echaré de menos.

2.8.07

Joaquín Rodríguez es uno de los que más sabe de los libros y su futuro, y con él comparto algunos pareceres y otros no, lo que nos lleva a discutir bastante y a que yo aprenda mucho. Ha publicado una interesante entrada en su blog sobre la desnaturalización del diseño editorial.
Merece la pena leerla entera, pero destaco este párrafo:
"En este mercado extremadamente competitivo, tal como ocurre en España, los departamentos de márketing y comunicación acaban, progresivamente, imponiendo sus criterios, tal como cuenta Walter Hellmann, antiguo director de arte de la excelsa editorial Rowohlt: los responsables de la venta elaboran una serie de cuestionarios que los lectores deben rellenar y, una vez obtenidos los resultados y sistematizados sus gustos, imponen a los departamentos de diseño editorial el aspecto que los libros deban tener (desde las tipografías al tipo de imágenes de cubierta), produciéndose el perverso efecto de la homogeneización y pérdida de significado de cada uno libro en particular".

31.7.07

[al lector: este blog no es sobre edición, y por tanto esto no debía estar aquí. Es una pataleta. Sáltatela si quieres]. Cuídame de mis amigos, que de mis enemigos ya me defiendo yo. El libro no necesita amigos. Tengo pendiente entrar de lleno en esa nueva y extraña ley del libro y las bibliotecas. Mientras, sólo algunos apuntes a vuelapluma.
1. Los editores estaremos obligados a imprimir el precio en la cuarta de cubierta, supongo. Y dicen que eso es bueno para el mercado del libro. Lo es para la frenética edición de los best-sellers... ¿qué sucederá con los libros de largo recorrido, que son mayoría? Ningún otro producto es intervenido hasta el punto de obligarse a un precio ad aeternum, no quiero pensar cómo podremos dentro de diez años mantener el precio de lo que estamos editando hoy, y pagar el porte, el almacenaje... al final, la descatalogación es la solución: eso que tanto gusta a las grandes editoriales y que mata a las pequeñas.
2. El libro no podrá ser obsequio promocional como hoy sucede. El que quiera leer, que pague. Libros como objeto de lujo, sólo para ricos. Demasiadas veces la defensa del libro es agresión al lector. Los que compran un periódico por el libro que se regala con él, no son lectores, son llenadores de estanterías. El lector elige lo que lee, no lee lo que es gratis. Pero si hay libros en las estanterías de las casas, estaremos más cerca de que los que viven en ellas empiecen a leer... y después, querrán elegir lo que leen.
3. El canon contra el préstamo en las bibliotecas, que ni van a pagar los lectores, ni saldrá del presupuesto para adquisición de las bibliotecas... es esa teoría del dinero-chicle, que parece que nadie lo pone y tanto gusta a los políticos, ya sea para que los ricos tengan más niños o para desfomentar la lectura.
4. El precio único, con la salvedad del libro de texto [decir libro de texto es como decir agua mojada]... que es precisamente donde la competencia desleal y el dumping es más real. En cualquier mercado la competencia es garantía para el consumidor. La defensa de la lectura, en cambio, pasa siempre por putear al que lee.
5. Lo que de verdad está matando la edición es almacenar y mover libros. Hubo un tiempo en que mandar un libro o revista era casi gratis. Hoy, las tarifas de correos para la cultura son una anécdota, y por la relación calidad-precio casi todos están optando por la mensajería privada. Pobre del editor o distribuidor a quien un librero le pida un libro.
Todos los periódicos son iguales, aunque unos más iguales que otros, como diría Orwell. La diferencia hoy la marcan las columnas de opinión y los suplementos. Pues bien, una vez por semana Juli Capella tiene una colaboración en El Periódico de Catalunya que bien vale cambiarse ese día de diario.
Hace unas semanas publicó este decálogo del buen diseñador. Creo que merece la pena dejarlo aquí.

DECÁLOGO DEL BUEN DISEÑADOR

1.
No beberás, ni fumarás, ni te drogarás.
Porque para ser creativo necesitas todo el cerebro que tienes.
2.
No tendrás costumbres caras.
Si te interesa el dinero, mejor búscate otra profesión, el buen diseñador nace del talento, el empeño y mucho tiempo.
3.
Soñarás y diseñarás, y soñarás y volverás a diseñar…
Ser diseñador no es un oficio con horario, sino una forma integral de vida.
4.
No serás vanidoso.
No te tomes demasiado en serio, no trates de justificarte, no busques la fama y el éxito.
5.
No serás modesto.
Nunca ha habido un buen arquitecto o diseñador que no intentara ser grande.
6.
Pensarás en todo momento en los que son verdaderamente grandes.
Pueden servirte de modelo para encarar unas vivencias que suelen ser comunes al oficio. Si comprendes las técnicas de los maestros, tendrás mayor posibilidad de desarrollar la tuya.
7.
No dejarás pasar ni un solo día sin analizar un diseño clásico.
Deberás visitar Ronchamp, el Pabellón de Mies en Barcelona, la casa de la cascada de Wright, conducir un “escarabajo”, sentarte en una Thonet o en una Cesca, estudiar el plano del metro de Londres…volver a Ronchamp…
8.
No adorarás Londres, Nueva York, París.
No pierdas el tiempo en lo que está de moda, el estilo que triunfa, o qué cosas se publican o ganan concursos y premios. Sé auténtico estés donde estés, el talento lo llevas puesto.
9.
Diseñarás para complacerte a ti mismo.
Sé fiel a lo que verdaderamente te interesa e importa. No intentes agradar a los demás, ni al profesor ni al cliente ni al periodista.
10.
Serás difícil de complacer.
La mayoría de obras se notan inacabadas.
Proyectar empieza a ser emocionante cuando descartas la primera idea, cuando logras mejorarla, cuando elevas tu exigencia.

Juli Capella, basado en un decálogo de Stephen Vizinczey “Los diez mandamientos de un escritor” (Verdad y mentiras en la literatura, Seix Barral, 1989)

18.7.07

Esta vez a Pepe Cortés y a la empresa Signes les dieron el Premio Nacional de Diseño. El acto de entrega es siempre muy protocolario, este año presidido por la infanta Cristina. Los discursos están llenos de palabras vacías, tópicos y lugares comunes, declaraciones de buenas intenciones sobre todo de los políticos... todo pertenece a una liturgia inamovible que se repite cada año.
Los premiados tienen que consensuar un discurso, que lee uno de ellos. El de Pepe y Luis, que fue quien lo leyó, podría haber sido más de lo mismo... pero no fue el caso. Aprovechar la ocasión para llamar la atención de las incongruencias en las que caemos las empresas y los diseñadores y comprometer a las autoridades es una audacia. Y utilizar una oportunidad para hacer que merezca la pena, convertir la parafernalia en utilidad, eso sí es diseño, y del bueno.
A su lado, los discursos de los organizadores y los políticos sonaron especialmente huecos, banales, vacíos... la comparación fue aterradora.
Como quiera que era un acto público, sin pedirles permiso corto y pego el contenido del discurso. Si les molesta, ya me lo dirán y lo quitaré.
Para mí, es uno de los mejores "artículos" que sobre diseño he leído en los últimos tiempos, y leo muchos. Ellos saben que ya de antes tenían mi admiración. Ahora también, mi agradecimiento.

Premio Nacional de Diseño 2006
Discurso de Pepe Cortés y Signes
Barcelona, 27 de junio de 2007

Alteza, autoridades, queridos amigos:

Seremos muy breves: Pepe y yo queremos dar las gracias al jurado, a las instituciones y a todos vosotros por este premio. Estamos muy contentos.

Bueno,…pero ya que estamos aquí vamos a aprovechar para tratar un tema, sólo uno. Tenemos poco tiempo y preferimos ser concisos: quisiéramos hablar del medio ambiente. Sí, algunos pensarán que ¡qué pesados!, otra vez con el tema omnipresente, recurrente y tan sobado. Ciertamente está de moda, va de boca en boca, pero realmente se hace muy poco, basta fijarse en como está el patio... la Tierra. Nos gustaría proponer aquí, en el foro del diseño, con las instituciones responsables presentes y ante el colectivo de creadores y empresarios, que el tema es grave y que necesitamos ayuda.

Hemos elegido hablar de ecología, de ecodiseño, porque pensamos que es uno de los temas que une a empresario y diseñador; y que nos coloca en el centro neurálgico del problema, pues conjuntamente diseñamos y producimos objetos que se están cargando el planeta, y nuestra responsabilidad es mayor que la de muchos otros.

Pero ¿cómo vivir sin objetos, sin casas, sin muebles, sin libros, sin coches…? Sí, nosotros también tenemos esta contradicción, como todo hijo de vecino, desde el emigrante a los mandatarios, pasando por un catedrático en biología. Sea cual sea tu oficio y tipo de vida, constantemente debes elegir entre diversas opciones, ir en bicicleta o comprarte un 4 x 4, reciclar el vidrio o mezclarlo con la basura, imprimir el documento o leerlo en la pantalla, construir en aluminio o en Duralmond… ¿O por qué no con las dos cosas, dependiendo de la circunstancia?

Todos estamos inmersos en la contradicción, por un lado queremos jugar limpio, optar por lo ecológico, salvar el planeta, pero por otro nos resulta imposible ser radicales, estamos confundidos. ¿Qué es más saludable medioambientalmente hablando, fabricar mesas de madera cultivada, o reciclar plástico? Muchos productos baratos que compramos han sido producidos muy lejos,con el consiguiente gasto absurdo en transporte y contaminación. ¿No son finalmente muy sucios? Por tanto, el precio se convierte en una cuestión clave en contra de la compra respetuosa. Hemos de lograr que ser limpio no suponga un extra desorbitado.
Sólo cuando lo ecológico sea asequible la gente lo aceptará. Si solo hay voluntarismo, será imposible detener el desastre que se avecina. Ya sabemos que hay quien nos acusará de agoreros, incluso algún ingenuo dirá que el planeta se recalienta él solo y que no pasará nada. También está el cínico, que asegura que tarde o temprano ya nos las ingeniaremos para sobrevivir, al menos unos cuantos…

Ante esta incertidumbre informativa, ante la falta de datos fiables, con la ausencia de organismos de referencia, el sector del diseño deambula confuso. Por eso creemos que hoy es un buen día para pedir a las instituciones que organizan el premio y a todos los involucrados en el sector, que asuman un compromiso de apoyo en este sentido. Les pedimos que nos den referencias fiables, que hagan leyes concretas, que estipulen oficialmente lo sostenible. No sólo que lo apoyen en discursos banales y protocolarios, y con farragosas promesas electorales. No, queremos compromiso real, una oficina técnica que trabaje exclusivamente en este asunto y donde todos, empresarios y diseñadores, podamos dirigirnos a obtener consejo, baremo y apoyo. En el sistema de contratación actual quien actúa limpiamente apenas está valorado. Y quien invierta en ecodiseño, debería tener algún premio.

Pepe y yo somos pecadores contaminantes, como todos, pero nos gustaría serlo menos
e ir superando contradicciones. Queremos aprender a hacerlo mejor. ¿Nos ayudarán las instituciones? Eso es lo que aquí pedimos, hermanados los premiados de este año.

Antes de despedirnos quisiéramos compartir este premio muy especialmente con nuestros equipos, la gente que colabora día a día y ha colaborado con nosotros durante tantos años,
tanto en el estudio de Pepe Cortés como en Signes y la Fundación Signes.

Muchas gracias a todos.

12.7.07

La mujer del César

Se ha montado una y buena con motivo del Premi Catalunya de Dissenyadors Emergents, que se enmarca dentro del Pla de Dinamització de la Moda que promueve el Departament d'Innovació, Universitats i Empresa de la Generalitat de Catalunya. No suelo ocuparme de temas de moda, básicamente porque soy un auténtico analfabeto en la materia, que yo me quedé en la época de las vacas flacas y todo aquello...
Pero esta vez sí creo que merece una excepción.
Se merece en la medida en que ésta es una polémica, supongo, entre una escuela y todas las demás, pero en la que la moneda de cambio son los estudiantes y su futuro. Aunque si se hurga un poco, puede uno descubrir que hay más, que aquí lo que se está jugando, y bastante duro, es la ostentación del mando y representación en lo que se refiere a la promo de la Moda en Catalunya,
Queda de manifiesto que a la postre la beneficiada ha sido la escuela Felicidad Duce, pero la denuncia se traslada a los medios antes del fallo, o sea, que se preveía que iba a pasar. Tampoco parece muy creíble que todas las escuelas se pongan de acuerdo para la puesta en escena conjunta sin una argumentación de peso. Y para los amantes de las casualidades, y lo manifiesto como hecho objetivo sin relación necesaria de causa-efecto, no vaya nadie a pensar que no digo lo que quiero decir, resulta que la subdirectora de la escuela de marras no es sino la mujer del titular de la Secretaría de Comercio de la Generalitat, que al final son los que organizan y subvencionan.
Ayer se fallaban los premios, y el escándalo parece estar servido, debe ser importante porque se hacen eco al menos en El Mundo, Avui, el Punt, La Vanguardia, ABC, El País, ADN, El Periódico e incluso en la Razón, lógicamente en las ediciones catalanas. Cinco escuelas (Bau, Guerrero, ESDI, IDEP y el Istituto Europeo di Design) emitieron un comunicado y sus representantes no acudieron al desfile y la entrega de premios. Aunque sí participaron sus alumnos, cosa que les honra, a esas escuelas, digo, que una cosa es que las cosas se hagan mal y otra es que los que lo paguen sean los estudiantes.
Participaban alumnos de 8 escuelas, pero de los 20 finalistas, once pertenecían a la misma, que arrambló con nueve de los quince premios. O Son la pera limonera esos chicos, o aquí algo ha fallado. O no. Según para quién, está claro que el acierto es pleno.
Leo que se han presentado mas de 2.500 logos al cachondeíto del logo olímpico.
de momento el negocio lo han hecho:

1. Había que presentarlo en cartón pluma, que cuesta a unos 14 euros el
pliego. Los del cartón pluma se han embolsado 35.000 euros
(recuérdese que la dotación del premio era de 30.000)

2. También debía presentarse en CD o DVD, pensemos en un canon de unos 40
céntimos. Las entidades de gestión se llevan 1.000 euros.

3. Hacerlo llegar con comprobante de entrega (correos o mensajeria
privada) cuesta unos 8 euros. Esos se reparten unos 20.000 euros.

Menudo desproposito...

por cierto, ¿alguien sabe quien está en el primer jurado selector y
en el segundo para elegir entre los finalistas elegidos por votación
popular? ¿nos llevaremos otra sorpresa? la información habla de
"especialistas en el mundo del diseño" y un "equipo de diseñadores",
respectivamente.

Vamos de mal en peor.

10.7.07

Me contesta Don Manuel Ángel Aguilar Belda, adjunto segundo del defensor de no sé que pueblo, a una consulta que realicé hace meses...
Para que quede constancia, dejo aquí la respuesta. Que sirva al menos para que otros no lo intenten por este camino...
La cuestión que le planteaba era bien sencilla. Como creador visual, la ley me reconoce y obliga, porque es un derecho irrenunciable, a percibir me guste o no los devengos del canon de reprografía y el de los soportes digitales. Otra cosa es que para cobrarlo realmente tendría que firmar una cesión a VEGAP de otros derechos que nada tienen que ver... es decir, la administración encomienda la distribución de ese dinero a una sociedad de gestión privada, pero ésta pone sus propias reglas, y nos deja fuera del reparto a la gran mayoría de los creadores porque no estamos dispuestos a encomendarles la gestión de otros derechos que en nada se relacionan con éste. Lo que supone que un mínimo porcentaje de creadores visuales (¿el cinco, el diez por ciento?) se reparten lo que nos corresponde a todos. Y eso, con la connivencia del Ministerio de Cultura y ahora también de mi amigo el adjunto segundo, y tengo que pensar, de su jefe, el defensor.
Yo le planteaba esta cuestión al tal defensor. Incluso le proponía la defensa de una alternativa, por la cual quienes no queremos ejercer ese derecho, al menos no en estas condiciones, pudiéramos derivarlo en otros que no fueran precisamente los que sí lo ejercen. El planteamiento sería que si la inmensa mayoría de los creadores visuales "voluntariamente" no llegamos a percibir algo que se le sustrae a la sociedad o los ciudadanos, exista un mecanismo para devolvérselo, en vez de que se lo repartan entre unos pocos.

Especialmente sugerente es el párrafo en el que me cuenta que "a esta institución [el defensor del pueblo] le parece encomiable que usted quiera destinar los beneficios que se deriven de su obra artística a la mejora de la sociedad civil del país mediante aportaciones de carácter económico y de esta forma poder contribuir a alcanzar los objetivos sociales que en la actualidad tiene asumido el Estado. Asímismo, estará contribuyendo al fomento de la solidaridad voluntaria en favor de la consecución de tales objetivos sociales".
A lo que yo añado tres cosas: no se trata de "beneficios", que esos ya los percibo por otro lado, sino de la parte de un canon compensatorio que se les impone a los ciudadanos. Por otro lado, lamento no poder aceptar, estimado adjunto segundo, que me diga que "estaré contribuyendo" a nada. Eso sería si ustedes (el legislador, el ministerio, o el defensor del pueblo, quien sea...) pusieran a mi alcance algún mecanismo para que los privilegiados de VEGAP no se estuvieran quedando con mi parte y la de cientos de miles de creadores de este país.
Y por último, como argumento para no actuar, dice usted y dice bien: "el Defensor del Pueblo tiene encomendada (...) la defensa de los derechos (...) cuando los mismos sean conculcados como consecuencia de una actuación irregular de la administración pública". Pues eso es exactamente lo que algunos creemos que está sucediendo: un derecho irrenunciable reconocido por la ley, no puede de facto ejercerse por un grupo de ciudadanos, porque la administración (concretamente el Ministerio de Cultura) no actúa, que es otro modo de actuación irregular, para que quienes reciben y deben repartir, esto es, las entidades de gestión, lo hagan conforme a la ley y su espíritu.

25.6.07

Algunas reflexiones más sobre el concurso del logo del gobierno... No ha servido de nada la protesta conjunta de las asociaciones. Al final, profesionales a título personal, muy libres de hacer de su capa un sayo, lo avalan con su participación en el jurado.

Mas incómoda resulta la postura de la AEPD, que está también en el jurado. Si nada ha cambiado y todos los despropósitos se mantienen intactos –y si algo ha cambiado que alguien me lo cuente que yo no lo veo por ninguna parte–, una mínima coherencia hubiera aconsejado mantenerse al margen. si no... ¿para qué protestamos?

Este concurso no es importante, con su pan se lo coman. Habíamos conseguido por una vez consensuar un texto y dar imagen de colectivo capaz de cerrar filas si hace falta. No recuerdo en los últimos 20 años un documento firmado por siete asociaciones. Como cabía esperar, el gobierno llama a algunas o a cada una de ellas tratando de involucrarlas, para tratar de dar validez a lo que no la tiene. Sólo una, que yo sepa, agacha los principios, rompe el consenso, y entra a ese trapo. Me preocupa que asumamos como buena la argumentación que se les da a los socios:  "ante las dificultades, por razones administrativas, para convocar de nuevo el concurso e incluso para modificar las bases, consideramos [la AEPD] que en la práctica un buen jurado, experto, representativo y profesional puede introducir esas mejoras y seleccionar la mejor propuesta, objeto del concurso, o en el caso de no haber propuestas de suficiente calidad declararlo desierto".

El concurso no es ni peor ni más peor porque se esté en el jurado, no somos ninguno tan bueno como para que deje de ser nefasto. No es una cuestión de "en la práctica", sino de principios. Y a esos no hay que renunciar por cuestiones "prácticas". Lo que sí estaba claro es que un concurso con TODAS las asociaciones en contra se hubiera tapado, y nunca se hubiera llegado a utilizar la pieza resultante... no hay que olvidar que se trata de políticos.

Deduzco que en todo momento lo que les ha movido es solucionarle a presidencia el problemita de este concurso, Y no era nuestro problema. Si el gobierno tiene un mal logo es problema suyo. Pero con esto, aunque nos haga mucha ilusión hacernos la foto en Moncloa, hemos dinamitado la estrategia. No entiendo esta carrera entre asociaciones por ver quien está en más jurados, en más concursos...

Pero ahora ya tienen lo que necesitaban: la cohartada de que una asociación firmante de aquel documento, recula y está en el jurado, dando por satisfactorias las supuestas rectificaciones, que ni siquiera han sido tales. Ahora el concurso ya es válido. Lo avala la ASOCIACIÓN ESPAÑOLA. Ahí es nada.

De momento, la única conclusión es que no estamos tan unidos, siempre hay alguien dispuesto a romper la unidad.

Hemos quedado como Dios con los políticos, y mientras algunos han sido firmes, otros han sido maleables, que es lo que los políticos esperan de nosotros (no así los diseñadores y supongo que algunos socios de AEPD).

Se han quedado con el culo al aire el resto de las asociaciones. He hablado con alguno y se han quedado de pasta de boniato. Aquí, al menos con AEPD, no se vuelve a firmar nada en años.

Hemos cumplido con los políticos, pero no con los diseñadores. Tenemos las prioridades cambiadas.

Yo ya no entiendo nada.

Y por último, un consejito gratis: si alguien de la junta directiva de esa asociación se ha presentado al concurso que retire su pieza. No hay que correr ningún riesgo. No vayamos a tener que soportar otro bochornazo como el del Carnaval.

18.6.07

Hace unos días Enric Satué me obsequió con este manifiesto, en un dinacuatro doblado. Me gustó sobretodo que lo hiciera así, fotocopiado en papel, incluso con alguna enmienda hecha a mano, que supongo incorporaría después de impreso el original. Cualquier otro hubiera lanzado un e-correo masivo a todas sus direcciones, que se hubiera recibido en competencia directa con una docena de avisos acerca de viagras y réplicas de rolex. No es lo mismo.
Como quiera que los manifiestos son para difundirse, sin advertirle lo subo a este blog, en la confianza de que no se moleste. El suyo, el original, quiero decir, es más contundente, en caja alta y con un juego tipográfico de cuerpos al que la pantalla no haría justicia.


MANIFIESTO AZUL DEL DISEÑO EDITORIAL
MADRID, MAYO/JUNIO 2007. Enric Satué.

Sin duda, habrá mucho que decir por vía escrita e impresa en una comunidad que ostenta el cuarto lugar entre las lenguas más habladas en el mundo, con 400.000.000 de hispano-hablantes y expectativas de 535.000.000 para 2030.

De modo que no es extraño que la industria editorial española se muestre, aquí y ahora, con una potencia comercial y cultural que supere en peso cuantitativo al cualitativo, aunque no hasta el extremo de pasar inadvertido.

En este contexto, el diseño de cubiertas podría suponer un concepto delicado si no fuera por la pista que dio Elías Canetti para diseñarlas bien, aquí o en Lima.

Refiriéndose a la pequeña editorial para la que trabajaba como corrector, consignó: “Un autor que él publicara (se refería a su combativo editor) no pasaba inadvertido, cosa imposible a causa de las cubiertas que le diseñaba su hermano”.

He aquí la pista a seguir de ahora en adelante en nuestro quehacer creativo. Actuando en consecuencia, la consigna es no ceder al influjo de formas gratuitas, llamativas, diferentes o rompedoras porque sí, sino hacer los imposibles para que las cubiertas no pasen inadvertidas. A los sentidos o a la razón, se entiende, o mejor todavía, a la razón y a los sentidos. Algo difícil de lograr si uno no se llama Heartfield, desde luego, pero seamos ambiciosos y no nos conformemos con llamarnos solamente Pérez.

Ahí están, por cierto, algunos Pérez que no han pasado inadvertidos al mundo, como el inmortal Pérez Prado, Pérez Esquivel, Pérez Rubalcaba, Pérez Enciso, Pérez Reverte, Pérez Burrull o Pérez Sánchez (América para el diseño).

16.6.07

No ha habido vuelta atrás. El concurso del logo del gobierno sigue su curso. Escama, y mucho, que haya habido más de un asociación que se ha ofrecido para intervenir en el entuerto, en lugar de intentar deshacerlo. O lo que es lo mismo: lloramos, pero se nos quitan los reparos si podemos estar en el ajo. Se va sabiendo quiénes han estado en el jurado, y sabremos que alguno firmó el documento-protesta conjunto de las asociaciones para luego agachar los principios cuando se les ofrece estar en la bicoca. Al tiempo.
Se nos acumulan los entuertos, no salimos del logo gubernamental para entrar en el de la candidatura olímpica, y parece que tenemos un naranjito en ciernes. Se convoca un extrañísimo concurso para el logo de la candidatura de Madrid 2016. en la convocatoria se amalgama la invitación a "que todos los ciudadanos, artistas o aficionados que tengan una idea que aportar, puedan enviar sus trabajos, diseños o dibujos" con una dotación de 30.000 euros, y en el más puro estilo Operación Triunfo, la selección se hará por votación popular, aunque luego un jurado elegirá sobre los finalistas; todo epatante para el discurso popular e insultante para los profesionales.
Esto por proximidad afecta más que a nadie a la asociación de los diseñadores de Madrid... ¿habrá toma de postura, o por contra, los favores debidos, mataderos y demás zarandajas, aconsejarán evitar cualquier reivindicación incómoda?. No tengo dudas.
Cada vez hay menos con las manos libres para decir lo que se piensa. Las asociaciones han llegado a un punto de connivencia que da pavor. Han pasado todas, unas más que otras, de la defensa del colectivo a la defensa de sí mismas y sus protas. La di MADrid (¿por qué me sonará tan italiano el denominativo, es desliz o intencionadísimo?) con los suyos, sin cuestionar ni un ápice todo lo que salga del espejo de lo que somos o de la casa gallarda.
La incoherencia y el arribismo están definitivamente instalados en el asociacionismo de esta profesión. Da vergüenza. Cada vaivén sin respuesta es un punto más de debilidad. No hicimos nada cuando trampearon los Premios Nacionales para dárselo a quien interesaba saltándose el veredicto del jurado, no hemos hecho nada en cada concurso denigrante que convocan, cada vez somos más débiles y ellos se hacen invulnerables.

4.5.07

Siguiendo con el concurso del logotipo del gobierno, resulta que el 16 de abril se publicó en el BOE la resolución del ministerio de administraciones públicas y no el de presidencia, ojo al dato, en la que se adoptaba un nuevo logo. Quién sabe si es que no les pareció en Moncloa suficientemente buena la propuesta (coherente con la imagen corporativa existente) y por ello se convoca el concursito. Tendría gracia que todo esto no fuera sino un tira y afloja interdepartamental. Y no sorprendería.
Lo mejor de todo, el anexo II, donde se especifican los datos técnicos para su aplicación en INTERNET, tema importante, donde se aclara el número de Pantone del amarillo huevo que hay que usar, Y SUS PORCENTAJES DE MAGENTA Y ALLO.
Ya sea para normalizar colores o convocar concursos, ¿¿¿no podrían antes de meter tanto la pata, asesorarse un pelín, que organismos expertos en diseño haylos en el organigrama y muy buenos, en lugar de dedicarlos a pagar dotaciones a los artesanos????

1.5.07


En un comentario a otro post le prometía a Flipatu argumentar por qué me parece acertado el diseño del nuevo plano del Metro de Madrid, que tanto revuelo ha suscitado. En la polémica acerca de si son muchos los 95.000 euros que se han pagado por él (a mí no me parece tanto…) y sobre la adjudicación del encargo no voy a entrar, que ya lo han hecho los periódicos de información general, que para eso estamos en pre-campaña y hay que buscar argumentos de acoso y derribo, los haya o no. Y no digo que en este caso no los haya, ni lo contrario. La polémica ha servido, otra vez, para mostrar con qué facilidad los medios de comunicación y asociaciones varias entran a valorar aspectos muy técnicos de nuestro trabajo, con escaso conocimiento y argumentos peregrinos.

Entrando en materia, debo decir que el tema de los planos de metro da muchísimo de sí. A quien quiera profundizar y disfrutar recomiendo mucho visitar el blog de Edu Moratinos donde hablaba de ello con lucidez y criterio, mucho antes de la polémica que ahora salta.

El eje central del debate técnico sería: ¿debe un plano/mapa de Metro reflejar la geografía real de la ciudad?.

El plano de Metro es susceptible de ser utilizado como plano de la ciudad, y si se corresponde con distancias y ubicaciones reales, orienta también sobre las alternativas entre estaciones para acudir a un mismo sitio, e incluso permite intuir, según la extensión, el tiempo de recorrido. Bien está, convengamos que es la mejor solución para redes de metro de tamaño pequeño y mediano. Pero, ¿qué sucede cuando las redes son grandes, y además crecen, en algunos casos como el del Madrid de las tuneladoras, de un modo desaforado?

Parece claro que uno de los mayores condicionantes de un plano de Metro es su tamaño, pues debe, con un número limitado de pliegues, supongamos uno en horizontal y tres posteriores, acabar en un formato de bolsillo. Con esta premisa llega un momento en que entra en cuestión la idoneidad de la representación geográfica real. Todos los planos de Metro de las grandes ciudades, en un momento u otro, llegan a esta disyuntiva. Valga como ejemplo el de la ciudad de Nueva York. Tiene la característica de haber retrocedido en la decisión. Si en el plano que magistralmente diseñara Massimo Vignelli en 1972 se optó por la esquematización y la renuncia al subyacente geográfico, el actual ha reculado y vuelve a ser real, y con ello caótico.

Veamos también el detalle de la zona centro en el que nos ocupa, el de Madrid. Fijémonos en la estación de Chueca, a la que le corresponde una mínima protuberancia sobre la línea verde, que compite con un enorme y casi equidistante bolillo, que en realidad es la estación de Gran Vía. Lo mismo sucede con la estación de Sevilla, con el agravante de que en este caso el inicio de la palabra, que intuitivamente identificamos como el lugar a señalar, está sensiblemente más cerca del bolillo que de la pequeña muesca roja que le corresponde. Estoy en la certeza de que más de uno ha errado en la interpretación de un código que no está establecido, y ha acabado en Gran Vía cuando quería ir a parar a alguna de las estaciones mencionadas. Es un problema de eficacia comunicacional, porque está basado en la comparación entre las opciones, cuando la realidad es que nuestro sistema de percepción es selectivo e intencionadamente elude la información periférica para concentrarse en la puntual, sin establecer esa comparativa imprescindible para interpretarlo correctamente.

Por ello, amigo Flipatu, yo estoy a favor de este nuevo plano, el único que conozco que ha renunciado a las diagonales, y ha sido fuertemente criticado por ello, eludiendo radicalmente a la realidad geográfica y no solo a medias como sucede en el de Barcelona o Londres; ¿era ya el momento de tan drástica decisión? Yo creo que sí.

Álvaro Sobrino. Diseñador gráfico, periodista y editor.
Mantiene una columna en la revista VISUAL, con el nombre de Crónicas de Pseudonimma, donde recoge opiniones de otros y las suyas propias acerca de la actualidad del diseño español.